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(Los Monegros son un lugar de contrastes: las plantas que en otros sitios son montanas buscan las partes más bajas, mientras las de fondo de valle medran mejor en las alturas; puede uno verse envuelto en la calma más chicha o entre vientos imposibles, en soles inmisericordes o hielos que atenazan el paisaje durante días; es posible escribir palabras desesperadas pidiendo agua y llamamientos desesperados para que no llegue; lo que ayer era objeto de desprecio apto sólo para vertedero, hoy se reclama como valioso. Debe ser por eso por lo que pueden inspirar duros poemas donde mora el diablo o tiernas nanas infantiles, placer o aversión, odio o amor.
Los textos seleccionados tiene como finalidad mostrar la diversidad de opiniones y sentimientos que una misma tierra puede generar. Es una mezcolanza de citas, ordenadas cronológicamente, que van desde el rojo de la rabia, al amarillo del desprecio o el gris de la fría descripción técnica, y que se ofrecen con la esperanza de que puedan servir para contribuir a entender mejor la diversidad de una comarca que, sólo porque lo es, puede generar contradicciones tan intensas).
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E de las sierras que nos fallamos en España e logares nombrados en fortaleza, son en aquella tierra que se ayunta con monte Aragon que ha nombre Monte Negro, e non lo podra pasar ome a cavallo, que ande bien, en menos de tres días. Ahmad ibn Muhammad ibn Musa al-Razi (Crónica del Moro Rasis, 889-955)
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Uno de los montes que quedan frente a las ciudades y castillos de Huesca, por su gran extensión y grandeza y su dilatada extensión es el monte conocido con el nombre de al-Yabal al-aswad y en la lengua de los cristianos al-Munt Nagar, que un jinete puede atravesar en tres días y un convoy en seis etapas. Ahmad ibn Umar ibn Anas al-Udrí (Libro de los caminos que conducen a todos los reinos, s. X)
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De l'altre part est Chernubles de Munigre Josqu'a la tere si chevoel li balient Greignor fais portet par giu, quant is s'enveiset, Que .IIII. mulez ne funt, quand is sumeient. Icele tere, ço dit, dun il esteit, soleill n'i luist ne blet n'i poet pas creistre, Pluie n'i chet, rusee n'i adeiset, Piere n'i ad que tute ne seit neire: Dient alquanz que diables i meigent. Turoldo de Oxford (Chanson de Roland, s. XII)
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En vano se empeñaron en disuadirle de su propósito el rey y el Consejo de Zaragoza; no quiso obedecerlos y se dirigió a Parsalaun (Barcelona). Pasamos entonces entre los mayores ladrones y malvados y atravesamos un país pobre y árido sin seguridad alguna para nuestras vidas y siempre llenos de sobresaltos, porque querían matarnos a todos y robarnos. León de Rosmithal de Blatna (Viaje del Noble Bohemio León de Rosminthal de Blatna por España y Portugal, 1465-1467)
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Los alrededores de Zaragoza son, por lo general, áridos y estériles, con excepción de las tierras de regadío, pues las lluvias escasean de tal modo, que cuando estuvimos en la ciudad llevaban nueve meses sin ver el agua. Jerónimo Münzer (Itinerarium sive peregrinatio per Hispaniam, Franciam et Alemaniam, 1494-1495)
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El día 18 fuimos a Camplasnos, que hay tres leguas; a Peñalba, una legua, y a Bargeraloz; otra legua. El día 19 a Santa Lucía, tres leguas, y a Osera, otras tres. Yendo de Santa Lucía a Osera se va aproximando cada vez más el Ebro, llamado por los antiguos Ibero, a lo largo del río están, primero La Pina y luego Osera, que cuando pasé estaba enteramente poblada de moros, salvo dos solas casas. Cerca de Santa Lucía, a pocas leguas, se sacan (según dicen) finísimos mármoles que son como alabastro, pero no es ni alabastro ni mármol, sino lapis specularis, que abunda mucho en toda España. Andrés Navagero (Viaje por España del Magnífico Micer Andrés Navagero, embajador de Venecia al Emperador Carlos V, 1523)
&&&& La tierra cuasi toda es sin fruto, si no es la que está çerca del Ebro, donde hay algunas viñas y huertos. Á la mano isquierda del camino hay montes estériles sin gente, de manera que se hallen pocos pueblos en el camino, y los que hay sus vecinos se mantienen con ganados y açafran que allí produce la tierra. [....] Para nosotros y otros criados del Rey había tanta falta de todas las cosas, que agua para beber no hallábamos por dinero que fuese buena. Los caballos comían la verdura del campo que ya començaba á crescer, y á nosotros convidaba el buen tiempo a tener paciencia. ¡Mirad, por amor de Dios, que cosa es caminar por desiertos!. Henrique Cock (Relacion del viaje hecho por Felipe II, en 1585, á Zaragoza, Barcelona y Valencia, 1585)
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El 10 se llegó a Bujaraloz, en cuyo lugar comenzaron los padecimientos que se prueban en este camino, porque, además de haber allí malos alojamientos, hay allí vino que sabe a pez, el cual nosotros, que no estamos acostumbrados, desagradaba de tal modo que más nos complacíamos con el agua. M. Camilo Borghese (Diario de la relación del viaje de Monseñor Camilo Borghese, 1594)
&&&& Pasadas algunas leguas que dura el fértil territorio de Zaragoza, no se encuentran más que áridos y grandes desiertos de tomillo y romero, sin pueblo ninguno, únicamente pequeños recintos de colmenares. Bartolomé Joly (Viaje hecho por M. Bartolomé Joly, 1603-1604)
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12. DE JANEIRO Candasnos, he hum lugar de 40.vez.os das freiras de Xixena do Bispado de Lerida, assentado em Plano, em hums Estendidos campos, onde se colhe m.to pao, Se o Anno he Chavoso, e assy gado, por que nao tem agua, nem p.a beber Se nao de hua grande balsa, de que bebem todos, homens, e animaës. [.....] 13. DE JANEIRO El Almolda he villa de D. Joao de Torellas, e nao da sua Baronia de Antillon, está assentada a o So pé da Serra de Alcubierre lavra m.tos campos, e se choven, colhem os moradores grande abundacia de pao, açafrao, e grado [....]; nao ha neste lugar agua, Senao balsa, e a de que bebe la gente se reparte Segundo a familia de cada vezinho, para o que tem hum guarda na Balsa Com Salario, para que se nao leve della maes agoa, que cada cual, qual lhe pertenece. 14. DE JANEIRO Farletillo he lugar de 40. vez.os de Barao de la Laguna, Situado a o pe da Serra de Alcubierre, estao falto de agua como os demaes, e de tudo muy necessitado a o presente, por haver Annos que Se nao Colhe nada por falta de agua.[....] Ioao Baptista Lavaña (Itinerario do Reyno de Aragao, 1611)
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El 18 salí de Zaragoza hacia el mediodía y fui a dormir a Osera. Las dos primeras leguas de ese camino son agradables a causa de los jardines que se ven continuamente en un ancho valle, siempre regado por canales de agua[...]; el resto del camino es un país desierto. El 19 fui a dormir a Bujaraloz [....]. El camino es bastante llano, pero no está cultivado, aunque haya una gran cantidad de rebaños. Anónimo (Regreso de Madrid a Francia por Aragón y Cataluña, 1660)
&&&& Su tierra es poco fértil [... de Zaragoza], y salvo algunos valles adonde se lleva el agua del Ebro por canales para quitarles la sequedad, el resto no es más que arena, matorrales o rocas: de tal modo, que con trabajo crece allí el trigo para alimentarlos. Antonio de Brunel (Diario del viaje de España, 1665)
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Lo dia 24, dilluns, partírem de Villafranca. I anant per desert passàrem el Barranco de Usera, que és molt fondo. Després, lo lloc d'Usera. I anant sempre per desert i lloc salinós a on hi ha moltes plantes marítimes, havent fet quatre grans lleugues que en valen cinc arribàrem a dinar a la Venta de Santa Lucia, la qual està molt derruida. I partint, passant desert i una ermita, havent fet tres petites lleugues, arribàrem a dormir a Buxaraloz o Burxalós. Joan Salvador (Viatge d'Espanya i Portugal, 1716-1717)
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Después de haber andando siete horas por un terreno aún más inculto que el que había visto hasta entonces, me encontré en un pueblo medio arruinado llamado Candasnos. Es seguramente allí donde la miseria y el hambre se han juntado para mostrarse al descubierto. Un pollo seco, descarnado, que se habría dicho haber sido destrozado por los perros y que fue preciso buscar durante mucho tiempo; cuatro huevos, que también costó muchísimo trabajo encontrar que no tenían más que la yema; una sopa de pan negro con aceite, y a falta de vino, agua que habían ido a buscar a un agujero a media milla, la que me pareció que sabía a jabón; tal fue el delicioso almuerzo que hice en ese sitio con un oficial español que quiso hacerme compañía. Fue todavía necesario el que diese parte de él a mi criado y por caridad al cochero, así como distribuir trozos de pan a una tropa de chicos, completamente desnudos y muertos de hambre, que lloraban, gritaban alrededor de la mesa y que nos desgarraban las entrañas. Me apresuré a salir de esa miserable choza, en donde me dijeron que no habían recogido nada desde hacía cuatro años, porque en todo ese tiempo no había llovido. Respondí que los pobres habitantes harían mucho mejor de abandonar un país tan ingrato. Me replicaron que no era el único de Aragón que experimentaba esa calamidad. ¿No os parecería, por esa pintura, que viajo por los desiertos de Africa más que por una gran carretera de uno de los reinos más renombrados de España?. Habiendo salido de Candasnos a las dos de la tarde, tardamos cuatro horas para ir a Bujaraloz, que no está en un terreno mejor, y en todo el camino fuimos escoltados por grupos de mendigos que nos pedían la limosna y nos aturdían mucho. Encontré, sin embargo, en Bujaraloz un poco de cordero, con el que hice mi cena. Al día siguiente, que era viernes, emprendí mi camino muy temprano, y no teniendo nada que ver en un país en el que no atravesaban más que alturas y llanos sin habitación y completamente incultos, me ocupé con la gramática castellana aprovechando de ese modo el tiempo que tenía de sobra para aprender la lengua del país. Después de una marcha de cinco horas, llegué a una posada aislada llamada Santa Lucía, una de las que llaman aquí ventas. Esas posadas, distribuidas aquí y allá, están abandonadas en los campos. Hay muchas de ellas en España. Son las más indignas tabernas que se pueden imaginar, en las que los lobos hambrientos se encontrarían muy mal y mucho más las gentes honradas. Sin embargo ¿quién lo creería?, hasta los grandes de España, incluso de la primera clase, se hospedan en ellas. Después de haber tomado allí la peor comida que hubiese hecho hasta entonces en ese camino, pasé a Villafranca, que es un pueblo compuesto de treinta casas. P. Norberto Caino (Viaje de España, 1755)
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Puesto en la ruta de Madrid, por Zaragoza, me fui acostumbrando poco a poco a aquel novísimo modo de viajar por aquellos desiertos, donde quien no tenga mucha juventud, salud, dineros y paciencia no podrá resistir. Victorio Alfieri (Viaje por España y Portugal, 1769-1771)
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Zaragoza está situada en uno de los dos caminos de Madrid a Barcelona, pero este camino es uno de los más desagradables de España y no da idea favorable ni de Aragón ni de Cataluña. No hay nada tan desierto, tan repelente, como una gran parte de la zona que se recorre desde Villafranca, donde empieza a perderse de vista Zaragoza, hasta dos leguas más allá de la triste villa de Fraga. Barón de Bourgoing (Un paseo por España durante la Revolución francesa, 1777)
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La primera noche, después de que hubimos atravesado el Cinca, dormimos en Candasnos, miserable pueblo sin un convento, circunstancia que indica suficientemente la extrema pobreza de sus habitantes. Observé alrededor de este pueblo una gran abundancia de sílex, como los que encontramos en Inglaterra entre la arena fina, muchas piedras calcáreas y algo de yeso. Los habitantes se ocupan de recoger y de lavar la tierra con objeto de extraer el nitro y la sal marina, que contiene en gran abundancia. Me divertí mucho viendo el asombro con que estos aborígenes miraban a uno de nuestros compañeros de viaje, al francés, coronel al servicio de España. Son de una raza diminuta y él tenía seis pies y seis pulgadas de alto, decidido, bien formado, teniendo la apariencia de un militar, que apenas si podía hacer los apartase a alguna distancia. Esos pigmeos no son extraños a la galantería, como pudimos comprobarlo, porque quiso la desgracia que se hospedase con nosotros una bella, para la cual su amante había preparado una serenata. Inmediatamente que el reloj del pueblo sonó las doce de la noche, ese individuo comenzó a cantar los elogios de su amada rasgueando las cuerdas discordantes de su guitarra. Es imposible construir una escala de sensibilidad o de gusto y de establecer precisamente en qué grado el oído es sensible a la armonía. Pero si alguien no hubiese jamás oído esas canciones en algún pueblo de España, quisiera formar una escala, como la de Farenheit lo ha hecho para su termómetro, se sentiría seguramente tentado a colocar el punto más bajo todavía más elevado que lo que, en efecto, debería estar. En el momento en que el amante se retiraba para irse a descansar nos vimos obligados a levantarnos y seguir nuestro viaje. Desde Candasnos atravesamos un llano árido de finos arenales, durante el espacio de veinte millas, sin ver ni casa, ni hombre, ni animal, ni pájaro, ni árbol, ni matorral, excepto únicamente en algunos sitios, donde, con gran asombro mío, se encontraban hermosos olivos, aunque el suelo tuviese todas las apariencias de ser de la misma naturaleza. José Towsed (Viaje a España, 1786-1787)
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La porcion mas extensa de dicha faxa, que corre desde este rio àcia el oriente, comprehende el territorio de los Monegros, asi llamado porque antiguamente estubo tan poblado de pinos, y sabinas, que à los que miraban de lejos les parecia un monte obscuro, y cerrado. Ignacio de Asso (Historia de la Economía política de Aragón, 1798)
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Dejamos Fraga sin pena de escapar de una mesonera demasiado solícita en la cocina, y de las pulgas y mosquitos de nuestra habitación. Cruzamos el Cinca por el puente de madera y, al parar a tomar un vino en Candasnos, nos dijeron que un destacamento de soldados franceses acababa de llevarse a la fuerza a algunas de sus mujeres, acusadas de haber trabajado en las fortificaciones. ¡He aquí su brutal sistema!. Atravesamos Peñalva (roca blanca) y descansamos en Bujaraloz, pueblo limpio y pequeño. Al día siguiente llegamos a Villafranca, que tiene una hermosa iglesia con cúpula, cerca del Ebro. El panorama ahora mejora, pues el campo hasta aquí tenía un aire agreste y escasamente habitado. Edward Hanke Locker (Vistas de España, 1813)
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No se podría imaginar nada más desolado, más solitario; Africa no es un desierto más desesperado. El campo amarillento se pierde de vista sin que ningún accidente venga a interrumpir jamás la eterna monotonía. Algunas mezquinas zarzas son la única vegetación de estas sombrías soledades. En cuanto a los árboles, no es preciso buscarlos: el ojo se cansará en vano y volverá sin haber encontrado los últimos límites del horizonte. El agua es aún más rara, si es posible; de cuando en cuando tan sólo algunas corrompidas charcas, verduzcas y fétidas. Atraviesa el desierto la carrera real, ancho camino apenas esbozado que los lodos hacen impracticable en invierno. Una vez más la carretera no es obra del gobierno, sino de una compañía catalana que explota desde hace treinta años el monopolio de las diligencias, amasando beneficios considerables. El camino no se ha hecho sino para su servicio y el de la posta; nadie más tiene derecho a pasar por allí; los arrieros han de seguir, so pena de multa, malos senderos fangosos a derecha e izquierda de la carrera. He aquí un sistema de comunicación bien entendido y del que la civilización ha de extraer grandes ventajas. Hacía muchas horas que galopamos en medio de un silencio inflexible, sin haber encontrado ni una vivienda ni un rostro humano ... Al fin creí ver un tejado asomar en el horizonte: era la posta de Candasnos, cuya terrible dueña, asistida por una docena de palafreneros y mozos de granja, tiene fama de resolver, cuchillo en mano, las disputas de Tarifa. ¡Desgraciado el viajero al que su mala estrella lleva solo allí!. Un amigo, que iba a Madrid, guarda imborrable recuerdo de esta posta maldita. La siguiente es Peñalva, caserío mezquino, perdido como un aduar en medio del desierto. Llegamos allí a la caída del sol; mientras cambiábamos de caballos, los habitantes del pueblo rodearon el coche, embozados en sus mantos y con sus anchos sombreros calados sobre los ojos. Había allí fisonomías de mal agüero; la hora avanzaba; el camino estaba solitario; teníamos la imaginación impresionada por la catástrofe de la mañana, en una palabra, cedimos a la tentación de hacernos escoltar por dos soldados de la pequeña guarnición que vigila este lugar sospechoso. Partimos tranquilizados. La luna brillaba; macizos de rocas dispersas proyectaban en este lugar del desierto, sobre el camino, sombras inquietantes; no obstante, llegamos sin encuentros, aunque muy tarde, al pueblo de Bujaraloz, donde debíamos pasar la noche. Viajeros, arrieros, conductor, zagal y postillones nos congregamos alrededor del fuego vivo y chispeante de la posada, y nos sirvieron té hervido en un puchero. Ha sido el cólera quien ha puesto de moda, en España, esta bebida relegada hasta entonces a las farmacias, de donde no debería haber salido. El pequeño término de Bujaraloz pasa por ser uno de los lugares más fértiles del reino de Aragón. Se ha visto allí, en años de abundancia, dar al trigo cien por uno. Sin embargo, el arado -¡y qué arado!- apenas araña el suelo, tirado por un mulo o, más a menudo, por un asno. Nuestra inútil escolta de Peñalva nos ha acompañado esta mañana hasta la Venta de Santa Lucía, donde llegamos al alba. La mañana era fría, pero pura, y el sol se ha levantado espléndido sobre la llanura desnuda y desierta. La Sierra de Meubierre corre a la derecha; mas contribuye poco a la decoración del paisaje, pues no es sino una cadena de colinas de arcilla, áridas como el resto y sin gracia, coronada con algunas torres ruinosas; a la izquierda fluye el Ebro y no lejos, en la otra orilla, se eleva la Vieja Zaragoza. Charles Didier (Un año en España, 1836)
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MONEGROS (Los): comarca de Aragón, sit. entre las prov. de Zaragoza y Huesca y los part. jud. de Pina y Sariñena, la cual ocupa un estenso radio entre el Ebro y el Cinca. Se encuentran enclavados dentro de ella los pueblos de Bujaraloz, Candasnos, Peñalva, Balfarta, la Almolda, Castejón de Monegros, Monegrillo y Farlete: es famosa por ser su terreno de marga fuerte y secano, igualmente que por su feracidad en los años que son lluviosos. Corre por su parte septentrional la sierra de Alcubierre, que ya dejamos descrita en su lugar correspondiente, atravesándola la carretera de Cataluña con dirección de E. a O. Pascual Madoz (Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar, 1845-1850)
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Ea, pues, perla sagrada Y, pues, sois nuestra abogada de los nacaras del cielo gran patrona y reclutora, satisfaced nuestro anhelo lógranos, Quiteria, el agua dejad nuestra sed saciada: que esta villa os implora. Anónimo (Gozos de Sta. Quiteria. La Almolda , sin fecha)
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San Benito Abad, patrón del lugar, dadnos agua limpia que hay necesidad. ¡Agua! Virgen pura ¡Agua! Virgen santa ¡Agua! San Benito San Benito, ¡agua! Anónimo (Gozos del glorioso San Benito. Monegrillo, sin fecha)
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La cosecha rayando a mal, prometiendo por lo tanto escasos rendimientos. Que Dios se apiade de esta región de Monegros, pues es muy triste su situación agrícola. Periódico El Imparcial (1887)
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La situación de los Monegros no puede ser más aflictiva. Perdida ya la esperanza de recolectar frutos de ninguna especie, a consecuencia de pertinaz sequía, agostados los montes donde mantenían aquellos moradores sus rebaños no tienen otro porvenir que privaciones de todo género, acaso el hambre y la miseria en breve plazo. Diario de Avisos de Zaragoza (1896)
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La Almolda, 6 Mayo 1896. El epígrafe de estas línas es la exclamación de todos al ocuparse de la región de los Monegros, donde todos vamos a sucumbir víctimas del hambre, la sed, la miseria en general, si Dios no lo remedia pronto, muy pronto. Desenlace como el que estamos presenciando no lo esperábamos aún no hace diez meses estaba toda esta región hambrienta de sembrar más y más, en virtud de las condiciones tan halagüeñas como se nos presentaron en los campos, extendiéndose cada uno más de lo que sus fuerzas lo permitían; razón por la cual, hoy nos encontramos que empezamos a caminar la primera jornada para llegar muy pronto al término. En atención a las necesidades del invierno que acabamos de pasar, nos vimos precisados a recurrir al único artículo que teniamos, la paja, y hoy nos encontramos que no sabemos que dar a las caballerias el próximo invierno, puesto que ni aún ese elemento podremos proporcionar. En situación tan aflictiva ¿qué debe hacer esta comarca? recurrir al Gobierno en demanda de protección, pidiendo la condonación de contribuciones para el próximo año, y dispensación de las atrasadas; puesto que por extraordinarios que se hagan los esfuerzos no podremos corresponder a tan sagrado pago, toda vez que nuestras primeras necesidades no se podrán llenar. Muchas familias de este pueblo, previniendo la situación que nos espera, han abandonado el país que les vio nacer, prefiriendo emigrar al Brasil, antes de ver la serie de calamidades que irremisiblemente nos espera. De continuar así, nos veremos en la imprescindible necesidad de hacer lo propio, y el único recuerdo que se llevará el pueblo almoldano grabado en su corazón, será el de ¡¡¡Pobre región la de Los Monegros!!! Eusebio Rozas (¡Pobre comarca! Diario de Avisos de Zaragoza, 1896)
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En la parte central y baja de la provincia la característica de su clima es la sequía; y como los terrenos regados son pocos, dedúcese de aquí que únicamente el ganado lanar y menos el cabrío, por abundar mucho los montes pelados, es el que puede subsistir con algún provecho para el ganadero. Y aún esta clase de ganados que, en el recuento de la ganadería del año 1865, formaba una cabaña muy numerosa en esta provincia, hoy se ha reducido á la mitad por aquella causa, y por haber además contribuido á la disminución de los pastos, el desmedido afán del labrador por roturar tierras nuevas que después de esquilmadas y convertidas en eriales fueron abandonadas. León Laguna (La ganadería en la provincia de Huesca, 1903)
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La Agrícola de Bujaraloz, humilde, suplica solución asunto grandes riegos del Alto Aragón. Efecto sequía, seis meses sin llover, cosecha totalmente perdida. Emigración espantosa: quedamos en el pueblo tullidos, viejos y mujeres Telegrama dirigido al ministro Sr. Dato el 21 de abril de 1914
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Cuando se observan las llanuras y cerros de las estepas que á primera vista creemos, casi desprovistos de vegetación, nadie puede sospechar que allí existen muchas especies vegetales que en todo el mundo se encuentran más que en estas estaciones, al parecer inclementes e ingratas, de lo suelos esteparios. Muchas plantas que la inmensa mayoría de nuestros compatriotas ven y pisan con indiferente ignorancia, los príncipes de la ciencia mundial dedicanse á recogerlas con religiosa veneración viniendo para ese fin desde países lejanos. Las formaciones culturales esteparias, que constituyen una suma enorme de riqueza, atestiguan con cuánta injusta inexactitud se llama estériles á los suelos esteparios. Eduardo Reyes Prósper (Las estepas de España y su vegetación, 1915)
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En la actualidad está terminada la gran presa del Gállego, con su casa de compuertas: el antecanal, el torreón de compuertas del Pantano de la Sotonera; el tramo primero de la acequia del Flumen y otras obras secundarias; y se trabaja en las presas de aquel Pantano, en el gran Canal de Monegros, en el revestimiento de la acequia de la Violada, etc., estando ocupados algunos millares de obreros. Obras todas que honran a la Ingeniería española, menos conocidas de lo que debiera. Ricardo del Arco (La estepa Altoaragonesa, 1927)
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Los resultados y cifras obtenidas expresan claramente la situación económica del agricultor monegrino, que aportando al negocio agrícola todo su patrimonio y todos sus afanes y actividades obtiene, aun en años en que las condiciones climatológicas fueron aceptables, el numerario imprescindible para vivir, viéndose en la mayoría de los casos obligado a trabajar como jornalero en obras públicas o al servicio de agricultores más pudientes, completando así, aunque escasamente, las necesidades de su familia. Se comprende, pues, fácilmente que estos pueblos y comarcas fueran abandonados por sus moradores, de no existir en ellos el apego natural a su terruño y la esperanza no remota de que las obras hidráulicas, hoy en construcción, han de llegar a beneficiar sus tierras, aportando las aguas necesarias de riego, variando radicalmente el panorama agronómico-social de los campos, introduciendo en las rotaciones cultivos más remuneradores, estableciendo industrias con ellas relacionadas, y, en una palabra, haciendo producir a la zona el máximo para así procurar obtener el bienestar de esta honrada clase trabajadora. José María de Irizar (Estudio económico-social de los secanos de Monegros, 1931)
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Aragón, por desgracia para nosotros, ha desbaratado los rasgos primarios de su paisaje secular: los bosques y las huertas. Pero hay un punto en el que la Economía y el Arte se solidarizan. Así, a medida que la técnica vaya dominando la estepa aragonesa, resurgirá con nuevas perspectivas el paisaje aragonés. Pero hoy hemos de contentarnos con estudiar esa miscelánea naturalista que es el paisaje de Aragón, florido a trechos como vergel, en las riberas del Jalón y del Jiloca; bravío y escarpado en otras zonas cual ocurre en los peñascales pirenaicos y en el enjambre de sierras y serranías de circundan a Teruel; pobre y monótono en esas llanuras inmensas de Monegros que nos parecen infinitas con la triste infinitud del desierto. Miguel Allué Salvador (Discurso de contestación al de D. Andrés Giménez Soler, 1934)
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En el centro de la comarca de Los Monegros, en ámbito de los más extremadamente secos de la Península y arreico, esto es, sin cauces ni corrientes en inmensa parte de su llano y estepario territorio, son numerosas las balsas, balsetas y balsetes. Las aguas estacionales que fluyen por barrancos apenas ahondados, a pocos kilómetros se desvanecen, perdidas por evaporación o por infiltración (Val de Vireta, Val de los Canónigos, etc.). El suelo, salino, es dominio de la estepa aragonesa -extensos sisallares- en la que se yerguen abiertos sabinales. Juan Dantin Cereceda (Localización del endorreismo aragonés, 1942)
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Hoy ha llovido en Monegros. En el día en que se escriben estas cuartillas ha llovido sobre la tierra monegrina. El meteoro es más fenómeno en estas llanura desérticas que en el resto de España. Aquí la lluvia es bendición de Dios, dádiva del cielo; aquí la lluvia es fe, es esperanza y es caridad; aquí la lluvia es festejo, es premio, es bienandanza, es aurora. Pocos, muy pocos árboles saben del termotropismo y del fototropismo positivo en esta segunda Mancha española; esos pocos son las voces que imploran de lo Alto la limosna de un chubasco o el tesoro de un temporal: Asperges me, Dómine, et mundabor ... Pedro Arnal Cavero (Aragón en Alto, 1945)
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El 15 de mayo de 1948 el agua salada del cultivo tenía un pH de 8,35 y en el fondo quedaba una pequeña parte de sales minerales por disolver; entonces los acuarios contenían Hormidium, Oocystis, Nassula, Branchinectella media (Schm.) (=B. salina Dad.), Branchinella spinosa (M. Edw.) y hembras de Eucypris aragonica que se veían nadar a corta distancia sobre el fondo y ascender casi verticalmente siguiendo los ángulos de las cubetas del cultivo; de dos a tres semanas más tarde aparecieron los machos. V. Brehm y R. Margalef (Eucypris aragonica nov. sp., nuevo ostrácodo de una laguna salada de Los Monegros, 1948)
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Se acuerda por unanimidad que en la próximas fiestas de agosto no se celebre ningún festejo profano y sí exclusivamente los religiosos en honor de los patronos, a cuyos actos asistirá la corporación en pleno, medida que se adopta por causa de la gran sequía y pérdida total de las cosechas. Acta del Pleno del Ayuntamiento de Candasnos de fecha 30 de julio de 1949
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Surge, en uno de estos periodos, la voz tonante de Joaquín Costa, que trata de reavivar cenizas, de despertar y encauzar las dormidas energías de sus coterráneos y de los gobernantes, flagelando sin piedad el quietismo, el cruzarse de brazos en la indispensable tarea, que debe ser tenaz y constante en la dura labor de transformar la estepa y el yermo en emporio de riqueza, sobre todo en zonas, como estas del Ebro, de grandes posibilidades hidráulicas y que tiene su presente y su porvenir hipotecado a la acelerada terminación de las obras de riego y a una racional y obligada colonización. José Cruz Lazaparán (Mapa Agronómico Nacional. Comarca de Zaragoza, 1950)
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Este trozo de vía presentaba las mismas dificultades de aprovisionamiento de agua que luego impidieron la construcción del ferrocarril directo entre Zaragoza y Lérida, el cual, para tener agua, hubo de rodear por el N. la Sierra de Alcubierre alargando el recorrido buscando los cauces de agua dulce aun a costa de grandes pendientes y túneles en las divisorias y de puentes para atravesar los ríos. Antonio Beltrán (Notas sobre construcciones hidráulicas pluviales en la comarca de Los Monegros, 1950)
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Ponderó, después, en sentidas frases la austeridad, el señorial y áspero decoro de aquellos pueblos que no saben mendigar y que cumplen con auténtico heroísmo un deber patriótico, manteniéndose firmes en sus tierras en una lucha terrible contra el desierto. En piedra berroqueña quedará esculpido al pie de la torre de las Iglesia de Bujaraloz una prueba del espíritu religioso y la fidelidad a sus tradiciones de estos pueblos, en la siguiente leyenda: "Después de siete años de espantosa sequía que asoló estos campos y arruinó nuestras haciendas, inauguramos esta torre reconstruida como firme testimonio de fe en la Divina Providencia y de la inquebrantable resolución de permanecer hasta la muerte sobre esta tierra eternamente sedienta de nuestros mayores". Resumió el espíritu de estas gentes, recordando la frase del señor Florensa: "La Guardia de Los Monegros no se rinde". Juan Junquera Fernández-Carvajal (Discurso de clausura, 1951)
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A principios de 1133 dirige sus ejércitos sobre Fraga y el Bajo Ebro [...].Tras la derrota de Fraga, el frente retrocedió, replegándose los cristianos a unas posiciones bases. Se perdió Mequinenza y la zona del Bajo Aragón (cuenca de los ríos Algás, Matarraña, Guadalope y Martín) fijándose la línea hacia el río Aguas Vivas. Como entre el Cinca y Zaragoza está la gran zona desértica de los Monegros, el enemigo triunfante podía presentarse ante los muros de Zaragoza sin previa alarma. José María Lacarra (La reconquista y repoblación del Valle del Ebro, 1951)
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Corría el año 1936 y la comarca de Monegros vivía su vida normal, acomodada su economía a las contingencias climatológicas, con años buenos y malos, pero con un porcentaje de cosechas que permitían vivir. A los que crean que siempre tuvo Monegros la fisonomía actual, piensen que los grandes edificios, los graneros, establos, apriscos y parideras, no se han hecho solos, y que el pueblo que los edificaba, no era misérrimo como es actualmente. El estallido revolucionario lo trastornó todo; se perdió totalmente la gran cosecha de cereales, incautada por los rojos, se colectivizaron los patrimonios y se empezó una orgía tal de despilfarro y desorden, de violencias y crímenes, que aniquiló las reservas de mulas y ganado, máquinas y elementos de producción. Por su situación, las consecuencias de la guerra de Liberación, fueron sentidas más que en otras partes, y, en el momento de evacuar, cuando aún pensaban en resistir los enemigos, se acabó de liquidar cuanto quedaba en pie. Quedó el país casi despoblado, con muchos edificios en ruinas, sin ganado de tracción, sin reservas y sin créditos para reponer el utillaje desaparecido. Manuel Florensa y Farré (Estado actual y provenir de la agricultura en Los Monegros, 1951).
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Generalmente, y por nuestra desgracia, en la Península, la causa fundamental de la desertización ha sido la acción antropógena, sin olvidar las causas edáficas; como ejemplo de éstas tenemos las zonas de esteparizados edáficos debidos al yeso, las estepas de Willkomm, los ontinares aragoneses y las zonas yesoso terciarias del centro de la Península. Francisco Bellot Rodríguez (Importancia del análisis polínico en la repoblación forestal, 1952)
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Los tonos gris parduzco y a veces sonrosado de estos suelos miocénicos, corroídos por la erosión, parcialmente cubiertos de eflorescencias salinas, y moteados por las manchas glaucas o parduzcas de una vegetación polvorienta, constituyen los rasgos principales del paisaje, que repetidos kilómetros y kilómetros, a través de las Bardenas, los Monegros o de tantas otras comarcas, llegan a producir en el que las recorre una especie de obsesión deprimente. Antonio Revuelta (Visión forestal de la provincia de Zaragoza, 1952)
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Dopo quanto abbiamo esposto crediamo di avere basi sufficientemente fondate per ammettere che esistesse nei Monegros un revestimento forestale e per ritenere che le odierne stazioni di Juniperus thurifera siano gli ultimi resti di un'estesa formazione presente nella regione fin dal terziario. Francesco Sappa y Salvador Rivas-Goday (Contributo all'interpretazione della vegetazione dei Monegros, 1954)
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Otro fenómeno topográfico típico de las zonas áridas interviene frecuentemente en el modelado local. Se trata del endorreismo, tan característico de las estepas y desiertos. En las inmediaciones mismas del gran río se alinean toda una serie de pequeñas cuencas endorreicas que contienen charcas salobres o lagunas. Estas "saladas", generalmente secas en verano y que brillan a consecuencia de los cristales de sal pueden ser comparadas con los chotts argelinos, a los que también se parecen por su vegetación. La superficie estéril de las saladas, sobre todo en los Monegros, parece evocar el aspecto de un paisaje lagunar del Mioceno. J. Braun-Blanquet y Oriol de Bolòs (Las comunidades vegetales de la Depresión del Ebro y su dinamismo, 1957)
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El aspecto desolador de los pastos de la región monegrina, se debe principalmente al hombre. Ha sido el hombre quien destruyó los bosques de antaño y es el hombre quien, explotando desordenadamente la estepa, la conduce a la ruina. Miguel Hycka Maruniak (Pastizales de Los Monegros y posibilidades de su mejora, 1959)
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Siempre ha preocupado en nuestra provincia el polígono que ocupan los pueblos de Leciñena, Farlete, Monegrillo y Perdiguera, en donde la producción triguera resulta antieconómica, costándole al Estado y a la Provincia muchos millones de pesetas en préstamos de semillas, abonos y otras ayudas que difícilmente se recuperan. La vid, la ganadería, el guayule o los almendros, y la posible puesta en marcha de pequeños "huertos familiares", permitirían vivir con decoro un núcleo reducido de sus habitantes, que hoy se agotan año tras año en una espera de buena cosecha, resultando la pesadilla de las autoridades provinciales y estatales. Los moradores que se considere no pueden conseguir una buena renta deben ser trasladados a las nuevas zonas de regadío. Antonio Zubiri, Fernando Maestro, Mariano Gaudo y Fernando Molinero (La provincia de Zaragoza como problema, 1959)
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Es en este país que el paisaje actual presenta más acentuado el carácter semidesértico. Ya las formas de relieve responden al clima extremado de la región: colinas tabulares, limitadas por taludes abruptos y muy denudados, emergen de un manto continuo y profundo de material limoso-arcilloso que forma dilatadas llanuras y, entre las colinas, rellena los amplios valles, que toman por ello la forma de artesa, de fondo plano. En las colinas la roca, marga, yeso o arcilla compacta, en general de color claro, a veces de un blanco casi puro, aflora casi desprovista de suelo y de vegetación protectores. La circulación del agua es escasa, y, en relación con ello, aparece muy manifiesto el fenómeno del endorreismo. De vez en cuando se observan barrancos secos, de paredes cortadas a pico en los materiales blandos. Oriol de Bolòs (La transición entre la Depresión del Ebro y los Pirineos en el aspecto geobotánico, 1960)
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Pero donde los suelos salinos lo llenan todo es en los Monegros, entre el Ebro y la Sierra de Alcubierre. Es ésta una de las zonas más pobres de Aragón, porque ni siquiera con las lluvias que de vez en cuando caen ni con los regadíos se puede mejorar la condición estéril de las yermas salinas. José Manuel Casas Torres (Aragón. La Naturaleza, 1960)
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Pero ahora atardece; el sol nos da en la cara y los sembrados ofrecen otra luz. Entre los montes se extienden, más allá del pueblo, hacia el oriente, campos más extensos. Las vaguadas de la sierra de Alcubierre, en esta luz poniente, parecen más que nunca moldeadas por mano de gigante. Hay un momento en el que los matorrales tienen todos un tinte violeta. En el cielo contienden verdes, azules y rojos en un atardecer de luminosidad intensa. Es un instante de máxima belleza. Pero, en seguida, la puesta de sol pierde hermosura, se torna gris, monótona, como todas las tierras desoladas, agrestes, que estamos volviendo a recorrer. Luis Horno Liria (Tierras de la Violada y Montes de Monegrillo, 1962)
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Después de un verano en extremo seco y caluroso, hizo su despedida con algunas lluvias, aunque no muy intensas por aquí y sí por otras zonas. Llovió los días 19 y 21, que aún era verano; pues el otoño entró el día 23. El día 25 cayó más agua y, dada la situación crítica de sequía que se atravesaba, benefició mucho. Los pastos de las partidas de secano estaban muy agostadas, no encontrándose agua donde abrevar los ganados. Con estas lluvias se ha recogido agua en las balsas y ha estimulado la vegetación reparando los pastos para el invierno. J.L. (Nuestros campos, 1962)
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También puede ocurrir que la curiosidad le incite a conocer uno de los más patéticos y desolados panoramas de la Península, de los que habrá oído hablar alguna vez. Para satisfacer ambas necesidades - la de descansar al volante y la de la curiosidad - puede realizar desde Zaragoza una excursión totalmente desprovista de alicientes artísticos y sugestiones de belleza: la visita a la árida región de Los Monegros.[....] Por esos parajes helados en invierno, abrasadores en verano, en donde toda inclemencia del tiempo se ha puesto de manifiesto para dolor y desesperación de España, se pueden recorrer leguas y leguas sin encontrar un pueblo, una casa, un hombre o una bestia. Felipe Ximénez de Sandoval (Rutas de España, 1966)
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Le botaniste, habitué aux paysages atlantiques, qui visite la région des Monegros, comprise dans la boucle de l'Ebre entre Gallego et Cinca, a peine à s'imaginer qu'il est encore en Europe, à moins de 250 km kilomètres de l'Ocean. Ces reliefs décharnés et ces étendues pelées où miroitent au fond des dépressions d'épaisses croutes salines, rappellent les paysages des hauts plateaux algériens. G. Durrieu (Flore et végétation des Monegros (Espagne, Aragon), 1967)
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En el centro de Aragón hay una estepa, seca y asolada en el verano, de invierno frío y triste, donde apenas ríe la primavera y escasamente humedecen el aire las nubes otoñales. Son estériles labrantíos para hombres duros como la vida misma. Hombres que miran al cielo y esperan casi siempre en vano; hombres resignados con la suerte, porque ignoran la causa de su desdicha y han perdido hasta el recuerdo de otras épocas de mayor ventura. Pero son hijos de los hijos de otros hombres, que tal vez, si pudiesen hablar, contarían el origen de tanta miseria. Eduardo Valdivia (Las cuatro estaciones, 1967)
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En resumen, puede decirse que los yesos son ricos en variedades morfológicas. En el centro de la Depresión del Ebro, y bajo un clima árido, ofrecen un paisaje desolado, arañado por vales y barrancos, elevando sus blancos escarpes desnudos y sus cerros islas, acumulando sus limos donde se alza un obstáculo. La importante extensión de este paisaje en la región es lo que marca la extrema pobreza de este secano. Luisa María Frutos (Consideraciones sobre la geomorfología de los yesos en el Valle Medio del Ebro, 1968)
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Y a través de estas vías naturales de penetración, que son los valles de los ríos, bajamos al viejo Ebro. Pero antes de llegar a él hemos de atravesar una inmensa Zona, que todavía espera su redención hidráulica: la comprendida entre la orilla izquierda del Gállego y la derecha del Cinca. Eso que se conoce con el nombre de Monegros; la pesadilla de Aragón; tierras "fuertes", como las llama la lengua gráfica del agro; algunas magníficas, sólo esperan el milagro del agua para devolver ciento por uno. Otras, de maldición, en las que el yeso aflora y refleja cegadoramente en el estío los rayos del sol despiadado. No sé qué opinaréis, pero yo le encuentro a este paisaje, tan duro, tan ingrato, tan repelente para algunos espíritus, una grandeza impresionante, el atractivo de la inmensidad de nuestro Sahara, de la alta mar. Luis Gómez Laguna (Aragón. Paisaje y carácter, 1968)
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Pues nada, que en un pueblo vi un día a un zagal de unos siete años que estaba llorando. "¿Qué le pasa?", dije. "Nada, que tiene sed", me contestó su abuela. Entonces saqué un botijo que llevaba en el coche y se lo di, y el zagal se amorraba como si le faltara el aire y no se lo podíamos quitar. Y al cabo dice: "Abuela, pero cuando me podré hartar de agua". Darío Vidal (A mitad de camino, Los Monegros, 1971)
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A través de varios años de contacto directo con el medio agrario y con los problemas de la Zona de los Monegros, cuyo estudio nos ocupa, se pudo observar que no había compensación entre el esfuerzo material y humano, junto con el despilfarro de medios de todo orden, con los rendimientos obtenidos.
Jesús F. Terreros Ceballos (Planificación agraria del Monegros oscense, 1973)
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La Diputación de Zaragoza celebró el Día de la Provincia en Bujaraloz, capital de Los Monegros, y acordó grabar en estos azulejos de Muel el grito desgarrado de nuestra tierra: ARAGÓN TIENE SED. Placa en Bujaraloz (1974)
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Aragón siempre padeció sed. Aragón siempre padeció del grave mal de las esperanzas recibidas como moneda falsa. Hace más de un siglo, ya tenía Aragón planes y proyectos de regadío, de desarrollo, de industrialización agraria, que iban, a pasos menudos, con cuentagotas, haciéndose precaria y mínima realidad. Nunca llegaron a serlo del todo. Y menos que nunca "después", cuando varias de las obras que incluso se ofrecieron como compensaciones inminentes acabaron siendo rechazadas, ¡ay!, por inviables. La lenta agonía de aquel formidable plan llamado a unir los sistemas Bardenas-Monegros-Cinca, construido con lentitud, al cual faltó la red complementaria y suficiente y también, luego, el agua, que terminó en postreros desengaños. José Hernández Polo (Los "saharagoneses" del año dos mil (Crónica imposible de un futuro posible), 1974)
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Todas estas consideraciones fueron la causa de que ya desde el año 1953 se estén realizando, en la Estación Experimental de Aula Dei de Zaragoza, diversos estudios referentes a las posibilidades de introducción de cultivos forrajeros en los secanos de condición extrema, tipo Los Monegros, donde tanto los problema de manutención del ganado como los de fertilidad del suelo esquilmado por el monocultivo de cereales se convierten en auténticamente acuciantes. M. Hycka (Cultivos forrajeros en los secanos, 1974)
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El hecho de que las aguas del Aragón y del Cinca vengan a darse la mano en un paralelo al norte de las tierras secas de Aragón, tiene una gran trascendencia al permitirnos crear trescientas mil hectáreas nuevas de regadío. Representa la redención de este valle del Ebro, que se llamaba valle porque pasaba por él el Ebro, pero que en realidad estaba formado por un extenso desierto, porque las aguas pasaban tan lejos y tan bajas que no podía fecundarlas. (Grandes aplausos). Francisco Franco Bahamonde (La promesa del Caudillo, 1974)
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Allí nació un breve eslogan, "Aragón también tiene sed", que no es frase subversiva ni partidista, sino simple recordatorio de necesidades y aspiraciones de siempre sentidas. Con este eslogan, esta frase lacerante o este "grito" al aire, quisimos luego llamar la atención de los viajeros de la nacional II a su paso por los Monegros. ese desierto ultrajante de buenas tierras sedientas a unos kilómetros de los canales de riego abandonados que se hicieron justamente para su redención. Las vallas monegrinas alcanzaron una efímera existencia física, pero su retirada por el Ministerio de Obras Públicas ha determinado una reacción de alcance nacional, haciendo que su impacto fuera de mayor alcance que le que por sí solas hubieran logrado. El país se ha "enterado" de que aquí también estamos sedientos desde hace siglos y de que esperamos vivamente que esta sed pueda llegar a saciarse alguna vez.
Santiago Parra de Mas (Aragón también tiene sed, 1974)
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La paciencia de Aragón también se puede acabar si las aguas no nos llegan Los Monegros a regar Jota cantada en Bujaraloz el Día de la Provincia (1974)
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Bujaraloz, la capital de la sed, centro neurálgico de ese ejemplo de desierto de los textos de geografía de otros países, fue este año protagonista de la reivindicación aragonesa del agua. De entre sus tierras yermas surgieron las voces del gobernador civil, del presidente de la Diputación y de la periodista Pilar Narvión, en demanda del cumplimiento de las promesas ofrecidas hace más de sesenta años y siempre dilatadas por diversas razones. Carlos González Lobed (La sed de los Monegros. Este año, el Día de la Provincia se celebró en Bujaraloz, 1974)
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Hacía frío en Bujaraloz. Un viento incómodo, con rachas violentas que daba sonido a las banderas de Aragón y de España hasta el punto de que apenas se oyera la palabra de los que hablábamos. En realidad, quizá importaba poco lo que pudiéramos decir, porque no había expresión más importante que el chorro de agua que caía desde las casi improvisadas instalaciones de Bujaraloz y La Almolda. Lo importante era el agua, lo importante era que el agua, después de centenares de años, ya estaba en Bujaraloz y ya estaba en La Almolda. Hipólito Gómez de las Roces (La Diputación en Los Monegros, 1976)
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Estas casas, en algunas zonas como Los Monegros, son de mampostería caliza y cantos rodados en alternancia con ladrillo. Es característico el revoco y especialmente llamativo el encalado azulado, de influencia morisca, ya aludido. M.D. Albiac Blanco (La cultura material: la casa, 1977)
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A mediados del siglo [s. XVII] otra gran sequía sembró el hambre en Aragón. La población, muy debilitada, sufriría los ataques de la más mortífera peste del siglo. Estiche testimonia que "la sequedad ha sido tan lamentable que se tiene por cosa de milagro no haberse despoblado los Monegros, Almudébar, Buxaraloz y otros lugares que solían ser el granero de Aragón y no han cogido lo que sembraron". Gregorio Colás Latorre y H.A. Salas Ausens (Aragón bajo los Austrias, 1977)
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Todos los tópicos acerca del secano aragonés se han vertido sobre los Monegros, la extensa tierra del Gállego al Cinca y del Alcanadre al Ebro. . En realidad los Monegros son los llanos al pie de la Sierra de Alcubierre, pero ésta, que es ante todo un relieve residual, participa bastante de sus circunstancias. La escasez e irregularidad de las lluvias hacen muy aleatorias las cosechas, e incluso obligan a que el Ejército tenga que abastecer de agua a los vecinos llevándola en camiones cisternas, pues hay veranos en que se secan hasta las balsas artificiales de que bebe cada municipio. Los rendimientos del cereal son bajísimos (cuatro "simientes") y algunos años no se colecta nada. Tierra de emigrantes, por tanto, de muy pequeña densidad de población, que choca fuertemente a quien viniendo de Zaragoza o Barcelona la cruza por la Nacional II y en la que, en la parte dominada por los canales, está puesta la esperanza en el Canal de Monegros que atraviesa para llegar a ella la sierra de Alcubierre. José Manuel Casas Torres (Aragón. Geografía, 1977)
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L'analyse du matériel recuilli au cors du sondage a permis de constater qu'on était en présence d'un niveau homogène que nous attribuons à la phase finale de la civilisation des "Champs d'Urnes" dans la phase Hallstat (1er âge du Fer). Jean Querre (Gouilles archeologiques à Candasnos (Huesca). El "Tosal de los Regallos", 1977)
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La sed lame con furia nuestra estepa. La sed hace un gran siete en nuestros sueños. La sed madruga siempre en las gargantas. La sed se ha eternizado en nuestros campos.
Es la sed, son los hombres, es el polvo. Es el cuadro que dice su amargura. Es la sonata eterna de la muerte. Es el sueño de un río maniatado.
Son los secos rastrojos, los bancales. Es el agua que enferma, sus cenizas. Son las fuentes del mal, sus agujeros, los desniveles mudos de la sangre.
Y todo es un concierto sin acequias. Y todo es un dolor desalentado. Y todo es un infierno por las sienes. Y todo, ya sin voz, yace insepulto.
Miguel Luesma Castán (La sed, 1978)
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Era el año 1974, sobre el 10 de Diciembre, una nota en todos los periódicos, en la que dan cuenta de una intervención en Barcelona, con motivo del Transvase del Ebro: "Barcelona dentro de 200 días necesitará agua". Zaragoza, a través de sus medios de comunicación contestaba: "Bujaraloz, capital de los Monegros, el día de Noche Buena, no tendrá agua suficiente para beber". José Luis Palacio (La sed como condicionante de las expresiones culturales de los pueblos: Los Monegros-La Guajira, 1978)
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Quizás no sería inoportuno pretender hallar una explicación por el estado precario de los estudios geológicos de la región central del Ebro. Ha habido factores geográficos y geológicos. Entre los primeros mencionemos la inaccesibilidad de enormes extensiones del territorio, el carácter estepario y poco acogedor del paisaje, y la ausencia de núcleos de población; todo lo cual ha hecho que haya sido un territorio prácticamente desconocido por los investigadores.[...]. Pero los factores geológicos también han desempeñado un importante papel en lo que venimos diciendo: un territorio dominantemente tabular, de composición, al parecer monótona; sin el atractivo paleontológico; sin recursos naturales de importancia, etc., son hechos que no han invitado al geólogo a investigar. José Quirantes Puertas (Estudio sedimentológico y estratigráfico del Terciario continental de los Monegros, 1978)
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Los inmensos desiertos de los Monegros, La Violada y Las Bardenas parecen defender las plazas de Zaragoza y Tudela, codiciadas por los cristianos, pero difíciles de alcanzar con los escasos medios ofensivos con que contaban. José María Lacarra (Alfonso el Batallador, 1978)
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Un marcado carácter relictivo de las especies más características de estas asociaciones faunísticas, posiblemente restos de una fauna antiguamente mucho más extendida, por lo que varias de estas especies no se encuentran fuera de este característico medio salino o bien son consideradas como muy raras y poco frecuentes. esto nos hace sospechar que un mejor conocimiento faunístico de Los Monegros podría aportar datos muy interesantes para el conocimiento de tan peculiar zona y de la parte media de la depresión del Ebro. J. Vives i Durán y E. Vives i Noguera (Coleópteros halófilos de Los Monegros, 1978)
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Por ejemplo, la zona de los Monegros presenta más horas de sol efectivas que casi todo el resto de España, superadas tan sólo en la zona de Cádiz, ya citada, y en una estrecha franja del litoral del Sureste. José Antonio Turégano y José Mª Marín (Posibilidades de la energía solar en Aragón, 1979)
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La precipitación evaporítica superficial en las lagunas estudiadas (especialmente en las de tipo "playa") es de tres tipos: a) Precipitación carbonatada, encontrándose pequeñas cantidades de aragonito y calcita (?) de grano muy fino, situada intersticialmente entre los tapices algales y cristalizaciones de yeso recién formados, b) Precipitación sulfatada, constituida principalmente por yeso lenticular, mirabilita, thenardita y bloedita (astrakhanita), y c) Precipitación clorurada, halítica. La precipitación puede realizarse bajo capa de agua, en la superficie de la salmuera y formando eflorescencias. La sedimentación evaporítica principal (deducida del estudio del sustrato hasta 30 cm de profundidad) parece realizarse a expensas de las fases más insolubles, esto es, originándose sedimentos constituidos por yeso lenticular con una matriz principalmente de origen detrítico, que contiene fracción carbonatada (con calcita, dolomita y magnesita), embebida en salmuera. Las demás fases parecen reciclarse estacionalmente sufriendo procesos repetitivos de precipitación-disolución. Juan J. Pueyo Mur (La precipitación evaporítica actual en las saladas del área: Bujaraloz, Sástago, Caspe, Alcañiz y Calanda (provincias de Zaragoza y Teruel), 1979)
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Y por fin ese nombre mágico que es Bujaraloz y que a todos nos pone un nudo en la garganta porque en seguida se piensa en el gran desierto de los Monegros. Cabeza y principio de esos Monegros, aunque la puerta está mucho antes. Benjamín Bentura Remacha (Zaragoza y su provincia en 20 jornadas, 1979)
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La labor de los conventos femeninos fue verdaderamente útil: como señala Agustín Ubieto, en la primera mitad del siglo XII el rey entregó a Sigena Candasnos y Bujaraloz, lugares entonces casi vacíos, para que los repoblaran. La labor de las señoras monjas fue muy fructífera pues hicieron que estas tierras abandonadas por los avatares históricos del siglo XII pasaran a una situación de gran prosperidad a fines del siglo XIII. Manuel Gómez de Valenzuela (La vida cotidiana en Aragón durante la Alta Edad Media, 1980)
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No és impossible que quan donem per acabat l'estudi de la brioflora dels Monegros d'algunes espècies, ja desaparegudes, sols en guardem testimoni en els herbaris. C. Casas y M. Brugúes (Nova aportació al coneixement de la brioflora dels Monegros, 1980)
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Una ojeada a los alrededores de Zaragoza, omitiendo las zonas de regadío, nos hace ver extensas áreas de secarrales, terrenos cubiertos de pedregales, con vegetación típicamente xerófila, en un paisaje que, como indicaba Casas Torres, "parece un enclave africano en tierras de Europa". Este paisaje no se ha hecho en los últimos años, persiste desde antiguo, nos viene de milenios atrás, es el testimonio natural y permanente de la persistencia de la sequedad del clima. Alfonso Ascaso Liria y Manuel Casals Marcén (Periodos secos y sequías en la Depresión central del Ebro, 1981)
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En otras zonas, la ausencia de ríos, escasez de lluvias y falta de arbolado da lugar a parajes de gran aridez, poco estimados generalmente, pero no exentos de cierta grandeza cósmica: Monegros el más conocido por estar atravesado por una de las carreteras más frecuentadas, lo cual ha redundado negativamente en la valoración del paisaje para el viajero fugaz. Cristóbal Guitart Aparicio (El turismo en Aragón, 1981)
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La hidroquímica de las lagunas revela la preponderancia de Cloruros, Sulfatos, Sodio, Potasio y Magnesio, lo que las define como Sulfato-sódicas en un estado evolutivo del final de la fase sulfática y principios de la clorurada. No obstante, no aparecen relictos de sedimentos carbonáticos y sólo sedimentos exiguos de facies yesíferas. F. Mingarro, S. Ordoñez, M.C. López de Azcona y Mª de los A. García del Cura (Sedimentoquímica de las lagunas de Los Monegros y su entorno geológico, 1981)
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Grave es la sed de nuestra tierra a la que creemos puede vd. dar solución. Aunque sabemos que los recursos de la Nación son escasos, queremos contribuir a su engrandecimiento desarrollando el potencial agronómico, que encierran nuestras tierras, mediante el regadío. Estamos dispuestos a aportar nuestra agua, nuestra tierra y nuestro trabajo para transformar pronto nuestros secarrales en lo que deseamos sea una de las zonas de nuestro país que abastezca a los mercados europeos. Reclamamos la ayuda del Estado porque somos toda la nación quien se va a beneficiar de la puesta en regadío de Monegros II y aunque parezca que somos nosotros los más agraciados, únicamente conseguiremos trabajo para nosotros, para los que vienen y para los que se fueron a otras regiones. Con la ayuda de vd. y con el agua, nosotros los monegrinos, con nuestro sudor y nuestra tierra, nos comprometemos a rendir el ciento por uno. Señor, confiamos en vd. para acabar los regadíos de Monegros a la mayor brevedad. Son muchos los años y las esperanzas que han pasado desde 1915. Esperamos de vd. que haga suyas las que creemos justas pretensiones nuestras. Esperamos una pronta definición sobre los regadíos de Monegros II a la vez que se arbitren los recursos para los estudios necesarios para aquellos de tal forma que cuando el agua llegue al túnel de Alcubierre no se estanque en él sino que corra y vivifique la tierra que nuestros mayores quisieron ver verde. Carta a S.A.R. D. Juan Carlos de Borbón remitida por los dieciocho Ayuntamientos y Cámaras Agrarias de Monegros II (1981)
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La nostra exploració de la vegetació liquènica dels sòls guixosos de zones àrides (Monegros, sud de Madrid, regió murciana-almerienca) i de les roques volcàniques, esquistoses i gresoses des del Cap de Gata fins al Cap de Creus no ha fat més que ampliar a Europa el que ja havia estat vist en zones àrides més o menys clàssiques com els deserts del Negueb (al sud d'Israel), d'Africa del Nord (Egipte, Sàhara algerià , Tibesti), Namibia, estepes russes i de Mongòlia, deserts d'Australia septentrional, del SW d'America del Nord i del nord de Xile. Xavier Llimona (Les adaptacions del líquens a les zones àrides, 1981)
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La depresión del Ebro, de una monotonía grandiosa, ofrece un raro ejemplo de unidad climática, geomorfológica y biogeográfica. Los yesos afloran sobre inmensas superficies alrededor de Zaragoza y en la llanura hacia Monegrillo y Bujaraloz. Las laderas y prominencias pedregosas o rocosas frecuentemente atacadas por la erosión, recurren a arbustos endebles d Gipsophilion, agrupamiento estrictamente yesófilo, pero no llegan apenas a tapar la blancura del suelo. En los bajos fondos limosos no cultivados reina la estepa de gramíneas del Erenopyro-Lygeion o bien el Salsolo-Peganion nitrófilo. Estas formas de vegetación imprimen al paisaje su nota característica. M. del P. Laguía Minguillón (Afinidades quimiotaxonómicas de vegetación endémica aragonesa, 1982)
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El campesino de esta zona es en general de pequeña talla, enjuto y tostado por el sol, sobrio y resistente a la fatiga física e inclemencias del clima, acostumbrado a llevar el arado durante muchas horas, pero no tanto a los trabajos manuales, como la azada y el pico, etc. El estado sanitario de la población es bueno, ya que apenas existen casos de paludismo, fiebre tifoidea, siendo algo frecuente la fiebre de malta; la tuberculosis se mantiene en la media de España, si bien se ha agravado en este último siglo de sequía, en que la población se encuentra mal alimentada; la sífilis no constituye un problema sanitario, y la lepra y el tracoma no existen. Lo único que hemos de destacar es la frecuencia de quistes hidatídicos, principalmente en Alcubierre, en que es una consecuencia del abastecimiento de agua, ya que es corriente que abreven y entren los ganados en las mismas balsas que sirven para abastecimiento de las personas. Félix de los Ríos (Informe sobre Los Monegros, 1982)
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En los días claros, de sol, la luz lo llena todo. Los expertos en fotografía aseguran que no hay espacio más luminoso y puro que los Monegros. Quién sabe si porque los juegos de luces y sombras son imposibles, para que sólo haya luz. Los vecinos, sin embargo, sueñan con el verde permanente; no tan sólo el verde esporádico, de temporada, que proporcionan los sembrados campos de cereal al viento. En Bujaraloz, como en todos los pueblos monegrinos, se sueña con el agua. El caso es que el paisaje monegrino tiene un extraño encanto que subyuga; al menos para el viajero que trata de comprenderlo y confundirse con él. ¿Importa que los sueños se sigan acunando al impulso de una esperanza mantenida a través de los siglos? Alfonso Zapater (Esta tierra nuestra, II, 1982)
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Desde mediados del siglo XIX la población de esta comarca ha estado sometida a un constante retroceso: en 1900 la población monegrina había disminuido un 12% respecto a la de 1860. En los dos primeros decenios del siglo XX se logra una cierta recuperación demográfica, alcanzando su máximo en 1920 con 24.999 habitantes; el aumento coyuntural se debe a una mejor situación relativa de las comarcas cerealistas, como la nuestra, en relación con las filoxeradas vitivinícolas, permitiendo las roturaciones en aquéllas un aumento del terrazgo, que posibilitaba la retención de la población hasta tanto la mecanización no se intensificara. A partir de 1920, una vez superada la coyuntura favorable anterior se inicia un claro descenso demográfico hasta 1940, año a partir del cual, como consecuencia de las circunstancias de postguerra, las migraciones en nuestro país se detienen; cuando en los años 50 se reanude el proceso migratorio, nuestra comarca se verá muy afectada, sin que los asentamientos de colonización llevados a cabo en los nuevos regadíos hayan podido contrarrestar las fuertes pérdidas de los secanos. En el transcurso del siglo XX la población ha descendido en 3.046 habitantes, o sea, un 13% respecto a 1900. Vicente Bielza y Severino Escolano (Los Monegros, 1983)
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Volviendo sobre el hábitat de Los Regallos, se trataría de gentes de los C.U. del Valle del Segre, muy probablemente de la cuenca del Alcanadre donde conocemos varios yacimientos que atraviesan los Monegros buscando las fértiles tierras del Ebro. Hasta hace poco tiempo se pensaba que el área subdesértica de los Monegros, no tuvo poblamiento de C.U. aunque Maluquer siempre señaló la posibilidad de que ocupara solamente en años de abundante pluviosidad lo cierto es que recientemente Maya ha localizado una serie de poblados en el S. de los Monegros como Cabezo la Vieja, Cresta de la Sierra, La Carrabardera, Las Negras y El Chermanillo que prueban el poblamiento de toda la zona. Este relativo denso poblamiento hace pensar que las condiciones climáticas del Sub-Atlántico fueran bastante diferentes a las actuales. Gonzalo Ruiz Zapatero (Un hábitat de "Campos de Urnas" en Los Monegros, 1983)
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En definitiva, es bien patente que la superficie apta para el cultivo de secano ha sido rebasada y se constata que las nuevas roturaciones o ampliaciones de cultivo en estas zonas áridas tan sólo sirven para incrementar inútilmente el desierto. En efecto, en pocos años, los terrenos una vez desarbolados sufrirán la erosión de las aguas y del viento que hoy día es aminorada por el estrato arbóreo y arbustivo que al cubrir las zonas dominantes protege la superficie en cuestión y las parcelas agrícolas colindantes. Ignacio Ballarín Iribarren (Situación de los sabinares de Monegros. Alternativas para su conservación, 1984)
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Se nos dice que en la fauna de Montesblancos se da como animal que mejor cuadra con su ecología la salamandra, sin ser como el grifo la suma corpórea de dos animales distintos, de imposible cruce por tratarse de un ave y un mamífero. Abundan, desde luego, las salamandras en los pedregales de los Monegros, y también tienen reservado su puesto al sol ... de la heráldica. A estos estremecedores bichos se les representa en los escudos - sobre todo en las armerías francesa y británica - rodeados de llamas, ya que simbolizan el valor llevado al holocausto. Adolfo Castillo Genzor (Alfajarín, mil años de historia, 1984)
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Según Fray Nicolás Cordero, un carmelita residente en Padrón, la Inquisición consistía en "un crucifijo, dos candeleros y tres majaderos", los cuales para las gentes de nuestra propia tierra serían, aún más gráficamente, "tan grandes ladrones como los de la Sierra de Alcubierre". Angel Alcalá Galve (Los orígenes de la Inquisición en Aragón. S. Pedro Arbués, mártir de la autonomía aragonesa, 1984)
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Tal puede ser el caso de la zona Bujaraloz-Sástago. Esta zona de secano presenta un ejemplo de interacción geomorfológica-capa freática como causa determinante de la salinidad de una parte de sus suelos, en condiciones geológicas y climáticas favorables. Estamos, ante una superficie que no debemos considerar como endorreica sino más bien como arreica al no existir en ningún momento circulación superficial de agua por cauces definidos, con una serie de cubetas ovales (alrededor de un centenar), términos iniciales de evolución kárstica de valles en periodos húmedos. Los sucesivos cambios climáticos del Cuaternario no han logrado diferenciar una red de drenaje para todo el área. Con el clima actual la karstificación está detenida. Francisco Alberto, Mateo Gutiérrez, María Jesús Ibáñez, Javier Machín, José Luis peña, Andrés Pocoví y Joaquín Rodríguez (El Cuaternario de la Depresión del Ebro en la región aragonesa. Cartografía y síntesis de los conocimientos existentes, 1984)
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Junto con el sureste español, está considerada como una de las zonas más áridas de España. En este sentido, nos interesa resaltar la importancia del clima como factor del paisaje agrario, porque de él se derivan las condiciones de humedad y calor de que disponen las plantas para poder desarrollar su ciclo vegetativo, sobre todo, teniendo en cuenta que, tradicionalmente, la posibilidad de contar con aguas permanentes se hallaba reservada a las vegas próximas a los ríos Flumen, Guatizalema y Alcanadre, que drenan esta comarca; la necesidad de regar los cultivos no podía ser satisfecha en gran parte del territorio. Esta circunstancia, unida a las elevadas temperaturas, nos ayuda a comprender la existencia de una vegetación, rala y discontinua, en las tierras no labradas y el predominio del monocultivo cerealista, en los terrenos agrícolas. Esta situación se ha intentado subsanar con la puesta en regadío a través de los Canales de Monegros y Flumen, con lo que la potencialidad agrícola ha sido mejorada, al menos teóricamente, simplemente por el hecho de poder asegurar la cosecha en el regadío. Ana Castelló Puig (Los usos del suelo en la comarca de Monegros, 1984)
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Decidim passer la nit damunt unes muntanyos de palla. Al matí, en llevar-nos, descobrim el paisatge que ens envolta. A distàcia la terra erma sembla totalment un desert pel color, la textura i els turons aplanats de l'horitzó. Trobem un bassal d'aigua molt peculiar; és la forma tradicional d'aplegar la poca aigua de pluja que cau. Malgrat l'aparença, tota l'extensió és llaurada. Joan Llorens y Helena Pol (Notes d'una excursió pels Monegres, 1984)
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El estudio sedimentológico de las sucesiones oligocénicas que han librado los restos de Rutilus antiquus s. sp. sugiere que las poblaciones de esta especie se desenvolvieron principalmente en los medios lacustres someros del SE de la cuenca del Ebro. [....]Es pausible que esta tolerancia y capacidad de adaptación mostrada por varias especies del género a cambios de salinidad, también sea extensible a R. antiquus n. sp. cuyas poblaciones en los lagos endorreicos del Sistema de Los Monegros se desenvolvieron en medios lacustres que experimentaron frecuentes y apreciables cambios de salinidad. Ll. Cabrera y J. Gaudant (Los Ciprínidos (Pisces) del sistema lacustre Oligocénico-Miocénico de los Monegros (sector SE de la Cuenca del Ebro, provincias de Lleida, Tarragona, Huesca y Zaragoza), 1985)
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Las tierras monegrinas zaragozanas son las más descarnadas y erosionadas dentro de los Monegros, de apenas valor agrícola. El monocultivo cerealista, sometido al sistema de año y vez y a la irregularidad de las lluvias suponía la base de una pobre economía complementada por una ganadería ovina extensiva. El plan Monegros en el que se proyectaron 100.000 Has. de regadío ha sido cubierto en más de su mitad, pero afectando a la zona septentrional. Los pueblos, localizados al pie de la Sierra - Leciñena, Perdiguera, Farlete, Monegrillo, La Almolda - son todos regresivos. Vicente Bielza de Ory (Zaragoza. Geografía, Historia y Arte, 1985)
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El paisatge vegetal dels Monegros, a la part central de la depressió de l'Ebre, és notable per diverses raons. En primer lloc, hi trobem espècies de marcat caràcter muntanyenc, com Juniperus thurifera, acompanyades de vegetals d'afinitats estepàries i de nombrosos endemismes. En segon lloc, la continentalitat i aridesa extremes del clima condicionen una cobertura vegetal de fisionomia semidesèrtica ....En tercer lloc, la presència extensiva de sòls guixencs i depressions salines augmenta encara més l'interés florístic i ecològic d'aquesta comarca. Jaume Terradas (El paisatge vegetal del Monegros: assaig d'interpretació, 1986)
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Al igual que aconteció con el Canal de Aragón y Cataluña, el Estado, convencido de que la trascendencia socio-económica de los Riegos del Alto Aragón demandaba como exigencia ineludible su intervención, decidió, por Ley de 7 de enero de 1915, asumir la responsabilidad de su ejecución. La ley sigue plenamente vigente. En ella se contiene el compromiso de honor que el Estado asumió respecto a una extensa zona aragonesa en cuya transformación no sólo está interesada esta región, en extremo paciente y conformista, sino toda España, por cuanto está en juego, además de la digna pervivencia de uno de sus trozos, el equilibrio económico nacional. Más adelante insisto en que la conclusión de nuestros riegos debe se la bandera de todos los aragoneses que, con generosidad, sientan su tierra. Quede aquí el texto íntegro de una ley parcialmente incumplida que, mientras no se ejecute, seguirá pregonando, para vergüenza de todos que Aragón continúa sin redimir sus secarrales. Juan Antonio Bolea Foradada (Los riegos de Aragón, 1986)
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Sin embargo, en la actualidad, existe una amenaza mucho más grave que planea sobre estos parajes. Se trata del Plan de Regadío "MONEGROS-2" que va a alterar indiscutiblemente la fisionomía y ecología de las saladas. El precario equilibrio osmótico y toda la dinámica hídrica y de lavado de sales van a verse seriamente afectados. Creemos urgente, ahora sí, la disposición de medidas por parte de la Diputación General de Aragón tendentes a la protección de estos saladares, por otra parte de prácticamente nula productividad agraria. La rareza de las comunidades vegetales que los pueblan y que guardan una rica flora, pródiga en plantas esteparias, muchas de ellas de carácter endémico, merece estas medidas, a tenor de los datos que aportamos en el presente trabajo. César Blanché y Julián Molero (Las cubetas arreicas al sur de Bujaraloz (Valle del Ebro). Contribución a su estudio fitocenológico, 1986)
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Al pie de los Monegros, el sonido de las esquilas se confunde con los colores de la llanura, y no sabes si estás viendo o escuchando un rebaño. [....] Con los ojos entornados miro los horizontes. Todo parece flotar en espejismos. Hace calor y hace frío. Se oye el viento ... y yo lo escucho ... y me hace bien. Veo mucha tierra, y un resalte gris salpicado de romeros. Entre las piedras olvidadas, rodeado por estos horizontes secos y desolados, tan alejados y tan vacíos, y solo como estoy en mi debilidad, me siento viejo, como la tierra. Soy un personaje ancestral. El tiempo se detuvo aquí hace miles de años. Julio Villar (Viaje a pie, 1986)
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Sol al encuentro, sol en el camino que descarga en la frente sus espadas. Mediodías sin voces y sin trinos, siestas de duermevela y de cigarra.
Es la hora de los campos abatidos; se cuela la tristeza en oleadas. Los sueños del pasado ya han vencido y está empeñado el día de mañana.
Tenso el cielo el hombre monegrino pasea por recurso en la sequía el Santo de su pueblo a Dios de cara.
Pueblos de cuatro esquinas y casino, con caciques que esperan impasibles echando una partida a la baraja.
Miguel Angel Artazos (Sequía, 1986)
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Con el tiempo el paisaje agrario se modifica totalmente en algunas de sus zonas; así, amplios espacios del sector central de la cubeta del Ebro y verdaderos desiertos como el de la Violada o los Monegros, se convierten en espléndidos vergeles, pasando sus cultivos, de la típica trilogía mediterránea, a la nueva fórmula impuesta por el regadío: cereales, forrajes, hortalizas, frutas, etc. José M. Cuadrat (La agroclimatología aragonesa: aspectos condicionantes del secano y del regadío, 1986)
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Ante todo cabe destacar dicha originalidad de flora, vegetación y usos de la misma en Aragón, pero en especial en los Monegros y Bajo Ebro tan afectados por el endorreismo, con yesos y otras sales acumuladas que afloran sectorialmente y producen unas variaciones ecológicas extraordinarias en Europa. Aún sin haberse generalizado el riego, sólo por la mecanización incontrolada que mencioné, ya vemos alteraciones en parte irreversibles, con unos trasiegos del suelo, aterrazamientos sin sentido, labores mal realizadas por tractoristas descastados, por empleo abusivo de productos fitosanitarios peligrosos, con acumulaciones de basuras o piedras en lagunas endorreicas y otros ambientes delicados del paisaje afeado innecesariamente. Pero aumenta el peligro si pensamos en el riego indiscriminado que homogeneiza lo diverso y estable, para convertirlo en algo sin sentido ecológico y además inviable. Ya son varios los amigos extranjeros que me advierten del deterioro sufrido en las fitocenosis aragonesas más originales y el peligro aumenta hasta amenazar seriamente a los endemismos aragoneses e hispánicos de Aragón. Pedro Montserrat Recorder (El sisallar, su pasado, presente y futuro. Escorrentías salobres en las vales aragonesas y uso ganadero de las tierras marginales, 1986)
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Este es el valor que tiene la historia de la Virgen de Magallón, no sólo para los habitantes de Leciñena sino para los Monegros en general; el hecho de que la Virgen prefiriese este terreno inhóspito y seco, abandonando las ventajas de una tierra más próspera y fértil, supone para esta comarca una seña de identidad positiva que la descarga de esa especie de maldición que hay sobre ella y que a veces los mismos monegrinos reconocen: "nosotros estamos dejados de la mano de Dios" (Bujaraloz); "ser agricultor aquí es ser un héroe" (Bujaraloz); "Monegros no existe ya en el mapa" (Monegrillo); "este secano es lo último que hay" (Leciñena); "Los Monegros somos los más pobres de Aragón porque no tenemos el Canal ni tenemos agua, ni tenemos nada" (Monegrillo). Si como decía un labrador de Bujaraloz "para vivir en los Monegros hace falta fe, una fe inmensa" no es de extrañar que la historia de la Virgen de Magallón haya calado tan hondamente en el universo simbólico de estos pueblos. Ana María Rivas Rivas (Ritos, símbolos y valores en el análisis de la identidad en la provincia de Zaragoza, 1986)
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La calzada que une a Ilerda y Celsa es una de las más antiguas de Hispania. Enlaza dos núcleos indígenas Iltirda y Celse. [.........]. Las comunicaciones atraviesan las hoy inhóspitas y esteparias tierras monegrinas, lo que confiere a estas rutas unas características especiales. La calzada de dotó de una infraestructura que permite a los hombres un cómodo abastecimiento de aguas, tan imprescindible para el viajero y sus animales que transitan por sus desolados parajes. Al mismo tiempo hay que considerar la climatología de esta comarca, en la que se acumulan una serie de condicionantes especialmente duros para sus habitantes. María Angeles Magallón Botaya (La red viaria romana en Aragón, 1987)
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Cuando el sol cae de plano sobre los Monegros parece que hasta las piedras van a derretirse. Pero ahora ya es el atardecer. Rafael Andolz (Biografías aragonesas: Mariano Gavín, alias "Cucaracha" y Puchamán de Lobarre, 1987)
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Las mieles de Diplotaxis erucoides (L.) DC. de Los Monegros tienen una riqueza polínica media, clases II y III de MAURIZIO (1939) y un número de formas polínico alto de 22-29 tipos. C. Pérez Arquillué y C. Gómez Ferreras (Estudio polínico de mieles de Diplotaxis erucoides (L.)DC. de Los Monegros. España, 1987)
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Durante una excursión efectuada a la Retuerta de Pina, en Los Monegros (Zaragoza), el 6-5-88, uno de nosotros (A.R.), tuvo la ocasión de recolectar un interesante gasteromicete que crecía en el suelo de un sabinar de Juniperus thurifera junto a Rosmarinus officinalis, Cistus clusii y Rhamnus lycioides. En un primer momento, pensamos que se trataba de un ejemplar joven de Battaraea y lo dejamos unos días en cámara húmeda para que completara su desarrollo. El carpóforo no mostró ningún signo de crecimiento. Mientras tanto, revisando unos trabajos de Malençon, vimos que la especie descrita en uno de ellos (MALENÇON, 1935) era, macroscópicamente, igual a la nuestra. En este trabajo, no se hablaba de ninguna especie de Battaraea, sino de otra tulostomatal menos frecuente, Phellorinia delastrei (Dur. et Mtgn.) Fischer, actual Phellorinia herculeana (Pallas: Pers.) Kreisel. M. Paz Martín y August Rocabruna (Phellorinia herculeana (Pallas: Pers.) Kreisel en Los Monegros, 1988)
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La ciudad [Zaragoza] era deficitaria en cereales, por lo que se veía precisada a adquirirlos fuera. Su área de compra era muy extensa y aunque las referencias a lugares de adquisición no son frecuentes en la documentación, conocemos el origen de ellas en los años de crisis. En 1789 la ciudad se abasteció de trigo en las comarcas de Cinco Villas, Riberas alta y baja del Ebro, Monegros y el resto del partido de Huesca. Antonio Peiró (Regadío, transformaciones económicas y capitalismo. (La tierra en Zaragoza, 1766-1849), 1988)
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Resolution The 253 participants from 20 countries at the VI OPTIMA (Organization for the Phyto-Taxonomic Investigation of the Mediterranean Area) Meeting in Delphi, 10-16 September 1989, at their final plenary session, bearing in mind the extraordinary biological interest of the arid areas of Los Monegros in the Middle Ebro Basin which are unique in Europe by the richness of their genetic resources; alarmed about the predictable consequences which would inevitably occur to the natural plant and animal communities of the area following the implementation of land-use projects, implying irrigation; RESOLVE: to encourage Spanish botanists in their efforts to explore the biology of the area and the ways and means to protect it in its present natural state; to urge regional, national and international authorities to view favourably proposals made for the conservation of the area in question, totally or in part, and to provide the necessary means for this purpose. OPTIMA-Berlin (1989)
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La preocupación por el orden público, otra consecuencia de los sucesos del año 1766, aceleró la puesta en marcha de una unidad militar, prevista desde 1762 y que iba a estar destinada a propiciar la seguridad en el campo y los caminos: la Compañía Suelta de Fusileros de Aragón. Integrada exclusivamente por aragoneses y compuesta por cien hombres, esta Compañía, que inició su acción policial protegiendo las salinas de Sástago, Peralta y Naval, repartió sus escasos efectivos, por escuadras, en los doce partidos del reino. José A. Armillas Vicente (De los Decretos de Nueva Planta a la guerra de la Independencia, 1989)
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Las lagunas de Monegros y las numerosas depresiones endorreicas sobre las que se ubican son una manifestación del flujo de agua subterránea a través de un medio de baja permeabilidad; este medio corresponde a una alternancia de lutitas con yesos y calizas, perteneciente al Terciario de la cuenca del Ebro. La extraordinaria variabilidad observada en los parámetros físico-químicos del agua de las lagunas se debe, básicamente, a la existencia de diferentes flujos de agua subterránea y al proceso de concentración de agua por evaporación. J.A. Sánchez, F.J. Martínez, J.L. de Miguel y J. San Román (Hidrogeoquímica de la zona endorreica de las lagunas de Monegros, provincias de Zaragoza y Huesca, 1989)
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La puesta en regadío, en Monegros, no posee una clara repercusión en el proceso demográfico, porque, entre otras cosas, no se ha producido un cambio en la ordenación de cultivos; se mantiene, de forma general, el monocultivo cerealista, en unas explotaciones con elevados índices de mecanización, que no facilitan la absorción de mano de obra. [....] Por lo tanto, si el esquema de la propiedad se mantiene y no se intensifican los cultivos con la introducción de otros más exigentes en horas de trabajo e inversiones fijas y variables, pero de mayor rentabilidad, la actuación del Estado, a través de la política de colonización y puesta en regadío, habrá fracasado definitivamente en la comarca de los Monegros oscenses; su falta de viabilidad socioeconómica será simplemente una consecuencia de la actuación o, menor, inhibición de la acción humana. Ana Castelló Puig (Propiedad, uso y explotación de la tierra en la comarca de los Monegros oscenses, 1989)
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Todo ello contribuye a diversificar y cualificar un paisaje escasamente espectacular, tildado muchas veces de anodino, simplemente porque esconde sus secretos y su hermosura, para mostrarlos únicamente a aquéllos que libres de los arquetipos al uso, miran con ojos de ver nuestra Naturaleza. Francisco Pellicer Corellano y Mª Teresa Echeverría Arnedo (Formas de relieve del centro de la Depresión del Ebro, 1989)
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Poco a poco nos vamos quedando sin estepas en España. Ya no queda mucho de lo que inventariaban reyes Prosper (1915) o Hernández Pacheco (1956). La ampliación de superficies de cultivo en La Mancha (viñedo), Jaén (olivar) o Valladolid (remolacha azucarera), hacen irreconocibles las estepas que aquellos autores señalaban. En los altiplanos del Sistema Ibérico o en el Sureste árido las repoblaciones forestales son una permanente amenaza. En Aragón se ha perdido ya mucho y por doquier surgen faraónicos proyectos de regadíos llamados a "redimir" supuestos desiertos. Va siendo hora de que tanto la comunidad científica, como el movimiento conservacionista o el común de los ciudadanos tomen conciencia del enorme valor científico, cultural y estético de las áreas esteparias españolas y tomen partido por su conservación. Eduardo de Juana (Las aves esteparias en España, 1989)
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Hay dos actitudes ante la vida que deben merecer todo nuestro aprecio y consideración, la de los científicos botánicos y la de los ingenieros. La primera es pasiva, contemplativa, ante el medio ambiental en su amor a la naturaleza tienen el orgullo de no haber hecho nunca nada de nada. La segunda es activa, trata de ayudar a la naturaleza para su mayor desarrollo. En Monegros II los botánicos, en su loable entusiasmo científico, tratan de preservar contra los efectos del riego, la raquítica vegetación que ronda las balsas y salinas; es la defensa de una reliquia vegetal como si se tratara de un tesoro arqueológico. Los agricultores de estos secanos, al contrario, sienten en el alma el instinto atávico por el agua que les viene de generaciones; defienden a ultranza los riegos. Son posturas que no tienen por qué ser encontradas. El conjunto de balsas y salinas de Monegros II no llega al ocho por mil de la tierra regada. No parece ponderado que por un reducido grupo de plantas espontáneas se quiera condenar a una comarca a ser eternamente deprimida y despoblada. Francisco de los Ríos (Dos actitudes, 1989)
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Les llacunes salades dels Monegres i les del Baix Cinca tenen un aspecte fisionòmic poc habitual a la resta d'Europa, raó per la qual alguns autors les assimilen als "chotts" i "shebkas" nord-africanes. Les llacunes dels Monegres han estat un refugi per a l'evolució i diferenciació de plantes molt especials com Microcnemum coralloides, tan sols retrobable als deserts d'Anatòlia, o Halopeplis amplexicaule, de distribució restringida a l'Ebre, tal com succeeix amb diverses espècies de Limonium. David Badía y R.M. Mullor (De l'interès dels saladars monegrins i fragatins, 1989)
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Un tipo semiárido lo tenemos en la cuenca media del Ebro, altitud de 250 metros, en el triángulo Zaragoza-Caspe-Lérida, con un largo verano y escasas lluvias que se acumulan en primavera y otoño. Predomina el viento "cierzo" frío, seco y racheado del NW, cuyos efectos son tangibles en las secas comarcas de Bardenas y Monegros. Lorenzo García de Pedraza (Climas de transición al árido. Climas áridos. Dominios áridos y semiáridos en España, 1989)
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Une communauté de lichens terricoles caractérisée par Diploschistes diacapsis, Acarospora placodiiformis, A. reagens, Psora saviczii, Fulgensia desertorum et Buellia zoharyi y est particulièrement bien développée. Cette communauté d'affinité irano-touranienne et saharienne, apparaît très menacée dans plusieurs de ses localités importantes, notamment dans la vallée de l'Ebre, de telle sorte qu'il est urgent d'identifier et de protéger les stations les mieux préservées. E. Serusiaux (Liste rouge des Macrolichens dans la Communauté Européenne, 1989)
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Mecanismos de actuación:
César Pedrocchi Renault (coor.) (Evaluación preliminar del impacto ambiental de los regadíos en el Polígono Monegros II, 1989)
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Finalizará este mundo con los campos de urnas recientes que se desarrollarán entre el 900 y el 700 a. C., con evoluciones muy localizadas e independientes. Parece romperse el nexo con el sur de Francia y, por el contrario, se expanden hacia el sur. Las Valletas de Sena, el Tossal de Regallos en Bujaraloz con una notable necrópolis, Valdeladrones en Candasnos o Cabezo de la Vieja en Peñalba y el regal de Pidola en Almacellas son un núcleo monegrino de importancia con presencia de cerámicas excisas que pueden relacionarse con los grupos del Bajo Aragón desde la zona caspolina de fácil comunicación. Manuel Martín-Bueno (Los celtas en el valle medio del Ebro, 1989)
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Por todo ello, insistimos que la pauta a seguir en un proyecto de riegos de la envergadura y de las circunstancias del de Monegros II, es la prudencia. Se trata de avanzar por pasos sucesivos, no dando el siguiente hasta que no se tenga conciencia de que el anterior ha sido correcto. No hay, en este caso, razones sociales, técnicas, económicas ni de mercado, para correr sino más bien al contrario. Se debe avanzar por etapas, eligiendo siempre los sectores y tierras que a priori parezca que van a plantear menos problemas. Es probable, que procediendo de esta manera, de importantes extensiones del Polígono de Riego hoy hoy en día comprendidos en el Plan General, habría de ser reconsiderada su inclusión evitando a tiempo posibles fracasos irreversibles. Nos gusta con frecuencia recordar el dicho: "de humanos es el equivocarse pero de sabios el rectificar". F.J. Martínez Gil, J.A. Sánchez Navarro, J. San Román Saldaña y J.L. de Miguel Cabeza (Delimitación de zonas de interés ecológico-paisajístico en la zona regable de Bujaraloz: estudio de viabilidad hidrológica. 1990)
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Si es verano la tierra se muestra como calcinada. En pocas partes el albero reverbera tan intensamente como aquí. La luz es tan cegadora que llega a dañar los ojos. No hay máquina fotográfica normal que aguante tanta luz pues el suelo devuelve por reflexión la mayor parte de la luz que recibe. El sol se estrella contra el suelo. Un suelo blanquecino, de una tonalidad gris sucia, formado a expensas de rocas de yeso entremezclado con estratos de arcillas, escasamente ferruginosas, de color rosáceo claro. En las capas de aire próximas al suelo el calor es agobiante y el viajero tiene la impresión de que atraviesa lugares calcinados y sin vida. Antonio Higueras (Semblanza geográfica, 1990)
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Generaciones y generaciones de monegrinos, desde la Prehistoria hasta nuestros días y para el futuro, han domeñado la agria naturaleza y sentado sobre ella humanas realidades, luchando empecinadamente y venciendo, al fin y a la postre. Entre Huesca y Zaragoza, en la entrada de Aragón, en la cuenca del Ebro pero abandonados por el, los Monegros y sus gentes son una de las comarcas mejor definidas, más dignas de estudio y más necesitadas de amor de nuestra tierra. Antonio Beltrán (Los Monegros, 1990)
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En la laguna de La Playa se detecta un aporte importante de Quercus, probablemente de los encinares que rodean el núcleo central y de los arbustos de Q. coccifera, muy próximos a la zona estudiada. Así mismo, cabe destacar un aporte bajo de Juniperus, hecho que pondría en entredicho la posibilidad de una comunidad de sabinas más amplia que la actual. Existe un aporte lejano de Betula y Fagus, que deben tener su entrada por el noroeste o incluso, en el caso de Fagus, también por los puertos de Tortosa. Se observa una importante representación de Corylus y de árboles pertenecientes a los bosques de ribera, como Alnus y Ulmus. Existen oscilaciones importantes en la curva de Pinus relacionadas, probablemente, con inflexiones de origen antrópico de la cobertura arbórea de Pinus halepensis de la maquia zonal. R. Pérez-Obiol y J.M. Roure Nolla (Aportaciones palinológicas para la interpretación de la evolución reciente del paisaje vegetal de los Monegros, 1990)
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Los Monegros (Pina-Bujaraloz) (Aragón) 41º35'N, 00º15'W 70.000 ha Sin protección Comarca "desértica" más renombrada de Aragón, siendo el área entre Pina de Ebro y Bujaraloz la que presenta un mejor estado de conservación. Extensa llanura, a unos 400 m.s.n.m., endorreica, con algunas lagunas estacionales ("saladas"). Precipitaciones de 250-300 mm de media al año. Interesante vegetación esteparia, que incluye los mejores bosquetes de Juniperus thurifera del valle del Ebro (Retuerta de Pina). Cereal de secano (cebada) y ganadería ovina, ésta en disminución. Amenazada por grandes proyectos de regadío. Constituye el último refugio de importancia para Otis tarda en el Valle del Ebro (recuentos máximos de 32 aves en 1986). Excelentes poblaciones de otras aves esteparias, con decenas o cientos de parejas de Burhinus oedicnemus, Pterocles orientalis, P. alchata, Chersophilus duponti y Calandrella rufescens, y poblaciones de interés de Circus pygargus (¿10 pp.?) y Falco naumanni (¿50 pp.?). Eduardo de Juana (Áreas importantes para las aves en España, 1990) &&&&
Por el momento, la distribución geográfica de la nueva comunidad se limita a los montes de la Retuerta de Pina, donde se dan condiciones ecológicas muy precisas, difícilmente repetibles en otros enclaves. Julián Molero Briones y César Blanché Vergés (Stellario pallidae-Chenopodietum exsucci Molero et Blanché. Nueva asociación de la comarca de Los Monegros (Valle del Ebro, 1990)
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Las carreras de corte africano que se disputan en Europa a imagen y semejanza de la París-Dakar, Atlas o Faraones, como ejemplos más conocidos, tienen su punto de inflexión en la Baja Aragón. Ochocientos infernales kilómetros "non stop" por las pistas que cruzan de punta a punta el desierto aragonés de Los Monegros, donde el calor (insoportable en ocasiones) y el polvo (los adelantamientos se convierten allí en todo un ejercicio de intuición) se vienen aliando desde hace nueve años para convertir la prueba española, cita obligada cada mes de julio, en una de las más duras y selectivas de cuantas conforman el calendario internacional de raids. Javier Fernández (Espectáculo automovilístico. La Baja Aragón, 1991)
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Las cuotas de amortización de las obras de interés común no deberían sobrepasar las 25.000 pts./Ha. a partir del 5º año de puesta en riego, tanto par las explotaciones de 25 Has. como para las de 35 y 45 Has. Ello exige para aplicar los criterios previstos en la Ley de Reforma y Desarrollo Agrario respecto al nivel de subvención (40%), financiación (0%) y plazo (15-20 años). Joaquín Olona Blasco (Condiciones de viabilidad financiera para la explotación familiar agraria en zonas regables de interés nacional, 1991)
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Conocemos un número creciente de establecimientos de esta época. Incluso en los despoblados Monegros se han identificado cerca de medio centenar de yacimientos de la Edad del Bronce. Antonio Beltrán (La Prehistoria, 1991)
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Los sedetanos ocupaban a finales del siglo III antes de Cristo las tierras al norte del Ebro [....]. Sus límites si situaban en consecuencia en el desierto monegrino hasta la sierra de Alcubierre. Antonio Beltrán (Los Iberos, 1991)
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Un sol abrasador, silencio: quietud agobiante. Sólo la reverberación de la tierra impone movimiento a un paisaje de pequeñas lomas grises salpicadas de ralos arbustos raquíticos y al amarillo de los rastrojos. Javier Blasco Zumeta (Por la Retuerta de Pina, 1991)
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Los lagos salinos españoles de las áreas de los Monegros y La Mancha se originan por la conjunción de una serie de factores climáticos, topográficos, geológicos e hidrológicos que son la causa de la aridez y restricción necesarias para la precipitación evaporítica. Su hidroquímica es de tipo Cl-SO4-Na-(Mg), en el caso de los lagos aragoneses, y de tipo Cl-SO4-Na-Mg, en el de los castellanos, presentando todos ellos salmueras de la clase III. Juan José Pueyo y José Andrés De la Peña (Los lagos salinos españoles. Sedimentología, hidroquímica y diagénesis, 1991)
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El complejo endorreico de Monegros presenta un conjunto de singularidades geomorfológicas, florísticas y faunísticas que desde la perspectiva cultural y científica apoyan el interés de su conservación. El paisaje ha sido históricamente degradado por la práctica de los usos tradicionales (pastoreo y agricultura). En la actualidad, esta degradación puede convertirse en destrucción por la puesta en marcha del plan de regadíos, desapareciendo así un sistema endorreico único en Europa. César Pedrocchi y Mª Angeles Sanz (El sistema endorreico de Monegros: un ecosistema en vías de extinción, 1991)
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En las playas de los Monegros la halita precipita durante el verano, siendo la culminación del proceso de cristalización fraccionada que se verifica en sus salmueras superficiales. La sal presenta dos morfologías: la "hopper", producida en la superficie de la salmuera y la cúbica (0,5 cm. de arista) que precipita en el fondo de la salmuera, a profundidad centimétrica. Estos precipitados son, sin embargo, efímeros y no pasan al registro fósil de las lagunas, constituido exclusivamente por materiales detríticos y yesíferos. Juan José Pueyo (Cloruros, facies y geoquímica, 1991)
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Los Indices de Saturación de las especies minerales presentes en el sistema (calcita, dolomita, yeso, anhidrita, thenardita y halita) muestran que la espectacular precipitación de sales observada en el fondo de las lagunas sólo se consigue, de acuerdo con la serie de desmuestre tratada, cuando la evaporación está ya bastante avanzada y con Fuerzas Iónicas mayores de 3. De todas las opciones de cálculo analizadas, la que proporciona unos resultados más acordes con lo observado en el medio natural es la correspondiente al SOLMINEQ.88 con el desarrollo de ecuaciones de Pitzer, aunque también el WATEQ4F muestra concordancias en cuanto a las tendencias. I. Garcés, J.M. Tena, L. Auqué, M.J. Gimeno y J. Mandado (Variación de los índices de saturación en función del cálculo de coeficientes de actividad. Su aplicación a las fases mineralógicas de las lagunas de Monegros (Zaragoza, España), 1991)
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À la fin de notre étude, particulièrement de sa partie géobotanique, on peut affirmer que la zoneà irriguer des Monegros se situe dans un cadre naturel de caractère steppique qui est unique dans le sud de l'Europe. La grande valeur scientifique et paysagiste de quelques aires à l'interieur du territoire dont l'arrosage est prévu (Saladas de Bujaraloz, Montes de la Retuerta de Pina et, surtout, Serreta Negra de Fraga) nous amènent à proposer la sauvegarde de leur patrimoine naturel par la création de régions protegées dans le cadre légal que les autorités jugeront le mieux approprié mais qui, de notre avis, devrait être celui de Parcs Naturels. J. Molero, C. Blanché y A.M. Rovira (Les Monegros (vallée de l'Ebre, Espagne): Un endroit d'extraordinaire valeur biogéographique menacé. Propositions pour sa conservation, 1991)
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En efecto, en este momento yo no trabajo en los Monegros, si bien me han interesado mucho desde el punto de vista de funcionamiento como sistema biogeoquímico sus humedales, sus comunidades, especialmente las microbianas etc. como vestigio de biosferas pretéritas. Todo ello en el marco de un estudio de los humedales peninsulares. Con este motivo he tenido ocasión de reaccionar varias veces denunciando la absurda política de destrucción de varios de estos humedales, ocasionalmente y con motivo de visitas a Zaragoza, por ejemplo. Como sabrás ello me ha valido la propuesta por miembros del PAR de ser declarado "persona-non-grata" en su Parlamento, cosa que se frustró y me alegro por ellos. En efecto sino, habría que añadir al catálogo de vestigios fósiles, las mentalidades ya desaparecidas en otras latitudes, como la de perseguidores tipo Torquemada y condenadores en vez de discutidores de ideas. Fernando González Bernáldez (Carta personal no publicada dirigida al Dr. César Pedrocchi, 1991)
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Aplicación del modelo a los Monegros. En nuestra área de estudio la presencia de balsas naturales de agua condiciona la existencia de vida a su alrededor en una zona tan hostil como es el centro de la Cuenca del Ebro. Alrededor de estos relictos de endorreismo es posible encontrar bifacies (hallazgos de PITA MERCÉ en la Valcuerna y Barranco de Valsevilla), raederas, raspadores, buriles de buena factura, piedras macrolíticas, así como otras piezas pertenecientes a épocas más recientes pero que sirven, una vez más, para justificar la presencia de grupos humanos en estos parajes, actualmente inhóspitos. Mª Ángeles Tilo Adrián (Estudio de los yacimientos líticos de superficie localizados entre Fraga y Candasnos (Huesca), 1991)
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The increase in agricultural mechanization and irrigation systems over the last few years, together with persistent drought, has resulted in the loss of water table, the smaller and shallower lagoons having dried up. Some have even become cultivated land. As a consequence, the two species of Riella (R. helicophylla and R. notarisii) which used to form turfs at the bottom of such lagoons have already disappeared. C. Casas, R.M. Cros y M. Brugúes (Endangered bryophytes of the Iberian Peninsula: Los Monegros, 1992)
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Si la noche invita al insomnio, el amanecer nos robará los sentidos. La luz azul que inunda los campos se rompe hacia el Este con una primera llama anaranjada y luego, lentamente, una gran bola de fuego se adueña del horizonte. Las lagunas saladas de Bujaraloz brillan como finas láminas de plata bruñida. Y en medio de una tenue bruma que se arrastra sobre la tierra, de verdes, marrones, blancos tonos pastel, como si fueran solitarios fantasmas vagando por los campos de Marzo, las últimas sabinas de Los Monegros extienden sus ínfimas hojas verde oscuras aguardando la clemencia de un día más de vida. Y entonces todo recuerda una sabana, un paisaje africano salpicado de acacias pero sin animales, sin antílopes, cebras ni leones. Africa parece próxima y lejana a un tiempo. José Ferro (Monegros, la estepa olvidada de Aragón, 1992)
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El secano monegrino, en términos de rendimientos agrícolas, viene caracterizado por alcanzar unas producciones medias de trigo de 1.280 kg./ha y de cebada de 1.600 kg./ha. Estos valores son unos de los más bajos de España y de Aragón, donde se alcanzan generalmente rendimientos superiores. Alberto Martí Ezpeleta (Repercusiones de la irregularidad pluviométrica en los rendimientos de los cereales de secano en Los Monegros, 1992)
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Por otro lado, Los Monegros y otros planes de regadío igualmente nefastos, están siendo utilizados por SEO como ejemplo clave de utilización perjudicial para el medio ambiente de los fondos estructurales de la CEE, así como el debate sobre la reforma de la Política Agraria Comunitaria. Sociedad Española de Ornitología (Resumen del acta de la II Asamblea General Ordinaria de 1992)
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Los Monegros. Unprotected. The most famous of the Aragon 'desert' territories. Extensive endorreic plains with some seasonal brackish lagoons ('saladas') and interesting steppe vetetation, which surrounds the best patches of Juniperus thurifera in the Ebro Valley. The area is used for dry cereal agriculture (barley) and shepp-grazing (now decreasing). Threatened by huge irrigation schemes. The last stronghold for Otis tarda in the Ebro Valley (max. 32 in 1986). However, there are significant populations of other steppe birds with tens or hundreds of pairs of Burhinus oedicnemus, Pterocles orientalis, P. alchata, Chersophilus duponti, and Calandrella rufescens, and interesting populations of Circus pygargus (10 pairs) and Falco naumanni (50 pairs). R.F.A. Grimmett y T.A. Jones (Important bird areas in Europe, 1992)
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The selection of a restricted habitat in the Monegros Sur district by P. aragonica is therefore probably due to its highly specialized environmental requeriments. The habitat of P. aragonica is very specific and even relatively pedictable: low temperatures, a precise ionic composition and high salinities. High inter-annual variability is also a selection factor, requiring adaptations to lake eyeles, including inhibition to egg hatching unfavourable year and stimulation of reproduction when lake levels alow for an adequate salinity. [.....]. Finally we want to stress that any change in the characteristics of the lakes were P. aragonica lives can mean an important risk for the survival of this species. Therefore, the irrigation project in the area (Plan de Riego Monegros II), producing changes in salinity and inundation regimes of the lakes, could lead to the extinction of this endemic species. Luis Santamaría, Jesús Balsa, Beatriz Bidondo, Angel Baltanás y Carlos Montes (Salinity tolerance of three ostracode species (Crustacea:Ostracoda) of Iberian saline lakes, 1992)
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Esta última heredad [.... una granja en Alborge] había sido donada [... al Monasterio] por Alfonso II en 1166, "con todos sus términos y pertenencias, tanto yermos como incultos, con sus aguas y pastos, y con toda la jurisdicción, para que la tengan y posean franca, libre e ingenua todo el tiempo, con los derechos de sal de Sástago ...". Luis Barbastro Gil (El señorío del Monasterio de Rueda (1202-1835): contribución a la historia económico y social de los pueblos del abadengo cisterciense, 1992)
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La proposición no de ley por la que se pretendía que las cortes de Aragón solicitasen "al Gobierno de la nación la declaración mediante ley de un Parque Nacional en Los Monegros aragoneses" decayó a la tercera votación con el mismo resultado: 31 votos a favor, 31 en contra y la abstención del único diputado del nuevo Grupo Mixto, Emilio Gomáriz. M.L. (PAR y PP bloquearon la iniciativa de declarar el parque de Monegros, 1992)
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En otros lugares hemos señalado el daño que causa la connotación negativa de los espacios esteparios españoles de singular belleza e interés científico, como los Monegros y los "desiertos" almerienses, importantes recursos naturales que merecen urgente protección y mejor conocimiento de quienes mirando sin ver, los menosprecian. La defensa de nuestras estepas y territorios secos, únicos en Europa, plantea situaciones muy semejantes a las que anteriormente se presentaron para la montaña, y para los humedales, antes considerados como lugares sin valor ni interés. Francisco Suárez, Helios Sainz, Tomás santos, Fernando González (Las estepas ibéricas, 1992)
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Era incomprensible, que en este tiempo en que el progreso no se detenía, él aún seguía el paso de las nubes con ansiedad, con la vieja sed de sus tierras resecándole la garganta. Indudablemente, que su situación y la de otros muchos no se encontraba a la altura de todo lo que les rodeaba. Mientras todo progresaba, tremendamente, en su derredor, en el secano, salvo en lo mecánico, todo seguía igual, no se adelantaba nada. Para la tierra del secano la justicia social aún seguía llegando únicamente, con la incierta lluvia que caía del cielo. Mas todas estas conclusiones no lograban conturbar su espíritu y volvía a lo suyo diciéndose que los hombres no era infalibles y en las alturas regidoras también se cometían equivocaciones, y quien sabe si un día no enmendarían el yerro, Por tanta esperanzada confianza, de ven en vez, aún le tentaba pensar en lo que sería de sus tierras con aquellos riegos que lo librarían de precarias situaciones, y Pedro Albalá imaginaba sus manos quitando la tajadera, y el agua, que corriendo por el cauce invadía sus campos, y el optimismo se le desbordaba - con la misma fuerza del chorro de agua terrosa -, inundando sus pensamientos; porque Pedro Albalá estaba en el mundo pretendiendo ganarle la batalla a todas las contrariedades. Marian Arcal (20 relatos monegrinos y otros relatos, 1992)
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Científicos de todo el mundo se han dirigido al presidente aragonés, Emilio Eiroa, en demanda de la creación de una figura de protección específica para los Monegros, dado el alto valor ecológico de la zona. Recientemente, las Cortes de Aragón rechazaron una proposición no de ley presentada por el PSOE en la que se instaba a la DGA para conseguir del Gobierno central la declaración de Parque Nacional para los Monegros. Miguel Asensio (Científicos de todo el mundo piden a Eiroa protección para los Monegros, 1993)
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Respetado amigo: Contesto su atenta carta relativa a la conservación de los valores medio ambientales del área de Monegros para aclararle dos aspectos. Por una parte, el rechazo a la propuesta de creación de un Parque Nacional, por las Cortes Aragonesas, no fue debido a la falta de interés en la protección de la zona, sino una consecuencia de la carencia de concreción de la propuesta, con superficies sin delimitar y que podría llevar a una declaración precipitada del Parque, lo que afectaría al desarrollo sostenible que estamos aplicando al conjunto de la zona. Recientes contactos con el Gobierno del Estado nos van a permitir, en fechas breves, comenzar a elaborar el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de la zona, tras el cual se decidirá la figura general de protección más adecuada, así como la delimitación de subzonas y niveles de actividad permitidos. Puede estar tranquilo, por tanto, de que el Gobierno que presido es consciente del valor ecológico de la zona de Monegros, y tiene un especial interés en desarrollar un Plan Integral de Gestión y Conservación de la misma. Sin otro particular, y agradeciendo su interés por los valores de Aragón, le saluda atentamente Emilio Eiroa García (Carta no publicada remitida por el Presidente del Gobierno de Aragón a las personas que le escribieron solicitando una figura de protección legal para Los Monegros, 1993)
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Ésta Corporación Provincial, por unanimidad, acuerda lo siguiente: 1º .- Solicitar del gobierno de la nación, a través del Ministerio de Agricultura, la declaración, mediante Ley, de un Parque Nacional de Los Monegros y la consecuente redacción previa de un plan de ordenación de los recursos naturales de la zona, compatible con la inclusión de los Planes de regadíos pendientes de Monegros I y II. Diputación Provincial de Huesca (1993)
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Los paisajes áridos no son, ni desde le punto de vista estético, ni del productivo, apreciados ni por el turista urbano, ni por los responsables de la conservación de la naturaleza. Aquellos lugares que no cumplen la condición de reunir altos valores estéticos, vendibles al turista, raras veces han sido tomados en consideración en el momento de planificar la conservación del medio natural.. Es un error sumado al otro: en primer lugar, la naturaleza no es necesariamente estética y su conservación, considerada correctamente, debe circunscribirse a términos del tipo biodiversidad o ecosistema singular, antes que a ningún otro principio estético. En segundo lugar la estética es demasiado fácilmente vendible al turista, con lo que en tales lugares la afluencia de desmesurada de público hace imposible una adecuada conservación. Como conclusión: Los Monegros, con excepción de un par de zonas consideradas Refugio de Caza, no tienen ningún tipo de protección. [....] Urge que la Administración tome conciencia de la rápida destrucción que están sufriendo los frágiles ecosistemas esteparios y tome medidas para preservar algunos de ellos. Ojalá que la noticia que "se asomó" a los periódicos en julio de 1992 acerca de un proyecto del ICONA para declarar a Los Monegros Parque Nacional, sea algún día realidad. Sería el mejor corolario a la historia monegrina. César Pedrocchi Renault y Mª Angeles Sanz Sanz (Los Monegros, 1993)
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Son muchos quienes, conscientes y preocupados por los excedentes agrícolas de la CEE, se preguntan sobre la oportunidad y racionalidad de las nuevas transformaciones en regadío que se llevan a cabo actualmente en España; por ejemplo y sin ir más lejos la relativa al Plan Monegros II. La pregunta está en el ambiente ¿para qué nuevos regadíos que generen más excedentes? [.....]. Pues bien, quienes en base a esta razón descartan de forma indiscriminada toda acción de transformación en regadío, demuestran, como mínimo, desconocer por completo la esencia de la agricultura en nuestro contexto geográfico y social así como el papel que, en regiones como Aragón, juega en relación con el resto de la economía y con el equilibrio del territorio. Joaquín Olona Blasco (Regadíos y excedentes agrícolas, 1993)
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Los Monegros son el "París-Dakar" para los ciclistas todo terreno. Este territorio exige espíritus templados y unas buenas dosis de osadía para afrontarlo. No existen desniveles importantes, la línea del horizonte es el único punto de referencia durante muchos kilómetros; circunstancia que puede desanimar a muchos, pero que indudablemente incita a la aventura. José María Cereza (Paseos por Aragón. Bicicleta de Montaña, 1993)
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En base a la composición mineralógica, determinada, por DRX, se han diferenciado cuatro litologías: arenas, lutitas, margas y carbonatos. El estudio de las fracciones limo y arcilla de cada muestra ha puesto de manifiesto la uniformidad de su mineralogía de arcillas, con ilita como fase dominante, 72% en la fracción limo y 80% en la de arcilla, seguida de clorita, 20 y 15% respectivamente en cada fracción, y con pirofilita y caolinita como componentes minoritarios. Los parámetros cristaloquímicos de las ilitas revelan escaso grado de celadonitización (b0 entorno a 8.997 A) y de paragonitización (espaciado basal de 9.99 A), con valores medios de índice de cristalinidad de 0.33 y 0.40 en ambas fracciones. Los filosilicatos, junto al cuarzo y feldespato constituyen al cortejo de minerales heredados del área fuente septentrional, la calcita será la única fase de precipitación en estos depósitos. B. Bauluz, C. Arenas, G. Pardo, y J.M. Gonzalez (Caracterización mineralógica y geoquímica de los depósitos miocenos con analcima de la Sierra de Alcubierre: sector central de la Depresión del Ebro, 1993)
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El paisaje monegrino se constituye en un paisaje estépico, que de acuerdo con los estudios recientes, conserva en sus aspectos básicos los rasgos fundamentales del paisaje Mioceno; nos encontramos así ante un verdadero paisaje fósil que representa una herencia histórica única e irrepetible de excepcional valor en el contexto europeo. Por otro lado la conjunción de condiciones ecológicas muy particulares, difícilmente repetibles en otros territorios, con estirpes vegetales de área restringida, aisladas genéticamente, originan genuinas asociaciones de fuerte personalidad, muchas de ellas de carácter totalmente singular que representan un patrimonio genético exclusivo que debe preservarse. Diputación General de Aragón (Programa plurianual de medidas agroambientales. Zona: Monegros, 1993)
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Las poblaciones del Valle Medio del Ebro se encuentran separadas y fragmentadas como un mosaico por las tierras regadas y por los cultivos cerealistas. Se trata de áreas que arrancando de Las Bardenas (con una población mínima y restricta a la parte aragonesas) siguen por El Castellar (área poblacional que creemos importante pero no cuantificada por hallarse en zona militar) para, salvados los regadíos del Gállego, extenderse por las estepas sin roturar, ya muy escasas, del sur de Los Monegros. En este rectángulo geográfico las poblaciones más importantes para este pájaro se asientan en los términos de Osera, Monegrillo y Pina. Adolfo Aragüés Sancho (La alondra de Dupont (Chersophilus duponti) en las estepas aragonesas, 1993)
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Los resultados obtenidos indican, pues, la existencia de un magmatismo con afinidad alcalina, anorogénico, que con gran extensión lateral y espesor reducido, está bien representado en los sedimentos continentales (facies lacustres) del Aragoniense de la Cuenca del Ebro. G. Cuenca, M. Lago, I. Canudo y E. Arranz (Geología, petrología y geoquímica de los materiales volcanoclásticos, Mioceno Medio, en el sector Lanaja-Peñalba (Zaragoza), 1993)
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La depresión central del Ebro ha sido transformada por el hombre en una extensa llanura cerealista. La escasez y distanciamiento entre los núcleos de población obligó a la construcción de numerosos mases (casas de campo), utilizados durante los meses de labor, y, parideras o corrales de ganado. Estas construcciones perdieron su razón de ser con la mecanización del campo y el auge de los transportes, siendo abandonadas en su práctica totalidad en la década de los 60. Ello ha permitido la instalación de una interesante comunidad de aves que, la carecer de substratos rupícolas y arbóreos utilizan los edificios como lugar de nidificación. Sin embargo, el irreversible deterioro al que se ven sometidos, así como un inminente proyecto de regadío amenazan a corto plazo el futuro de estas especies en los Monegros. José Luis Tella, Manuel Pomarol, Elena Muñoz y Rafael López (Importancia de la conservación de los mases para las aves en los Monegros, 1993)
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Algunas veces nuestra imaginación, largamente influida por falsos prejuicios, se siente además predispuesta a aplicarle el calificativo de fealdad. Este término, unido al de su aparente monotonía en el paisaje, han conformado creencias despectivas hacia uno de los medios naturales de mayor singularidad. La ignorancia y la falta de información han fundamentado que los aragoneses no sólo la hayan despreciado, sino que hayan vuelto la espalda a uno de sus ecosistemas más definitorios. La estepa, las estepas son algo más que un cuadro extremoso, monótono y apagado. Su aparente uniformidad y simpleza son engañosas. Para nosotros representan belleza y libertad. En estos abiertos y amplios horizontes, limpios y luminosos, también de duros contrastes, el alma se une a la infinitud. Dominios del sol y el viento en busca de soledades. Borrachera de aromas y esencias, contrastes cromáticos que van de los tonos ocres al cobalto, de éste al pardo, continuando por el gris, para terminar en el amarillo. Verdes en el mosaico del cultivo cerealista. Adolfo Aragüés Sancho (Estepa, 1993)
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Sobrevives humilde en el secano, llanura de los áridos Monegros; en verano ardiente y estepario y gélido en los fríos del invierno. Eres Candasnos duro y desabrido cuando el cierzo quiebra tu silencio; y eres, también, apacible y tranquilo cuando el crepúsculo ruboriza los cielos. Eternas llanuras, sin fin, abrasadas, sol agostador, espigas quemadas; sudor en la frente, lluvia deseada; miradas al cielo, sed desconsolada. Los hombres que te quieren y conocen saben bien la tristeza del cantar del agua prometida, ¡siempre anhelada!, de la sed de estos campos sin regar Enfurecido el cierzo, irritado, silba a las viejas promesas, alborotando adolecidas esperanzas de ver los campos en Abril verdes y en Junio dorados ...... Aurora P. Mariñoso (escrito en 1993 y publicado en Una cultura del agua en Los Monegros, 1999)
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En tiempos no muy lejanos, los montes blancos que estamos acostumbrados a ver fueron negros - de ahí su nombre - por la coloración de las sabinas que los poblaban. El espectáculo lunar que ahora se divisa no ha tenido otro causante que el egoísmo humano y la ignorancia de quienes no han sabido, a lo largo de la historia, comprender las peculiaridades de esta tierra. Miguel Lorente (Las sabinas de los Monegros, 1993)
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Estimo aquell paisatge de turons blancs i grisos i valls amb mil matissos. Quan, cap a l'hora baixa, la llum es fa taronja esclaten les roselles, dels camps mudes esquetlles, sota el cerç que les gronxa. Cert, és un lloc eixorc, un món de terres aspres cobertes d'alabastres que festejen els corbs. Però el roig de les roselles la vista ens afalaga; just quan la llum s'apaga pareixen flors novelles i l'aire es fa més fí, i porta amb ell essències, guardades innocències, de sàlvia i romaní. Entre els matolls, escriuen espècies, més modestes i efímeres, les gestes amb les que sobreviuen. De tant en tant, els piocs, ocells de les estepes, altives aus esquerpes, hi troben els seus jócs. Fins l'última claror, sobre la terra encesa, cercant sa morta presa, quiet llisca el voltor i amb l'ala gegantina, com jutge majestuós, enmudeix les remors quan els turons pentina. L'home, que ha sofert l'eixut dels teus estius, no s'adona que vius, desert que no ets desert. Planes de l'Aragó, sereu demà regades, vençudes, esventrades. Vos en deman perdó. Jaume Terradas (Valcorna, sin publicar)
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La llamada de Los Monegros. Aragón está descubriendo ahora el atractivo turístico que presta la parte más árida de su geografía: los célebres Monegros, cuya pluviometría y tasas de densidad de población arrojan datos desérticos. Gobierno de Aragón (Todo el mundo está en Aragón, 1994)
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La futura implantación del regadío en 20.000 ha de la zona endorreica de Bujaraloz-Sástago provocará la alteración de las condiciones hidrogeológicas actuales. Esta zona se caracteriza por tener un substrato compuesto por calizas, margas, yesos y lutitas, con numerosas depresiones, algunas de las cuales se inundan temporalmente y forman el Complejo Lagunar de Bujaraloz-Sástago. Dadas las peculiares características del suelo y subsuelo, es posible que el regadío pueda conducir a efectos adversos (salinización de suelos por elevación del nivel freático, inundación de las depresiones, e incremento de la descarga de sales al río Ebro). Javier Samper Calvete y Miguel Angel García Vera (Aspectos hidrogeológicos y efectos medioambientales del regadío en la zona endorreica de Los Monegros, 1994)
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La Coordinadora Ecologista de Aragón ha denunciado ante la Confederación Hidrográfica del Ebro la desaparición de una de las saladas de los Monegros situada al sur de Bujaraloz a consecuencia de las obras de transformación de nuevos regadíos en Monegros. La CEA exige en su denuncia que se paralicen las obras en marcha en la laguna y su entorno, la restauración de El Saladar y la retirada de los vertidos contaminantes, además de la protección urgente de las zonas más singulares de Monegros sur. Ramón J. Campo (La CEA denuncia daños en una salada, 1994)
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Para que Aragón sea rico hacen presas y pantanos ya no irán los segadores a segar a los secanos ni a beber agua de balsa toda llena de gusanos
Jota popular
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Y EXIGIMOS: [...] - Que no confundan los derechos de los hombres y mujeres del mundo rural con la moda ecológica actual. Consejo Pastoral de Zona Grañén-Monegros (Manifiesto del Día del Mundo Rural, 1994)
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Los Monegros - como por extensión se denomina hoy a la zona - conforman una auténtica joya natural. La flora especializada asocia un mundo animal sobre todo de insectos y otros órdenes menores, asimismo especializados, que es preciso valorar y conservar. Santiago Marraco Solana (Problemas y valores ambientales de la naturaleza en Aragón, 1994)
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Los usos actuales que más perjudican la persistencia y reversibilidad de los sabinares de la comarca de los Monegros son los forestales, ganaderos y agrícolas de secano y regadío. En el aspecto ganadero cabe apuntar la buena compatibilidad de la especie, sobre todo con el lanar y cabrío; el problema surge con la sobrecarga ganadera y sus efectos, erosión del suelo, recomido de plantas jóvenes, etc, como se deja ver bien junto a balsas y apriscos. [...]. Respecto al uso agrícola de secano, los principales problemas que plantea este tipo de explotación son el abuso de roturación y la progresiva desaparición de los ribazos. [...].Los usos agrícolas de regadío constituyen una actividad relativamente joven en la comarca de Los Monegros pero es clara la influencia que la puesta en marcha de la zona regable MONEGROS II va a tener sobre las distintas agrupaciones vegetales a las que afecte y en especial por su carácter a la sabina albar. Isabel Torrecilla (Utilización de información temática para la conservación. Las formaciones de sabina albar en Segovia y Los Monegros, 1994)
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Su abandono [... habitaciones en el campo] se produciría entre finales del siglo segundo y las primeras décadas del tercero, antes del periodo de inestabilidad del siglo tercero. Desconocemos por qué se produce este abandono en este momento quizás pudiera deberse a un ciclo de sequía, ya que el abandono en esta época lo hemos constatado también en los yacimientos de Perdiguera, mientras que estas villas en zonas cercanas a las nuestras y con grandes recursos hídricos (orillas del río Gállego), continúan ininterrumpidamente hasta el s. IV-V. Después de producirse este abandono de los yacimientos de época romana, la zona ya no se volverá a poblar hasta bien entrado el siglo XII d. C. Antonio Ferreruela Gonzalvo (Aproximación a la carta arqueológica de la provincia de Zaragoza: término municipal de Leciñena (segunda parte), 1994)
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Si Monegros es capaz de articular y diversificar su sistema productivo, el Parque Nacional de Monegros será una realidad. De lo contrario será un desierto mojado que es algo tan triste como un payaso soso. El recurso vital del agua, si no se contemplan alternativas diversificadas, puede quebrarse como el cántaro de la lechera y transformarse de sueño idílico de bienestar a factor de desorganización y desaparición de vida en un ecosistema singular e irrepetible. Francisco Pellicer (Monegros, el valor de la aridez, 1994)
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Si se observan los ingresos netos anuales por hectárea del cuadro 3 se deduce rápidamente que el agricultor no es capaz de asumir, bajo la mayoría de las tecnologías (a excepción del sistema de goteo) y características edafológicas consideradas, aquellas políticas de control de emisiones penalizadoras de los ingresos (precios de agua elevados y/o impuestos), y adicionales costes financieros derivados de las inversiones en drenaje, a pesar de las condiciones ventajosas de los créditos concedidos por la Administración y Banca Privada, para invertir en este tipo de infraestructuras. Otro aspecto importante es que el presente análisis no ha considerado el impacto sobre los ingresos netos de la política de abandono de tierras de cultivo impuesto recientemente por la PAC. Por tanto, a la luz de los resultados obtenidos, somos pesimistas a la hora de evaluar la conveniencia económica y medio ambiental de la transformación de las áreas más problemáticas con alto contenido en sales y deficiente drenaje de Monegros II. Inmaculada Astorquiza (Transformación en regadío de zonas con condiciones naturales limitantes. Evaluación de la sostenibilidad de Monegros II, 1994)
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Hoy en día, zonas húmedas protegidas legalmente, como las Tablas de Daimiel y Doñana, presentan su ciclo hidrológico gravemente alterado por las extracciones de agua subterránea para riego de cultivos de rentabilidad perecedera, o nula, si se considera el alto coste ambiental que supone la puesta en regadío de áreas conectadas hidrológicamente con zonas húmedas de gran valor. En este sentido, el paso del tiempo no supone ningún progreso, porque en otras zonas, como los Monegros, se evidencia la misma falta de integración de los conocimientos científicos en la planificación del desarrollo. Francisco A. Comín (Humedales, el signo del progreso, 1994)
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Estos ambientes y paisajes se han infravalorado durante mucho tiempo, considerándose como espacios arrasados, carentes de vida, sin atractivo alguno, denominados "secarrales" de manera despectiva. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, puesto que además de constituir un rico y curioso ecosistema natural, el paisaje monegrino posee una gran diversidad: lagunas endorreicas, relícticos sabinares, barrancos yesosos, sasos, muelas, cabezos ...; paisaje fósil único en Europa, que todavía es menospreciado por la sociedad, deseosa de parajes de postal dominados por el verde y el agua. Eduardo Viñuales Cobos (Monegros: el desierto de Aragón, 1994)
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En Monegros la sombra de un hombre es mayor que la de un árbol. Antonio Beltrán (Los Monegros, 1994)
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Las lagunas saladas de Los Monegros-Bajo Aragón constituyen uno de los sistemas endorreicos en los que se ha evidenciado los efectos de las variaciones estacionales de temperatura sobre el proceso de cristalización de mirabilita a partir de salmueras libres. Las observaciones de campo han puesto de manifiesto, además, que los efectos de las variaciones de temperatura sobre este proceso reducen su escala de influencia a intervalos mensuales e incluso diarios cuando la salmuera alcanza un elevado estado de concentración por evaporación. L.F. Auqué, V. Vallés, H. Zouggari, P.L. López y G. Bourrié (Importancia de la variación de solubilidad de la mirabilita con la temperatura en la evolución geoquímica de las lagunas de Los Monegros (Zaragoza), 1994)
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Por último, es necesario referirse a los peligros que se ciernen sobre el futuro de esta especie. Prionocypris aragonica es, desafortunadamente, un candidato de primera para ser especie extinta a corto plazo porque reúne todas las desgracias requeridas para alcanzar tal condición: es una especie rara, altamente especializada y con una distribución muy limitada. La principal amenaza a la que se enfrenta en la actualidad es el proyecto de regadío "Monegros II", que afectará 650 km2 y el 80% de la meseta geológica en la que se encuentran las lagunas que habita, alterando el ciclo hidrológico y la salinidad del suelo. Si alguien después de leer este artículo aún me pidiera un argumento que justificara el estudio y la protección de Prionocypris aragonica sólo podría darle éste: Porque es viejo, porque es pequeño ... porque es hermoso. Angel Baltanás (Comentarios sobre Prionocypris aragonica (Brehm & Margalef), un endemismo de Monegros sur (Aragón, España), 1994) &&&&
La sabina es el árbol de Monegros. Testigo de tronco blanco y gris confundido con el paisaje y hojas verdinegras. Queda algún sabinar, camino de Sariñena. Pero la sabina es un ejemplo de individualismo resistente. Orilla de camino, anunciando una balsa, mojón de propiedad, ejemplo de sencillez y sacrificio. Dicen Madoz y Labaña, antiguos viajeros, que había muchas. Que el nombre de Monegros viene de Montes Negros, ya que el contraste de la hoja con la tierra y polvo blancuzco ennegrecía el horizonte. La madera de Monegros contribuyó a construir barcos para la Armada Invencible, y camino del Cantábrico se fue deforestando lo poco que tendría. Hay sabina albar y sabina negral. Cada sabina, en el lunar paisaje monegrino, parece un monumento a la Naturaleza. Miguel Caballú Albiac (Pueblos y paisajes, 1994)
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Nunca vendrá Mayo a esta hecatombe de tierra atormentada. Siempre será invierno sobre la vertebral distancia del mañana.
José Antonio Labordeta (Monegros, 1994)
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El desarrollo de Los Monegros no será tal si se hace a costa de uno de sus mayores recursos potenciales: su paisaje y su medio natural. De igual manera, la conservación del mismo no puede anteponerse al legítimo derecho de sus habitantes a un mayor desarrollo socioeconómico y a mejorar su calidad de vida. En esta línea cabe encuadrar la reciente propuesta de declaración de un Parque Nacional. La Ley de Protección de Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestre, establece una nueva figura de planeamiento, los Planes de Recursos Naturales (PORN), que no sólo han de determinar la figura de protección que se ha de aplicar a los distintos espacios naturales en función de sus características, sino que podrán incluir los criterios orientadores de las políticas sectoriales y ordenadoras de las actividades económicas y sociales, públicas y privadas. Santiago García Fernández-Velilla (Desarrollismo y desarrollo sostenido en Los Monegros, 1994)
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El más curioso ejemplo de leyendas de este tipo procede de Bujaraloz (Zaragoza), lo recogimos hace más de cuarenta y cinco años y se refiere a una punta de bronce eneolítica hallada en aquel término municipal y en poder de una mujer de mediana edad, quien me explicó que los rayos, al caer en la tierra se hundían cinco "estados" en el suelo, uno por año, deteniéndose entonces y recobrando el espacio recorrido, ahora hacia la superficie, por medio de otro "estado" anual, hasta que quedaba a flor de tierra solidificado. Antonio Beltrán (Las "piedras" de rayo, 1994)
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Este es el paisaje típico de Monegros: Los colores blanquecinos de los yesos y las calizas dominando en un relieve de formas abiertas, a veces con suaves colinas casi desprovistas de vegetación entre las que se abren amplios valles de fondo plano, rellenos de sedimentos procedentes de la alteración y erosión de yesos y margas. Ocasionalmente, alguna pequeña plataforma derivada permite apreciar la cumbre plana rodeada de un escarpe abrupto y pequeños cerros testigo salpicando aquí y allá el relieve, como prueba de la actividad erosiva. José M. García Ruiz (La tierra llana, 1995)
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Señor director: Me dirijo a este medio de comunicación con la única intención de procurar salvar el desarrollo de los Monegros y el progreso de Aragón. Digo esto porque en el avance de directrices generales de ordenación del territorio de Aragón en la publicación del mismo aparecen dos parques uno natural y otro nacional, en los Monegros; en este último se valora que la superficie del mismo no debe ser menor de 50.000 hectáreas continuas y que parece ser que la ubicación del mismo se estima en zonas declaradas de regadíos de interés nacional por el R.D. de 9 de enero de 1985, declarándose 65.000 hectáreas regables en Monegros II. Me resulta muy difícil de comprender cómo es posible que políticos de nuestra autonomía puedan publicar semejantes cosas, que si se llevasen a cabo supondrían nada más y nada menos que condenar a los Monegros a ser la zona más pobre de España cuando tiene todas las posibilidades de convertir sus regadíos en los más competitivos de Europa. Las 2.000 primeras hectáreas que han sido transformadas en Monegros II dan una producción de maíz y de alfalfa muy superior a la que se obtiene en los regadíos del valle del Ebro. En estos momentos la segunda importación mayor que hace España después del petróleo es la del maíz, sin contar con los demás cereales. Si se terminasen los regadíos de Monegros, esta importación - que supone decenas de miles de millones - se podrían evitar, nivelando así el balance de importaciones. Los regadíos en Monegros suponen: impulso de la renta agrícola, industrialización de las zonas rurales, desarrollo de un potente sector agroindustrial, fijación y atracción de la población, reforestación de zonas desérticas, compensación del territorio. Quiero terminar diciendo que el parque nacional de Monegros es la mayor utopía y engaño que se pretende hacer en Aragón, puesto que los parques naturales y nacionales no son hechos por los políticos sino que los crea la naturaleza y Monegros no ha sido engendrado para este fin porque no tiene nada que mostrar en ese sentido. Quiero decir que este hábitat de pájaros que no quieren que el agua riegue y bendiga los Monegros intentando hacer parques en zonas regables están apostando por la extinción del monegrino y la de no crear riqueza en Aragón. Esta especie solamente tiene protección en la autonomía de Aragón. Si esto ocurriese en cualquier otra autonomía, ya no digo catalana o vasca, sino en otra cualquiera, verdaderamente iban a durar menos que un caramelo en la puerta de un colegio. Jesús Berenguer Calvete (Peligra el futuro de Monegros y de Aragón, 1995)
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Señor director: El pasado domingo 9 de abril, se publicó en esta sección una carta a favor de los regadíos en Monegros y en contra de su declaración como parque natural, firmada por don Jesús Berenguer. Como aragonés y amante de nuestra tierra, me parece loable el esfuerzo tanto de los agricultores como de la administración para convertir en regadío una de las zonas más áridas de Europa, pero quiero aprovechar la oportunidad que me brinda esta sección, para exponer lo siguiente, tanto al señor Berenguer, como al resto de lectores. Monegros alberga todavía auténticas joyas de nuestra fauna y flora en grave peligro de extinción. Aquí se encuentran el último bosque de sabinas, testigo del paisaje original monegrino. Aves tan escasas como las avutardas, sisones, gangas, ortegas y alondras de Dupont, encuentran aquí uno de sus últimos refugios en todo el valle del Ebro. Se han descubierto para la ciencia, invertebrados únicos en todo el mundo y el conjunto de salinas y lagunas de Sástago y Bujaraloz, supone un hábitat ecológico de gran importancia. Señor Berenguer: sepamos alternar ea desarrollo de Monegros con su conservación, proteger una pequeña parte de esta comarca no es una utopía, es algo sencillamente necesario. Nuestros nietos también tienen derecho a conocer la otra cara de Monegros; la de la naturaleza viva. Javier Pradas Báguena (La otra cara de Monegros, 1995)
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Señor Director: Esta carta va dirigida al señor Javier Pradas con la única intención de tranquilizarle respecto a los regadíos de Monegros II. Señor Pradas, en Monegros II existen 260.000 hectáreas de las que únicamente son regables 65.000, quiere decirse que 195.000 hectáreas se van a quedar para siempre tal y como están. Este quiere decir que le hábitat de aves al que usted hace referencia no solamente va a seguir igual sino que se va a multiplicar al tener éstas el agua y los prados mucho más cerca, dos fuentes indispensables para que no se produzca su extinción. Referente a los sabinares, quiero decirle que éstos también se quedan fuera de la zona regable, por lo tanto no van a sufrir ninguna transformación. Jesús Berenguer Calvete (Las dos caras de Monegros, 1995)
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Un centenar de personas de Sástago y Bujaraloz suscribieron el pasado domingo los estatutos de una recién creada plataforma para el desarrollo integral de Monegros II, que tiene como objetivo urgir la puesta en regadío la totalidad de las 50.000 hectáreas contempladas en le plan de 1985, ejecutadas en parte.[....]En relación con las instancias ciudadanas, que reclaman la creación de un parque natural en Monegros, fuentes de la plataforma señalaron que "detrás de dichos movimientos naturalistas se encuentran intereses de otras regiones sobre el agua de Aragón". Roberto Miranda (Un centenar de personas crea una plataforma para urgir Monegros II, 1995)
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Los incrédulos aún visitan los lugares donde funcionan los "pivots" y los aspersores para comprobar que es cierto que se ha vencido la sed. La cultura secular de la sed está esculpida en el rostro de los agricultores, en la arquitectura y en el paisaje. [....] Se trabaja en los sectores que ya están dominados por el agua y se trabaja en aquellos que están por llegar. Es el primer sitio donde hemos visto que las obras de riego que hacen los agricultores en sus parcelas se preparan antes de que a ellas llegue el agua. Angel de Uña (Monegros empieza a saciar su sed, 1995)
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Los vecinos de Gelsa asistieron ayer a la celebración de un maritaje poco usual. Era la Boda de desiertos, como el artista Paco Simón ha bautizado a la experiencia plástica que ha servido para unir al desierto israelí de Neguev con Los Monegros aragoneses Garza Aguerri (Una boda en el desierto, 1995)
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El paisaje constituye el principal recurso turístico de esta extensa comarca. Paradójicamente, las amplias extensiones abiertas y resecas donde el agua escasea, sus vivos contrastes con los campos de cultivo de regadío y, mayormente, las sierras, con la de Alcubierre como punto más característico, constituyen un conjunto de paisajes anómalos en la cultura visual centroeuropea, de extensiones cubiertas de bosque, montañas y nieve. [....] En este sentido, la declaración de la zona de protección a lo más significativo de las estepas monegrinas, ya sea Parque Nacional o Natural, constituiría un paso muy importante en esa dirección. Con dicha declaración no sólo se introducirían unas normas de uso en un espacio por ahora poco deteriorado, sino que además irían acompañadas de las necesarias inversiones para un mejor aprovechamiento de sus recursos y la difusión y promoción nacional e internacional que conlleva la simple declaración. Pedro A. Salas Parra (Planteamiento de desarrollo rural, 1995)
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Detrás queda la frustración de los más mayores del lugar, que sacrificaron toda una vida, destinando el fruto de su trabajo a mecanizarse, a poner en regadío sus fincas, instalaciones, etc., a costa de renunciar a vacaciones, bienes de consumo, ocio y cultura, pensando que sus hijos hoy podrían vivir mejor de la tierra llevando una vida más holgada. Pero la realidad actual es bien distinta: el 505 de aquellas fincas que tanto costó poner en regadío se encuentran yermas, y el otro 50% de girasol mal criado, que el fin de semana vendrá a regar el hijo que tuvo que ir a la ciudad porque el campo ya no le daba para vivir, eso sí, vendiendo antes la mejor finca para la entrada del piso, ya que la tierra no es aceptada ni como aval. Juan Carlos Sampériz Viñas (Juventud y futuro, 1995)
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Actualmente se vierten críticas fáciles a la impresionante labor de colonización y transformación de los secanos en vergeles, a toro pasado, sin tener en cuenta las limitaciones propias de la época. Baste como ejemplo, que uno de los objetivos del Plan era producir alimentos para llegar a consumir de 27 a 30 kilos de carne al año por habitante, como en Italia; o asentar 174.000 habitantes en una zona de 300.000 Has., cuando en 1.514.800 Has. de la provincia de Huesca sólo existían 244.000 habitantes. Julio Abad Piracés (Sobre los orígenes d riegos del Alto Aragón, 1995)
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Las oscilaciones de temperatura ambiental condicionan la evolución geoquímica de las lagunas de Los Monegros a distintas escalas temporales. Las variaciones estacionales de temperatura se traducen en la existencia de dos ciclos evolutivos con cambios en la secuencia de precipitación: durante el verano se produce la precipitación sucesiva de carbonatos, yeso y halita mientras que en el ciclo de invierno la secuenciación pasa a ser de carbonatos, yeso y mirabilita. Y las variaciones diarias de temperatura en este último ciclo provocan, a su vez, la alternancia de procesos de precipitación de mirabilita, al descender la temperatura durante la noche, y de posterior disolución al elevarse en los periodos diurnos. L.F. Auqué, V. Valles, H. Zouggari, P.L. López y G. Bourrié (Geoquímica de las lagunas saladas de los Monegros (Zaragoza). I. Determinación experimental de los efectos del reequilibrio mirabilita-solución con la temperatura en un sistema natural, 1995)
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El Partido Aragonés mantiene que sin agua no hay futuro. Es un recurso, cada vez mas escaso y cotizado, que tenemos que defender con uñas y dientes porque Aragón la necesita para su desarrollo. Basta con echar una mirada a nuestros secanos de la Margen Derecha o a los Monegros en la Margen Izquierda. Por eso, también le pido su respaldo a nuestras candidaturas municipales y autonómicas para que podamos ejecutar sin retrasos el Pacto del Agua, ese gran acuerdo de todas las fuerzas parlamentarias que cuantifica las necesidades presentes y futuras de agua de nuestra Comunidad Autónoma, duramente golpeada por la sequía. Emilio Eiroa García (carta personal solicitando el voto a la candidatura del PAR, 1995)
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Ferula loscosii (Lange) Willk. (Eleaoselinum loscosii Lange). Se trata de una planta muy rara, endémica de Aragón y la franja occidental de Cataluña. Crece en lugares abiertos, sobre margas, en afloramientos rocosos bajo climas caracterizados por altas temperaturas estivales y precipitaciones escasas e irregulares que propician la salinización del suelo por evaporación. Las colonias que conocemos son de pocos ejemplares y algunas están amenazadas por las labores agrícolas. Ha sido citada en las tres provincias aragonesas y en Lérida pero en un área reducida. Conocemos el "loco classico", en Chiprana (Zaragoza), donde fue encontrada y descrita por Loscos (1878), así como algunas poblaciones en los Monegros. Samuel B. Pyke (Comentarios taxonómicos y corológicos sobre algunas umbelíferas de interés en Aragón, 1995)
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El riego por aspersión, generalizado en el sector de riego Monegros II, puede promover en sus suelos fenómenos de encostramiento por dispersión física (DF), debida al impacto mecánico de las gotas de agua, y por dispersión química (DQ), debido a la baja conductividad eléctrica (CE) del agua de riego. D. López-Bruna y R. Aragüés (Estabilidad estructural de cinco suelos de Monegros II regados con un simulador de lluvia: efecto de la calidad del agua y del acolchado, 1995)
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De Zaragoza a Lleida seguimos por la N-II, cruzando el desierto de Los Monegros, al que la sequía y la desnudez vegetal le convierten en un biotipo casi único en España. Nono Hidalgo (N-II: Zaragoza-Lleida. La travesía del desierto, 1995)
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Las estepas, tradicionalmente utilizadas para el pastoreo de ovino y caprino, vienen sufriendo un proceso de degradación en las últimas décadas, como consecuencia de la intensificación de los usos agrícola y ganadero, que han dado lugar a roturaciones masivas y al sobrepastoreo de los montes. La comarca de Monegros, enclavada en la zona esteparia del Valle del Ebro, no ha sido una excepción. La superficie cultivada supone el 66,9% de la superficie productiva y se destina principalmente al cultivo de cereales, así como al de forrajes en los regadíos de nueva creación. La ganadería extensiva está compuesta por 132.520 cabezas de ovino y 4.130 cabezas de caprino y alterna el pastoreo de subproductos de los cultivos agrícolas con el de las zonas incultas. Estas últimas se encuentran sobrepastoreadas en invierno y primavera, como consecuencia del laboreo y la siembra de las tierras de cultivo, lo que contribuye de forma importante a la degradación de la flora y la desnudez del suelo. Actualmente se encuentra incluida dentro de las zonas con riesgo moderado de desertización. I. Delgado, M.J. Ochoa, A. Albiol, L. Luna y F. Muñoz (Descripción y evaluación de la fitomasa presente en áreas no cultivadas de la comarca de Monegros (Aragón), 1995)
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En el Canal de Sástago, perteneciente al sistema de Riegos del Alto Aragón, se han construido dos acueductos, cuyo cajero está constituido, para cada uno de ellos, por un tramo continuo de hormigón postesado, con una longitud total de 584 m (Barranco del Reguero) y 407 m (Val de la Olivera). José Antonio Llombart y Jordi Revoltós (Acueductos Val de la Olivera y Barranco del Reguero, pertenecientes al Canal de Sástago (Los Monegros), 1995).
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The detection of this genus [Parapnyxia] in the Monegros further confirms the presence in the area of taxa with an Ibero-Pontic distribution, a result of pre-queteranry migratory movements originating in the East. Such taxa confirm the importance o f the area as a major centre of Tertuary speciation and define it as a fossil Miocene landscape and point clearly to the need to preserve an area full of natural and scientific values which is at the moment under all kinds of threats. Werner Mohrig y Javier Blasco-Zumeta (The sciarid fauna (Diptera, Sciaridae) of a Juniperus thurifera forest of the Monegros region (Zaragoza, Spain) with description of ten new species, 1995)
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The Monegros region is a very interesting area due its gypsiferous soils and associated gypsophilous vegetation. The area is severly threatened by changes in the agricultural use of the land and it hoped that the study of the flora and fauna can contribute to the protection of this peculiar area. Patrick Grootaert (A contribution to the knowledge of the remarkable fauna of the gypsiferous hills of Los Monegros (Zaragoza, Spain): the genus Platypalpus (Diptera, Empidoidea) with the description of five new species, 1995)
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Hablando ya de los nuevos regadíos, en primer lugar tengo que decir que hemos tenido una gran suerte porque, a pesar de haber pasado por muchas vicisitudes, no hemos tenido en Lalueza personas que hayan entorpecido la evolución del sistema. Esto es muy significativo y digno de tener en cuenta. Jesús Périz Elbaile (Historia del regadío en Lalueza, 1995)
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Reina el descontento; nadie marca pautas y el agricultor que el año pasado se decidió por las hortalizas, piensa que tal vez con la ganadería podría andar mejor, mientras que el ganadero piensa ponerse el traje regional y dedicarse al turismo rural. José Manuel Gómez Gracia (La explotación familiar. Necesidad de reestructuración, 1995)
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[...........] Al gris. Al blanco. Y al ocre. Le sigue en ecuación el tomillo y el romero. La línea se interrumpe no es un trazo limpio pero el consciente advierte que salpica la esperanza. Dejar ... no quiere decir que olvide los surcos de mis claro-oscuros montes. Tierras que han curtido y que siguen curtiendo la voluntad de mis gentes. ¡Soy! ¡Seré! Una pizca de sal en los Monegros Carmen Amigó y Pérez -Mongay (Monegros, 1996)
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A finales de 1975, las hectáreas regadas en Aragón eran 335.219 y esta cifra incorpora muy pocos regadíos a partir del año 1962 ya que el Informe del Banco Mundial provocó una disminución de las inversiones en regadíos. Dos consideraciones parece razonable realizar a estas alturas sobre el citado informe: la primera es la consideración relativa a la escasa racionalidad de muchos de los proyectos que se habían iniciado. Como señaló el Informe del Banco Mundial nada menos que 71 proyectos se encontraban en curso en el momento en que la Misión realizó su visita a España, y allí están casos tan flagrantes en la región aragonesa como la construcción del túnel de Alcubierre sin que estuviera acabado el IV tramo de Monegros. Desde este punto de vista, parece razonable criticar la falta de racionalidad económica en muchos de los proyectos iniciados pero desarrollados a un ritmo tan lento que tardarían muchos años en culminarse. Sin embargo, las consecuencias que tuvo esta detención de los regadíos fueron negativas y, sobre todo, pueden analizarse a la luz de los intereses que subyacen detrás de muchas de las iniciativas del Banco Mundial. En este sentido, a lo largo de los años 60 y 70 los productores de maíz norteamericano dispusieron de un excelente mercado que, sin embargo, hubiera desaparecido en gran parte de haberse realizado las transformaciones de secano a regadío previstas muchos años antes en la región aragonesa. José Antonio Biescas (La economía aragonesa durante el franquismo, 1996)
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Los problemas se agudizaban en las zonas de agricultura deprimida, en las que también, ante la presión ejercida por una población en aumento, se habían hecho esfuerzos por incrementar la producción. Pero el crecimiento de los recursos no había podido compensar el de la población, con lo que se daba el caldo de cultivo favorable para la aparición de diversas formas de protesta social y, entre ellas el bandolerismo. Es esto lo que a grandes rasgos ocurrió en el Alto Aragón, prácticamente en la actual provincia de Huesca, y aquí con mayor fuerza arraigó el bandolerismo: los valles pirenaicos, Ribagorza, La Litera, los Monegros, el Somontano oscense fueron las comarcas en las que la delincuencia pasó a ser el pan nuestro de cada día. José Antonio Salas Auséns (Bandolerismo en Aragón en el siglo XVI, 1996)
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En las explotaciones en secano el umbral de rentabilidad óptima para el secano empieza a partir de las 100 has. En regadío el límite mínimo oscila entre las 5 has para los cultivos hortícolas y a partir de las 20 has para el cereal extensivo. Ello significa que del total de las explotaciones con tierras de regadío, más del 50 % son inviables si tenemos en cuenta la extensión y el aprovechamiento del suelo; este porcentaje se eleva al 76'4 % si se consideran las menores de 20 has. [....]. Es constante el clamor de estos pueblos monegrinos (sobre todo de las áreas afectadas por el plan de Monegros II, al sur de la sierra de Alcubierre hasta el Ebro); es una postura admisible y razonable, pero no la solución; aunque se introduzca el regadío, siempre existirán elevados porcentajes de explotaciones marginales, porque su tamaño no es viable ni con la puesta en regadío, más aún dentro del marco de la PAC. El problema de la comarca de Monegros no se halla en sus condiciones naturales adversas para la agricultura, sino más bien en sus características estructurales, derivadas de la actuación humana en el terreno de la propiedad, y en consecuencia, de la explotación. Por lo tanto son necesarias medidas de planificación para más del 70 % de las explotaciones en regadío que, con el actual sistema de cultivo, están rozando la marginalidad e incluso algunas se encuentran dentro de ella. Mª Luz Hernández Navarro (Excursión a los Monegros oscenses, 1996)
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De allá, del Pirineo, bajas como un torrente de esperanza y, después, discurriendo entre montañas, te vuelves algo nuevo.
Ya no eres un torrente, eres un río. Eres el Cinca, el Aragón, el Gállego, anhelo e ilusión de nuestros campos, que si faltas tú, desfallecidos, son tan improductivos que no nos dan los frutos deseados. Eres quien da la vida a nuestra vida puesto que en ti nuestro vivir estriba. Recogida en embalses y pantanos, discurriendo en el llano, siendo realidad, no un simple sueño, te deslizas, después, canalizada, hasta llegar a tierras de esperanza, a parajes secanos y desiertos que de ti están sedientos.
Y a las tierras sedientas de los llanos inmensos de Monegros, erial de sabinas y romeros, darás una faz nueva ....
Enrique de Caso (Al agua, 1996)
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Una inmensa llanura se extendía ante ellos durante casi cien millas hasta Zaragoza. Cuatro o cinco días sin más agua que la de algunos pozos salobres y la de yesosas balsas malolientes. Planicies agostadas por un sol inclemente alternaban con barranqueras en las que brotaban los tomillos y las jaras. Plantas espinosas, retamas, tomillos y aliagas perfilaban las dos orillas del camino que trazaba hasta más allá del horizonte dos líneas amarillas paralelas. De vez en cuando atravesaban una charca seca, con el fondo cuarteado a manera de escamas de gigantescos peces dorados. Avanzaban cansinos, en silencio, evitando las horas centrales del día en las que se detenían para descansar a la sombra de algunas sabinas que de trecho en trecho salpicaban el desolado paisaje. Aquella estepa corría paralela a una sierra al norte, cuajada de pinos negros. José Luis Corral Lafuente (El salón dorado, 1996)
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De las cifras expuestas se deduce el compromiso hasta el año 2005 de concluir las zonas de Calanda-Alcañiz 1ª parte, Cinca, Civán y Monegros I, así como de emprender con prioridad 8.380 nuevas ha. de Bardenas II y 31.874 de Monegros II, dejando otras 20.922 ha. de ambas zonas pendientes de transformación posterior. Estos datos implican un recorte en Monegros II de varios miles de hectáreas debido fundamentalmente a razones medioambientales, además del condicionado de algún sector a resultas del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de la zona (PORN). Mariano Sanagustín Sanz (El Plan Nacional de Regadíos: impacto en Aragón, 1996)
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En definitiva, la combinación de las enmiendas físicas (acolchado) y química (yeso o fosfoyeso) promueve la infiltración del agua de lluvia en estos suelos, previene la erosión de los mismos y permite mejorar el aprovechamiento del agua de lluvia, aspecto fundamental para incrementar el rendimiento de los cultivos de secano sujetos en Monegros II a severos déficits de agua. D. López-Bruna y R. Aragüés (Efecto del yeso y fosfoyeso sobre la estabilidad estructural de cinco suelos de Monegros II regados con un simulador de lluvia, 1996)
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En invierno, la niebla en le valle del Ebro "era criminal" para los pastores y rebaños. A veces no se levantaba en más de un mes, como le ocurrió a Antonio un año a comienzos de los cuarenta en Zuera. Los pastores, sin referencias geográficas, se perdían, las hogueras no ardían, el sol - o gollé - se vislumbraba tenuemente algunos instantes, los pastos se recubrían de hielo o dorondón y algún pastor desgraciado, como le sucedió a uno de Yésero, aparecería acurrucado y helado en la estepa monegrina. Enrique Satué Oliván (Cabalero (un viejo pastor del Pirineo), 1996)
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Se estudia la erosión hídrica en áreas acarcavadas sobre terrenos arcillosos de la Depresión del Ebro mediante diferentes metodologías (simulación de lluvia, sistemas de colectores y divisores, agujas de erosión, perfilador microtopográfico y Tazas Morgan modificadas para el estudio de la erosión por splash). Los resultados muestran elevados coeficientes de escorrentía y tasas de erosión muy fuertes, entre 61.1 y 185.5 Tm/Ha/año. Por otro lado, todas las técnicas empleadas ponen de manifiesto la marcada estacionalidad de los procesos y de las tasas de erosión en ambientes semiáridos. J. Sirvent, M. Gutiérrez y G. Desir (Erosión e hidrología de áreas acarcavadas, 1996)
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La simulación del aumento de la recarga producida por el regadío indica que, en ausencia de una red de drenaje, será inevitable la salinización de los suelos. Miguel Angle García Vera (Hidrogeología de zonas endorreicas en climas semiáridos: aplicación a Los Monegros (Zaragoza y Huesca), 1996)
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Estas lagunas presentan un cuerpo de sedimentos lacustres cuaternarios que albergan en su seno salmueras intersticiales y cuyo espesor máximo (estimado en unos pocos metros) se sitúa en la zona central de las depresiones. Estos materiales se disponen directamente sobre el sustrato terciario, y están compuestos principalmente por carbonatos (en concreto calcita, dolomita y magnesita), arcillas, cuarzo y yeso, siendo este último el único mineral evaporítico que se preserva en profundidad. Sobre ellos se desarrollan costras salinas originadas por el proceso de evaporación de las salmueras. La Playa es la laguna más estudiada de este sector gracias a su gran extensión areal y a la presencia casi perenne de agua libre en su superficie; sus salmueras son de tipo Na-(Mg)-Cl-(SO4) a Na-(Mg)-Cl-SO4, y se pueden considerar representativas del quimismo general de los sistemas salinos de esta región. P.L. López, L.F. Auqué, J. Mandado, V. Valles y M.J. Gimeno (Aplicación de la modelización geoquímica al estudio de sistemas salinos continentales: la laguna La Playa (Zaragoza, España), 1996
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Pero lo más singular es que la descomposición de las capas inferiores del tapete produce ácido sulfhídrico y un ambiente anóxico (ausencia de oxígeno). A pesar de ello allí viven numerosos microorganismos, denominados bacterias rojas del azufre. Estas realizan la fotosíntesis pero, en lugar de liberar oxígeno como hacen algas y plantas verdes, liberan azufre. Este tipo de fotosíntesis anaerobia fue, según estiman los científicos, la primera que desarrollaron hace 3.400 millones de años los organismos primigenios productores que existieron sobre el planeta antes de dar paso a las modernas bacterias fotosintéticas aerobias generadoras de oxígeno. Monegros conserva en sus laguna saldas una página de los orígenes de la vida sobre la Tierra. Aragón tiene el privilegio de ser depositario de ese testigo de nuestro pasado, de indudable interés científico. La responsabilidad es grande para las autoridades aragonesas. José Antonio Domínguez (Monegros y el origen de la vida, 1996)
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Se analizan las poblaciones de aves nidificantes en distintas parcelas de sabinar, desde el bosque con un recubrimiento del 100% hasta cultivos de cereal puros. Los resultados detectan en los bosques menor densidad y diversidad que en las primeras etapas de aclarado. Al abrirse el bosque, hay una sustitución de especies; aumentan ligeramente tanto la densidad como la diversidad. A medida que se incrementa el tanto por ciento de superficie roturada, las aves nidificantes desaparecen totalmente. El aclarado del bosque permite la colonización a especies de borde de bosque o de áreas adehesadas, pero nunca a las especies que colonizan las áreas esteparias de Los Monegros. César Pedrocchi y Soledad Agüero (Estudio del efecto de un gradiente de heterogeneidad en la densidad y diversidad de las poblaciones de paseriformes de los sabinares de Los Monegros, 1996)
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La lucha por el agua ha sido una constante a lo largo de la historia de Aragón. El hecho de que la mayor parte de los plantes hidrológicos diseñados para esta cuenca del Ebro, no hayan pasado de la fase de proyecto, ha creado en el agricultor aragonés un resentimiento viejo, alimentado por los sucesivos incumplimientos de gobiernos y autoridades. Desde esta postura de partida, no es de extrañar que cada vez que el tema del agua se pone en cuestión o sale a debate, los aragoneses se pongan en guardia para defender sus derechos. El reciente anuncio del "Plan Nacional de Regadíos", diseñado por el Ministerio de Agricultura, es un buen ejemplo de la sensibilidad de los aragoneses ante los problemas de agua: nada más conocerse este proyecto el Gobierno regional, las diputaciones, los ayuntamientos y los propios agricultores se aprestaron a crear un frente común, para luchar contra lo que ellos interpretaban como planes de reducción de regadíos para Aragón. El consejero de Agricultura de esta Comunidad no dudó en calificar de "auténtico mazazo" para el sector agrario el Plan de Regadíos presentado por el MAPA, argumentando que el proyecto afectaba "gravemente" a los planes de Monegros II y Bardenas II, al reducir en una tercera parte el regadío previsto. El consejero de Agricultura llegó a manifestar que el pueblo aragonés debía "salir a la calle" para mostrar su rechazo al Plan, sugiriendo que había que decir al Gobierno "que no nos tome más el pelo". Por su parte, el presidente de la Diputación de Zaragoza acusaba al ministro de Agricultura de condenar a su provincia a convertirse en un desierto. H. Soria (Los regadíos en Aragón. Situación actual y apuntes para su historia, 1996)
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A pesar de que el Gobierno de esta región no ha mostrado todavía una inclinación decidida para proteger los Monegros como parque nacional, el Ministerio de Agricultura sí ha iniciado los trámites para determinar qué zonas pueden protegerse y quedar exluidas del gigantesco plan de regadíos que puede afectar a 250.000 hectáreas. Javier Rico (Futuros Parques Nacionales, 1997)
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Sombras largas y cantos tenues. La retama cascabelea. Atardece en la estepa. La cogujada se encama, los cencerros dejan de sonar, las polladas se cobijan. Avutarda que ojeas, es hora de descansar. Duerme, duerme, ratoncito, que te quedan muchos granos por comer. Duerme, duerme, ontina, hasta el amanecer, que mañana la abeja te vendrá a ver. El tractor se enfría mientras se acicala en el reflejo de los aperos. Un murciélago recorta el invisible, los grillos despiertan a las estrellas, la tarántula va de compras. Es hora de los noctámbulos. Fusiones de caminos a latidos de continuidad. Huele a romero.
María Carmen Solanas (Nana esteparia, 1977)
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El estudio polínico de una de las lagunas (Laguna Guallar, Bujaraloz) muestra que el bosque de Juniperus fue reemplazado hace unos 8500 años por bosques de Pinus. El diagrama de carbón revela que el fuego ha estado asociado al declive del bosque de pinos, pero no al de sabinas. La presencia de polen y macrorrestos de Ruppia y un largo hiato sedimentario sugieren que el régimen hídrico de la salada cambió muy recientemente de un sistema salino seco a un lago semipermanente. La ausencia de control cronoestratigráfico impide datar precisamente este cambio ambiental que se adscribe tentativamente al siglo XVII. Blas L. Valero Garcés y Carlos Martí Bono (Degradación ambiental e impacto antrópico: técnicas y aportaciones desde la limnogeología, 1997)
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En resumen, tanto la sierra de Lanaja como la vecina de Alcubierre constituyen una barrera biogeográfica, por un lado, para la flora montana y la vegetación submediterránea prepirenaica que llega hasta el norte y, por otro, para la flora estépica que se aproxima desde los llanos de Osera-Farlete.Monegrillo. Por ello, como más adelante veremos, aquí encontraremos bastantes plantas en límite de área, algunas de las cuales no reaparecen más al sur hasta el Moncayo o el Sistema Ibérico .. Macario Andreu Torralba, Maruja Bernal Palomar, Luisa Novellón Peralta, César Pedrocchi Renault y José Antonio Sesé Franco (Enclaves florísticos de interés en la Sierra de Lanaja (Huesca), 1997)
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En el área de Bujaraloz, a nivel de la densidad de parejas reproductoras se observa una disminución a partir del inicio de las obras de regadío. En el área de Gelsa también se puede observar una tendencia a la disminución de las parejas nidificantes, aunque no tan marcada como la de Bujaraloz; esto puede ser explicado por la tendencia a la desaparición de mases. La disminución en la densidad en el área de Bujaraloz puede corresponder, por una parte, a la desaparición de algunos de los mases por parte de las obras de regadío y, por otro lado, a una mayor accesibilidad (construcción de pistas y canales) a los mases, con un incremento de la actividad humana en la zona, lo que ha propiciado el abandono de algunas parejas. Cristina Sánchez Alonso (Impacto del plan de regadío de Monegros Sur (zona de Bujaraloz) en la población reproductora de la chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax), 1997)
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Las áridas estepas que rodean la ciudad, así como algunos enclaves del sur de la Península, son un ecosistema muy peculiar, con unas características únicas en Europa. Si nuestra ciudad estuviera rodeada de un frondoso robledal, a todos nos parecería estupendo, pero también habría que añadir que, si los zaragozanos conocieran la estepa, a buen seguro cambiarían la imagen que de ella tienen, como un lugar seco y desolado. Describir la vida de los Monegros emplearía más papel de lo que normalmente se cree, empezando por desmentir la equívoca creencia de que estos lugares son una llanura de romero y tomillo. Benjamín Sanz (Huellas y rastros de los mamíferos ibéricos (mamíferos suburbanos), 1997)
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We conclude that each lake here studied has a unique trophic pattern, where sediment resuspension together with the occurrence of different communities of primary producers and water level fluctuation play an important role in the organization and functioning of the system. In these extremely shallow temporary lakes, water level fluctuations are a main driving force. But there also strong interrelations between water and sediments affecting the cycling of nutrients, salinity evolution, food supply and sediment bank (storage of animal eggs, seeds of macrophytes, resistant animal stages and other physico-chemical parameters). All that biological information accumulated in the sediments plays a key role at the beginning of the flooding period and detrmines the subsequent evolution throughout the year. P. Alcorlo, P. Díaz, J. Lacalle, A. Baltanás, M. Florín, M.C. Guerrero y C. Montes (Sediment features, primary producers and food web structure in two shallow temporary lakes (Monegros, Spain), 1997)
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Que los propios habitantes sean los actores de la protección y conservación de su patrimonio natural y cultural y de la dirección y control del desarrollo de su territorio. Con esta idea como base, distintas instituciones nacionales, regionales y provinciales han decidido lanzar un plan de gestión y desarrollo, amparado en el Programa Leader II de la U.E. Un programa globalizador e integrador que busca soluciones innovadoras para el desarrollo de la economía rural y su diversificación. El tiempo ha demostrado la necesidad de creer en nuestra propia tierra y sus posibilidades. Vivimos en un presente intenso y complejo. El futuro llama a la puerta. A la de todos. Es preciso valorar nuestras opciones, indagar en todas las posibles oportunidades de la zona. Un nuevo reto. Ideas, imaginación, decisión, buen criterio. Pensar, evaluar, sopesar, dialogar, consultar. Y actuar. Es la oportunidad ...., la nuestra y la de Monegros. Centro de Desarrollo de Monegros (Monegros. Un espacio abierto al futuro., 1997)
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Blasco [Jerónimo] abogó por aglutinar los esfuerzos conservacionistas y la voluntad proteccionista alrededor de una organización que integre a todas las personas y entidades preocupadas por la singularidad del rico patrimonio natural. En tal empeño "deberían encontrarse" ecologistas y regantes, afirmó Jerónimo Blasco, ya que "ambas propuestas, medio ambiente y riego, son conciliables". Sin embargo la batalla por la preservación ha de librarse en toda su crudeza a la mayor brevedad, "porque el tiempo transcurre implacable y los Monegros cada vez tendrán menos atractivos", dado el avance de los riegos y las obras de infraestructuras hidráulicas que comportan. "Hoy, Monegros tiene menos atractivos turísticos que el año pasado, y si finalmente dejamos pasar todos los trenes, perderemos la posibilidad de proteger nuestra biodiversidad, lo que de valor tiene la comarca". Víctor Pardo Lencina (La protección de un espacio natural singular: Los Monegros, 1997)
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The role of buildings in Los Monegros as nesting sites for up to 15 bird species has already been highlighted, especially for their importance in the conservation of lesser kestrel populations. In this area farmhouses without any maintenance or restoration will colapse and disappear within a few decades. Furthemore, an irrigation project already started in Los Monegros could neatively transform the feeding habitats over c. 60,000 ha, the tradicional dry cereal production being replaced with new and much more intensive farming methods. Guillermo Blanco, Juan A. Fargallo, José Luis Tella y Jesús A. Cuevas (Role of buildings as nest-sites in the range expansion and conservation of choughs Pyrrhocorax pyrrhocorax in Spain, 1997)
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As a general conclusion, the isotopic composition of the facies and their variations through space and time depended on the depositional environment and were controlled by the paleogeographical evolution. The distinct paleoclimatic variations of different time scale. Similar isotopic and evolutionary patterns can be expected from other ancient closed lacustrine systems. Concha Arenas, Joël Casanova y Gonzalo Pardo (Stable-isotope characterization of the Miocene lacustrine systems of Los Monegros (Ebro Basin, Spain): palaeogeography and palaeoclimatic implications, 1997)
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Respecto a los pretendidos beneficios ecológicos que el regadío reportaría en las zonas esteparias a regar, se tienden a presentar oficialmente mediante falsos conceptos de ecología e imágenes populistas y demagógicas que tienden a equiparar lo ecológico con lo verde. Nada más lejos de la realidad. Como a menudo recalcan estudios ecológicos serios, el valor en biodiversidad de un campo de maíz, por muy verde que sea, suele ser infinitamente inferior al de un paraje estepario. Hasta tal punto esto es así, que en algunos casos al menos, la protección de especies (como la avutarda) y parajes esteparios es una prioridad europea explícita, que en todo caso, eso sí, habrá que saber compaginar con las necesidades de vida y desarrollo de los habitantes de estas zonas. Mª José Beaumont, José Luis Beaumont, Pedro Arrojo y Estrella Bernal (El embalse de Itoiz, la razón o el poder, 1997)
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En un país culto se habrían tomado ya medidas en ordena conservar para las generaciones futuras uno de los paisajes más antiguos de la Comunidad aragonesa: en nuestro caso, es todavía necesario seguir haciendo llamamientos a la sensibilidad de las autoridades aragonesas y estatales competentes para que se preserve, al menos, un área representativa de estos ambientes. Javier Blasco Zumeta (El más peculiar ecosistema de Europa. Monegros, esa ignota reliquia, 1997)
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Es injusto y erróneo, por lo tanto, considerar los paisajes esteparios como monótonos y homogéneos. Hay que conocerlos y ello nos conducirá a valorarlos en su justa medida. Además son cada día más escasos, lo cual aumenta su valor, y lo mismo ocurre con lo que nos proporcionan: grandes espacios abiertos, escasa presencia humana, tranquilidad, paz y aire puro. Luis Cancer (Paisajes singulares del sector central de la Depresión del Ebro, 1998)
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Extraigamos del pecado virtud, "movamos todos el culo al mismo tiempo", que dijo un biólogo de Doñana, y aportemos soluciones. Verbigracia, entrenar a los pescadores onubenses para las futuras paradas biológicas marroquíes; convertir Doñana, una vez cierren las Bardenas Reales, en un campo de tiro donde los F-18 evolucionen por dónde antes planeaban grácilmente los flamencos, o iniciar de inmediato la construcción de un parador nacional en Los Monegros, con el objeto de que las próximas cumbres entre Aznar y Blair tengan lugar en un paisaje más a tono con la idiosincrasia y la capacidad de nuestros poderes públicos. Amén. Javier Lorenzo (Aznar y Blair, en Monegros, 1998)
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Aunque los regadíos han ido transformando el paisaje, la comarca aragonesa de Los Monegros sigue evocándonos la idea de desierto. Esa imagen tal vez se refuerce tras el descubrimiento en la zona de magníficos ejemplares de las llamadas "rosas del desierto", rocas formadas por cristales lenticulares de yeso cuya disposición recuerda los pétalos de las rosas. La excavación de un canal en Bujaraloz, Zaragoza, ha puesto al descubierto unos estratos de margas yesíferas del mioceno (de entre 24,6 y 5,1 millones de años) con gran cantidad de rosas del desierto excepcionales por su transparencia y su gran tamaño, comparable al de las famosas rosas saharianas. Jordi Corbella (Rosas de Los Monegros, 1998)
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La población de avutardas más oriental de la península Ibérica se encuentra entre Los Monegros y el Bajo Aragón. Las llanuras cerealistas de la depresión central del Ebro constituyen un hábitat ideal para esta ave esteparia. "La caza, legal hasta 1986, y la intensificación de las labores agrícolas redijeron drásticamente su número", dice el biólogo Joseba I. Pino, coordinador del equipo que, entre 1992 y 1995, realizó censos de las avutardas de la zona. En aquel último año, sólo sobrevivían entre 76 y 80 avutardas, menos del 10% de las estimadas 20 años antes. Según Pino la situación ha empeorado: "La transformación de muchas de sus zonas de campeo en regadíos ha reducido y fragmentado aún más la población de avutardas en Aragón, empobreciendo su diversidad genética y llevándolas hacia la extinción". Eva Van Den Berg (Las últimas avutardas de Aragón, 1998)
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Las sensaciones que produce este paisaje dependen del origen del observador. El habitante de campo del Mediterráneo, acostumbrado a las zonas deforestadas, con las pestañas quemadas por un exceso de luz, considerará este paisaje como pobre y poco sorprendente. Viéndolo en primavera, como un campo de golf, lo hallará bello (quizás), pero sobre todo rico. El hombre de ciudad no sabrá orientarse y sobre todo en verano se asustará: el binomio soledad y silencio, más un paisaje sin referencias, le dará miedo. Puede apreciar, como elemento estético, las grandes torres metálicas de las líneas eléctricas, que por lo menos le sirven de referencia. Para el centroeuropeo, ese paisaje será comparable (por desconocimiento) al gran erg. Apreciará el sol, el colorido, la soledad. Considera que está viviendo una aventura africana. Es tierra de recogimiento y meditación, buena para la construcción de cartujas y eremitorios. Incluso para redactar memorias doctorales y preparar oposiciones. César Pedrocchi Renault (Delimitación del área de estudio y análisis del paisaje, 1998)
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Son numerosas las personas que afirman haber sido víctimas de trepidantes persecuciones OVNI mientras circulaban tranquilamente por solitarias carreteras. Carreteras poco transitadas como las existentes en la zona casi desértica de Los Monegros y Sierra de Alcubierre. Javier García Blanco (OVNIS en la carretera, 1998)
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El tram més bell de la ruta (a gust de la major part dels que hi erem) és el que va d'Ontiñena a Candasnos. Paisatges d'una solitud contundent i d'una bellesa sorprendent, lluny del regadiu potser massa intensiu que s'està implantant en la comarca. Aprofiteu perquè ben aviat aquest paisatge es veurà per una obra pública gegantina que no vam acabar d'esbrinar què podia ser (un tram d'autopista?, el recorregut del TGV?, ...). Grup de cicloturisme i btt (Els Monegres, 1998)
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Para los que no estén al tanto, Los Monegros constituyen un ecosistema estepario, maduro, singular, excepcional desde muchos puntos de vista, único en Europa y de extraordinario valor científico. A pesar de ello, Los Monegros no requieren ni merecen, según nuestros políticos, ningún tipo de medida de protección. ¿Por qué?. Sólo se me ocurre una respuesta: Los Monegros son una estepa poco atractiva desde el punto de vista estético. Antonio Melic (Los Monegros, espacio natural desprotegido, 1999)
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Es muy difícil para los que somos de estos pueblos imaginar una tierra capaz de dar tanta riqueza, que por una gestión errónea de distribución del regadío haya que convertirla en parque o en zonas de caza donde se diviertan las personas de otras regiones que sí han sido capaces de regar sus tierras. A los habitantes de nuestras tierras les quedará la oportunidad de dedicarse a guardamontes, guías turísticos, secretarios de cazadores o en último recurso emigrar a otros territorios donde sus dirigentes políticos habrán sabido generar riqueza con los recursos propios. José Luis Ramón (Agua para beber, regar Monegros II, trasvasar, 1999)
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El alcalde de Bujaraloz, Luis Vaquer (PSOE) [.....] sostiene sus críticas en el hecho de que el Ayuntamiento propuso en su día el traslado de las cincuenta avutardas a un espacio natural distante dos kilómetros de las tierras en proceso de transformación, con una superficie de 22.000 hectáreas. La propuesta, sin embargo, no ha sido aceptada ni por la DGA ni por el Gobierno Central, por lo que el escepticismo del alcalde es creciente: "si no es la avutarda serán los cernícalos primilla, que también son importantes y si no seguro que será otro animal" "El caso -agregó- es que el único al que no se ha previsto conservar es al habitante de Monegros y éste pronto será una especie extinguida". "No hay más solución para los Monegros que le regadío", afirmó Vaquer, quien añadió que "no se pueda seguir tratando de subsistir en una zona que está mirando siempre al cielo, porque agua no hay, ni la ha habido, ni habrá sino es a través de regadíos artificiales". Heraldo (Las avutardas impiden poner en regadío 6.000 hectáreas, 1998)
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"Deja volar tu imaginación". Este es el lema de presentación del aeródromo de Tardienta, convertido en un centro de deportes de aventura y en un lugar de iniciativas turísticas con el paisaje de los Monegros como principal atractivo. Pero no es necesario imaginar mucho para sentirse transportado al auténtico desierto norteafricano. El empresario José Manuel Ayuda ha convertido el lugar en una especie de plató cinematográfico con una escenografía propia del Sáhara para promocionar sus paseos en camello por las estepas monegrinas: guías autóctonos de la antigua colonia española convenientemente ataviados, una fortificación típica del desierto y cinco camellos comprados directamente en un mercado a 150 kilómetros de El Aiún. Mª José Villanueva (En camello por el desierto de Monegros, 1998)
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El Parque o Reserva que algunos desean, debe de ser para el hombre de los Monegros primero y para mejorar el paisaje con sus plantas o animales después. Nadie como los nacidos en esa tierra tan árida y salobre podrá cuidar mejor "su casa-paisaje", para ellos ante todo, pero también para nosotros los aragoneses junto con los demás españoles y, por supuesto los europeos que deseen visitarnos. Pedro Montserrat Recorder (El "sisallo" y su importancia en el paisaje monegrino, 1998)
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Para saber lo que vale el agua nada mejor que haber nacido y crecido en los Monegros, como los cardos. ¿Se han fijado cómo crecen los cardos en los Monegros?. Confieso que a mí siempre me han maravillado esas cardonchas que se ven en las corralizas y en las clotas, pienso cómo retienen el agua, cómo la aprovechan y cómo la defienden con sus pinchos ... José Bada Panillo (La cultura del agua en Monegros. La Balsa Buena como símbolo, 1999)
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Monegros es un lugar de retiro hoy en día. Las cartujas de Monegros o Sijena, o las cuevas de San Caprasio así lo atestiguan. Lo que hace veinte años eran unas oquedades en la sierra de Alcubierre fue aprovechado por los Hermanos de Jesús, una orden cristiana francesa, para adecentar unos cubículos para meditar o rezar a 700 metros de altura en medio de un gran silencio. Ramón J. Campo (Un retiro a 700 metros, 1999)
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Tú y yo; los dos solos, frente a frente, cara a cara. Tú ofreciendo los aromas de tomillo y de romero, de tierra seca y húmeda, y yo aspirando por mi piel todo tu olor. Tú, en silencio, proyectando tu color: oro de espigas y burales, rojo de atardecer y sangre derramada. Yo recreando mis ojos en este arco iris infinito. Tú, con las puertas abiertas, ofreciendo cobijo y pan al forastero; yo saboreándolo, creciendo a tu medida. Tú y yo fundidos en un abrazo interminable; mirando al horizonte, disfrutando la vida día a día. Tú y yo, el otro, todos los monegrinos, mano con mano, haremos de esta tierra un hogar grande; una casa común, abierta y solidaria. Antonio Puyol (Monegros, 1999)
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Pero volviendo a Monegros haga lo siguiente: con su automóvil desplácese por la N-232 hasta Sástago y visite el Monasterio de Rueda, le gustará, diríjase posteriormente a Bujaraloz, brinque la autopista, hable con las gentes y ... saque conclusiones. En resumen, que no se lo cuenten y véalo. Si no se trata de salvar las ballenas de la mar océano, ni tampoco de preservar masas forestales amazónicas, ¿será la fauna de la zona? Yo le diré qué fauna hay: conejos, liebres, perdices y pájaros esteparios, lo mismo que en su pueblo y le aseguro que de esto ya se ocupan de proteger y muy bien las sociedades de cazadores locales. Perdón me olvidaba de las avutardas, intocables por supuesto, ¡pero estamos hablando de 60.000 Has! ¿dónde estaban las voces ecologistas en los proyectos de autopista y AVE?. Hagamos un futurible: No se realizan los regadíos, despoblación, erosión incontrolada, emigración, economías de autoconsumo, pobreza al fin, lo conocemos; pero ¿y si ya estuviese regado? pues usted mismo. Enrique Ramón Ferruz (Ponga un ecopolista en su vida, 1999)
&&&& A las llanuras y crestas de Los Monegros, a este vestigio europeo de la sabana africana, o asiática -todo ésto se explica bien en el libro "Ecología de Los Monegros" que ha coordinado César Pedrocchi-, han venido acudiendo contemplativos: cartujos, templarios, monjas de clausura de San Juan de Jerusalén, Hermanas de Belén, Hermanos de Jesús ... Han levantado tapias tras las que encerrarse, han excavado cuevas. El ciudadano que en un día entre semana se acerca a ver las construcciones de los eremitas, lo que estas formas de vida han dejado en el paisaje, no verá mucho más que tapias, aparte de las cuevas. Empieza abril, Los Monegros están verdes de cereal. Ismael Grasa (Ermitas de Los Monegros, 1999)
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Los agricultores de la zona de Monegros II dicen estar hartos de esperar la puesta en marcha de los regadíos que se les prometieron en los años ochenta. Para mostrar su indignación por esta cuestión y protestar por el proyecto para declarar una Zona de Especial Protección para las Aves en el lugar, la Plataforma para el Desarrollo Integral de Monegros ha convocado una manifestación el domingo a la que acudirán con sus tractores. La movilización, que consistirá en dos caravanas que partirán de Sástago y Bujaraloz, espera reunir a varios centenares de personas en los terrenos donde está proyectado el embalse de Val de Tejedores. "Un día cualquiera pueden aparecer envenenadas las saladas y las avutardas con ellas; que no se echen entonces las manos a la cabeza, porque no habrán dejado otra opción para salir de esta situación". De esta forma expresó la gravedad de la situación José Blasco, portavoz de PLADEIMO. José Juan Verón (Advierten de que las avutardas "pueden aparecer envenenadas", 1999)
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Ayer, los "regantes expentantes" se concentraron en Val de Tejedores, donde los planes de 1986 situaban un embalse de distribución de riego que no ha pasado de ser un proyecto. "La situación en nuestras localidades es muy grave. No tenemos industria ni posibilidades de instalación, la gente se está marchando a vivir fuera y sólo los regadíos nos permitirán frenar este proceso", explica ayer en la concentración Alberto Minguillón, alcalde de Sástago. José Juan Verón (Monegros reclama más agua, 1999)
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En la tarde de ayer se presentó en la Feria del Libro de Zaragoza la monografía Manifiesto científico por Los Monegros a cargo de sus editores, Antonio Melic y Javier Blasco, miembros de la Sociedad Entomológica Aragonesa. La obra se plantea como un alegato en defensa del paisaje árido de la comarca y sus componentes. Está basado en el estudio objetivo de los mismos y cuenta con el aporte de datos como único y exclusivo argumento. El Monográfico incluye inventarios de biodiversidad, bibliografía y una completa relación de artículos sobre aspectos monegrinos, lo cual sirve como prueba para promulgar un manifiesto que exige medidas de protección en la zona. Este Manifiesto viene apoyado por casi medio millar de firmas de científicos y centros de investigación de 35 países. El Periódico (Presentado el Manifiesto Científico por Los Monegros, 1999)
&&&& MONEGROS. ASAMBLEA EXTRAORDINARIA Los presidentes de las comunidades de base del sistema de Riegos del Alto Aragón diseñaron ayer tarde su estrategia ante la manifestación que los regantes del Ebro celebrarán próximamente en Zaragoza. [......] La movilización está convocada para reclamar decisiones urgentes en materia de regulaciones y en defensa del regadío. El presidente de la Comunidad General de Riegos del Alto Aragón, César Trillo, [...] afirmó que "se sale en defensa de las regulaciones, por el retraso de la Administración en tomar decisiones y ante la oposición a estas actuaciones de algunos colectivos". Según Trillo, no se sale a la calle contra nadie, pero defendió con firmeza la necesidad de construir los embalses pendientes. "Sin Biscarrués -dijo- la Hoya de Huesca nunca podrá regar. Sin Biscarrués ni Jánovas, Monegros II tiene poco futuro." Heraldo (Los regantes de base apoyan la movilización, 1999)
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Y es que el paisaje y la esencia de la comarca de Monegros, la luz, las tonalidades cromáticas y ese ambiente natural casi lunático que le caracteriza, convierten a esta reseca porción de tierra localizada en la margen izquierda del tramo medio del río Ebro, en uno de los ambientes del territorio ibérico más fascinantes. ¡Únicamente hace falta abrir los ojos y quitarnos esa errónea idea de que tan sólo los paisajes verdes y húmedos son hermosos y valiosos!. Eduardo Viñuales (9 itinerarios naturalísticos por los Monegros oscenses, 1999)
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Monegros es el equilibrio de los contrastes. Convive el desierto con el vergel, el secano con la inmensa lámina de agua que revela la existencia de plantaciones de arroz, el horizonte dibujado de un trazo sin fisuras y la verticalidad solitaria de la sabina, la fragancia del romero y el tomillo con la belleza cromática, ayuna de aromas en los campos generosos de girasol. La comarca de los Monegros tiene de asiático y de africano, de paisaje lunar y de sierra en la que perderse por entre lentiscos, pinos y sabinares. Monegros es una invitación al viajero para la contemplación paciente, para la evocación serena, para el descanso del cuerpo y la quietud del espíritu. Víctor Pardo Lancina (Monegros, horizonte sin límites, 1999)
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Los Monegros presentan una variada y rica fauna y flora que es desconocida. Muchas veces en las grandes o pequeñas Guías de Aves o de cualquier otra especie nos presentan la totalidad de la fauna que aparece o existe en una zona. Esto suele llevar a la desesperación del usuario o visitante espontáneo nada amigo de esperar horas y horas agazapado para ver un pájaro o cualquier otro animal. Pero este libro está en las antípodas de este tipo de publicaciones. Éste es un libro que el autor subtitula ¡A ver!. Porque es eso, es una selección de la fauna que más comúnmente podemos encontrar en nuestros recorridos por esta sierra. No es que vayamos a verlos todos puestos en fila y uno detrás de otro. No. Estamos hablando de la fauna que es más frecuente, entendiendo por frecuente aquélla que es fácilmente observable en nuestros paseos. También puede ocurrir que alguno no lo veamos e, incluso que veamos alguno que no aparece en la guía. Es normal ya que el autor ha querido incluir sólo aquellas especies que sin grandes aparatos y sin grandes esperas pueden verse. Es decir los más habituales de esta zona. La Sierra de Monegros tiene una fauna rica y variada y las casi 200 estupendas fotografías de esta guía nos ayudarán a distinguir y catalogar las especies que nos vayamos encontrando. Alfredo Cajal Gavín, Presidente de la Comisión de Desarrollo y Medio Ambiente de la Diputación de Huesca (prólogo al libro de Jorge Serrano "Fauna de una sierra en Monegros ¡a ver!", 1999)
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El centro turístico de Tardienta comenzará a partir del próximo mes de agosto los recorridos de dos jornadas completas en camello por la Sierra de Alcubierre. Además de las rutas el centro ofrecerá el alojamiento en casetas que han sido habilitadas con este fin. Varios grupos han solicitado ya estos paseos para los próximos meses, en especial turistas de Madrid, Barcelona, País Vasco, Zaragoza y Francia. Los camellos de Monegros se han convertido en uno de los principales atractivos turísticos de esta comarca, que ha visto crecer su número de visitantes desde que llegaron estos cinco animales en 1997. Los camellos no han tenido hasta ahora ningún problema de adaptación al nuevo medio, soportando incluso las temperaturas más bajas de la zona. Eduardo Ramírez (Paseos turísticos en camello en la sierra de Alcubierre, 1999)
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Alrededor de seis mil personas asistieron en la noche del viernes al sábado a The Groove Parade, el festival de música electrónica que - por quinto año consecutivo - ha organizado la discoteca Florida 135 de Fraga en colaboración con Advanced Music, del festival Sonar de Barcelona. En un recinto de 35.000 metros cuadrados, en pleno desierto de Monegros, se levantaban las carpas de colores que albergaron hasta el mediodía de ayer, las actuaciones de 22 conocidos disc-jokeys y a gente llegada de otras provincias e incluso de Francia e Italia, en catorce autobuses y también en vehículos propios. Patricia Mallada (Éxito absoluto del Groove Parade, 1999)
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Las duras temperaturas de los Monegros han atraído a más de una veintena de científicos, que exponen estos días sus trabajos de campo en el I Congreso de Zoogeografía en Ambientes Extremos que se celebra en San Juan de Flumen, organizado por la Universidad de Vigo, con la colaboración de la Mancomunidad de los Monegros. Estos científicos expertos en botánica, entomofauna, aves y peces que viven en ambientes extremos, han participado junto a casi 80 estudiantes universitarios, de varias titulaciones y mayoritariamente de la Universidad de Vigo y de la Universidad de Barcelona, en un curso internacional de iniciación a la investigación que se ha desarrollado en la Reserva de la Biosfera Ordesa-Viñamala, durante el mes de julio, y que se llevará a cabo en los Monegros hasta finales de agosto. Belén Campo (Los Monegros, centro de interés científico, 1999)
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La comarca esteparia de Los Monegros es vital para la supervivencia de la última población viable de avutarda del valle del Ebro y, además, congrega los mejores núcleos de pteróclidos de la Península ibérica. Sin embargo, este paraje se encuentra desprotegido, y lo que es peor está amenazado por la instalación de regadíos que fraccionan el hábitat de avutardas, gangas, ortegas y otras especies esteparias. Por esta circunstancia, la Comisión Europea finalmente ha remitido a las autoridades españolas un Dictamen Motivado, que es el paso previo para llevar un caso al Tribunal de Luxemburgo. La expansión de los regadíos promovida en el Plan Monegros II, especialmente en la zona de Bujaraloz, amenaza gravemente la viabilidad de las poblaciones de aves de esta estepa. Se trata de una obra faraónica inviable y absurda desde el punto de vista de la actual Política Agraria Comunitaria, por lo que se deben barajar otras alternativas más económicas y razonables para potenciar el desarrollo rural en estas zonas desfavorecidas. SEO (Los Monegros debe ser designado ZEPA, 1999)
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Varias veces he cruzado los Monegros del sur, aquellos que se ven cuando uno pasa por la N-II. Todo es desierto y la gente de Bujaraloz y Candasnos -también la del resto de los Monegros secos- duda entre quedarse a vigilar para que nadie pise las hormigas o buscar trabajo en otro lugar. En Bujaraloz no pude dormir una noche de agosto, quizá a 40 grados de temperatura. El aire seco impedía respirar, el agua estaba racionada y el paisaje era blanco y pelado. Eso sí, a lo lejos se oía el ruido de raras aves y otros animales y su presencia convierte una noche de insomnio en una aventura sahariana. Además, en esas estepas viven los representantes de noventa especies de invertebrados únicos en el mundo. Pero mientras esos crecen, hay personas que creen que sin agua no hay vida. Europa decidirá si frena los nuevos regadíos y preserva fauna y desierto. Pero será muy difícil corregir ahora un error creado hace siglos, cuando se cargaron los últimos bosques. Han pasado muchas lunas y todos los políticos hicieron lo imposible para crear más problemas en los Monegros. Ahora sólo quedan los problemas. Rafael With (Un error de muchas lunas, 1999)
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Quién merece más protección, el ser humano o las avutardas? Como hay gente pa tó , que decía el torero cuando le presentaron a un filósofo, la hay que defiende con toda seriedad y sincero propósito que los Monegros deben conservarse de manera que las avutardas (del latín avis tarda , llamada así por lo pesado de su vuelo) encuentren allí su edén. Luego, ya se verá si hay sitio además para los seres humanos. No conozco a nadie que haya conseguido entablar diálogo con las avutardas, así que resulta algo pretencioso opinar sobre lo que les agrada o lo que les disgusta; a lo mejor son como los monegrinos, que aman lo difícil. Por ejemplo, ¿cómo podemos saber que prefieren el ocre al verde o lo seco a lo húmedo? De ninguna manera que resulte inteligible para el común de los humanos, aunque algún sabio (tan mortal como el resto de sus semejantes) afirme desde cualquier tribuna que a las avutardas les conviene lo que precisamente no le va bien al género humano: la estepa desnuda y las aguas estancadas. No nos riamos aunque tales opiniones predispongan a la risa, pero algún sabio de esos y otros que no lo son tanto, aunque sí vivos, las propagan con aires melodramáticos: "¡Salvemos a las avutardas!", exclaman sin ocurrírseles decir antes, "¡salvemos a los monegrinos!". El monegrino mira al cielo sin nubes, que suele ser su alto techo, se seca el sudor de la frente, otea el horizonte, ve volar a unas cuantas zancudas y se pregunta si él valdrá tan poco y aquellos pájaros tanto. Si no recuerdo mal, lo único bueno que hizo UCD por Aragón fue acabar lo del abrazo de Tardienta vital para regar Monegros y el tiempo acredita que no fue poco porque los otros gobiernos que le siguieron no han hecho absolutamente nada, salvo restringir los proyectos de riego que vienen de la indignamente incumplida y constantemente disminuida ley de 7 de enero de 1915. En Monegros cree poca gente y encima, ahora, Bruselas subvenciona a los que protestan contra el regadío y les hace decir (no se sabe si a tantos euros por palabra) que mejor estaría el agua en la costa y que Monegros es para los pájaros que nunca le piarán a Bruselas ni molestarán a sus congéneres de allí, pidiéndoles inversiones. Para ciertos poderes públicos, los seres más molestos de Monegros no son las aves sino... los monegrinos por pedir lo que nunca les dieron. En pleno agosto, los regantes expectantes de Monegros se reunieron para protestar y pusieron el grito en el cielo. Yo, al menos, les he oído sin asistir a su reunión, pero ¿quién soy yo?; el problema es saber si les escucharon los responsables de esa errata intencionada que es reducir o paralizar los riegos de Monegros que los principales partidos (y el que debía serlo sólo de Aragón) parecen aceptar, porque reduce sus quehaceres con una excusa: ignorar a los monegrinos que nunca están contentos y trabajar para las avutardas que jamás dirán nada. Aconsejo protestar pertinazmente, mientras Bruselas y restantes poderes públicos presten más oídos a cualquier organización protectora de animales que a la Comunidad de Regantes Expectantes de Monegros II; lo de impedir la reconversión en regadío de Monegros sería sencillamente una canallada con responsables que tendrían nombres y apellidos. Como ha dicho el presidente de esa comunidad, son los agricultores de Monegros la especie a proteger y desde luego la que está en mayor riesgo de extinguirse. En Monegros no hay animales más necesitados de protección que los racionales y, en otro caso, a los monegrinos les dan motivos para tomar por la mano un pedacito de la justicia a la que tienen derecho; ¡basta de pajarerías y de estupideces!; las avutardas vuelan solas. Monegros es nuestro Oeste , la comarca que tenemos que repoblar dotándola de medios y haciendo justicia a los que con tanto ahínco y durante siglos en los que no tuvieron ni agua de boca mantuvieron allí la vida humana; hacerles justicia, sí; seguirles ajusticiando, no. Menos cuentos naturalistas, menos hipocresía política y un poco de agua para Monegros de la mucha que se quiere embalsar no se sabe para quién ni para qué, aunque siempre sea bueno ahorrarla y utilizarla mejor. Cada ser humano, recuérdese, es un microcosmos concebido como espejo fiel y resumen completo del universo. Proteger al monegrino no es "elitista y racista", contra lo que dicen ciertos disparatados, sino lo más digno que allí puede hacerse, incluso si Monegros se poblara de hotentotes; da lo mismo. Un solo ser humano de cualquier etnia siempre valdría más que las treinta y seis avutardas que dicen que vuelan por allí, y si fueran miles igual daría. Anuncian ahora que habrá conversaciones con los regantes monegrinos de deseo (que de hecho son todavía pocos los que riegan), pero nadie sabe quién representará a las avutardas. Todos amamos o debemos amar la naturaleza y a cualquiera de sus criaturas, pero a fuerza de exagerar y de empeñarse en hacer de la ecología una cuestión sectaria en vez de común, algunos van a conseguir que también en este caso digamos aquello que decía un español insigne: "Tengo tanto amor a Dios, que no me atrevo a decirlo por miedo a la Inquisición", o sea, a esos algunos . Hipólito Gómez de las Roces (Monegrinos, especie a proteger, 1999)
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Señor director: Soy una adolescente de Monegrillo. Yo nunca me he preocupado de la llegada de los regadíos, pese a que la mayoría de la gente de mi entorno (mis padres, mi abuela, mis tíos ...) hablaban de ellos como única esperanza de Monegrillo y Farlete. Recuerdo que cuando era pequeña, debía tener unos seis años, mi padre decía: "Dentro de seis o siete años ya habrán llegado los regadíos, tendremos seguras las cosechas y nuestros esfuerzos habrán servido para algo". Hoy, trece años después, no sólo los regadíos no han llegado, sino que nunca llegarán. Yo me pregunto: ¿Cómo, con qué derecho se atreven ustedes, los políticos y "supuestos" ecologistas, a jugar con nuestros sentimientos y nuestro futuro? ¿cómo se atreven a destrozar nuestros pueblos y condenarlos al abandono?. Porque, señores, deberían saber que los mejores ecologistas son los agricultores y ganaderos, que son los que cuidan y protegen a los animales, las plantas y el resto del ecosistema monegrino (porque aman la tierra, aman su hogar), no los que vienen el fin de semana o una tarde a contemplarlo. Teresa Cepero Fustero (Regadíos, 1999)
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Parece claro que la única contradicción con la transformación en regadío procede de la llamada zona de protección de aves. Jamás había oído que Monegros II fuera un criadero de aves, pero sean muchas o pocas está muy bien que se las proteja. Eso sí, sin avasallar, respetando todos el principio de «Vive y deja vivir». Ignoro cuántas especies son en total. En informes de prensa se citan el cernícalo primilla, la avutarda (auca), la ganga común, la ganga ortega (churra), el sisón (sisote) y la alondra de dupont (rocín), esta última quizás ya extinguida en Monegros. El cernícalo primilla es muy escaso, raro, y no tiene preferencias entre secano y regadío, es más, no es muy campero. Es un ave rapaz migratoria que pasa el invierno en Africa. Su alimentación de insectos, roedores y reptiles, es fácil que la encuentre más abundante en el regadío. De la avutarda se dice que hay 36 ejemplares en Monegros, que los agricultores han respetado. En el año 1978 se hizo un recuento en todo Aragón, contabilizándose entre 80 y 90 ejemplares. Tanto esta ave como las otras citadas después de ella tienen una característica común, y es que su hábitat está formado por las estepas cerealistas y por lo tanto buena parte de su alimentación procede de los rastrojos con restos de cosechas. Podemos calcular que en la zona regable se destinaba al cultivo cereal unas 25.000 hectáreas, donde las aves encontrarían alimento mucho más abundante que en las pobres cosechas de secano. Y desde el punto de vista del espacio, en la zona de interés nacional frente a las 66.000 hectáreas de riego hay 164.000 de secano, como ya se expuso al principio. Es decir, en realidad son unas manchas verdes en la estepa monegrina. La necesidad de comer es muy fuerte y las aves no dudarán en entrar a comer en el regadío, saltándose el reglamento que las define como de estepas cerealistas. En Aragón no se morirá ningún ave por falta de terrenos esteparios. Permítaseme exponer ahora lo que yo llamo la «visión negra» de Monegros II, es decir, lo que hay que evitar llegue a producirse. Imaginemos por un momento que se suspenden definitivamente las obras de transformación en regadío y no se riega ni una sola hectárea por encima de las 13.000 que ya lo hacen. ¿Qué pasará? De momento los agricultores, muy decepcionados, seguirán cultivando el secano. Pero no olvidemos que la pluviometría media en Monegros II es de 350 milímetros anuales y con esta lluvia no hay agricultura competitiva posible. Si en los secanos de las zonas áridas de Aragón se va saliendo adelante es gracias a las subvenciones, que parece ser, están garantizadas hasta el año 2006. ¿Y después? No se sabe, pero lo que se ha dicho muy claramente es que no durarán siempre. Cuando esto ocurra se terminará el cultivo en secano de Monegros II, pues nadie trabaja para perder dinero, y la población no tendrá más remedio que emigrar. Por eso los agricultores se aferran al regadío como a una tabla de salvación. No se trata de coger mejor o peor cosecha, se trata de vivir. La ganadería desaparecerá. Las tierras al no cultivarse se irán apelmazando y el agua de las tormentas, en lugar de filtrarse, correrá por la superficie erosionando el terreno. Aparecerán perros asilvestrados que, espoleados por el hambre, atacarán a todo bicho viviente. No se salvarán las avutardas, animales pesados y lentos para levantar el vuelo y huir. Y el resto de las aves se encontrará con que de la estepa cerealista no queda más que la estepa, porque de cerealista nada de nada. Tendrán que emigrar a morirse de hambre. Monegros II secano se convertirá en una tierra sin habitantes, sin ganados, sin cultivos, sin aves, es decir, se habrá conseguido desarrollar el temido fenómeno de la desertización en las mismas puertas de Zaragoza. Buen trabajo. Esto no es un cuento de ciencia-ficción, sino un razonamiento lógico pisando con los pies en el suelo. Los habitantes de Monegros II no tienen más alternativa que o regadíos o emigración. Si alguien de fuera de la zona lo encuentra exagerado, tiene la opción de trasladar su residencia a Monegros, montar una grana industria y crear puestos de trabajo. No caerá esa breva. Los monegrinos tienen derecho a algo más que ir tirando a base de subvenciones. Hay una ley de 1915 para sus riegos: cúmplase, que ya es hora. Que nadie intente jugar con el porvenir de las personas. Esto es muy serio. Por eso apelo al sentido de responsabilidad de ecologistas, ornitólogos, funcionarios, partidos, sindicatos, políticos, autoridades, tanto de Aragón como de la Unión Europea, para hacerles un ruego. Por favor, salvad los Monegros, salvad los del abandono, de la desertización y de la ruina. Carlos Albasini (Salvad Los Monegros, 1999)
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P.¿Se lleva la misma impresión de Monegros? R.No. En este caso es muy fácil llegar tarde, hay un ansia desbocada por regar y roturar. Esto es comprensible desde la perspectiva histórica pero no racional, ni sostenible, ni lógica desde la perspectiva actual. Estos nuevos regadíos nos cuestan carísimos a los contribuyentes, es una injusticia emplear esa tremenda cantidad de dinero en favor de un solo sector como la agricultura. Otros sectores productivos no tienen esas primas de inversión de bienes públicos tan colosales. Y hay que buscar una lógica y un equilibrio y ordenar esto con razonamientos de rentabilidad, ecológicos, económicos y sociales. P.¿Qué se debe hacer en esta zona? R.Crear unas grandes áreas donde se preserven la dinámica natural y se pongan a salvo de este descontrol de la roturación y el regadío. Es urgente, vamos a llegar tarde. Me ha tocado ver ya muchas transformaciones agrarias de parecidas características, y en todas se ha pagado un precio altísimo con unos resultados muy dudosos económicamente y siempre nefastos para la naturaleza. El conjunto de la sociedad aragonesa, española y europea no debe permitir que se hagan regadíos a semejante precio económico y ambiental. P.¿Y cómo va a vivir la gente de Monegros? R.Todos tenemos derecho a progresar, pero también es verdad que, gracias a las subvenciones, los agricultores nunca han vivido tan bien como ahora. Cada sector quiere ir a más, pero eso nunca puede ser en detrimento de los demás intereses tan legítimos como los suyos. La industria también tiene derecho a progresar y no se ponen fábricas en la plaza del Pilar. Los abogados no reciben fondos públicos para poner sus despachos, ni tampoco los médicos para poner una clínica. Sin embargo, pagamos grandes cantidades para hacer presas, canalizaciones y transformaciones. Beneficiar sólo a un sector tiene un gran componente de injusticia; tiene tanto derecho a vivir bien un agricultor como un empleado, pero a este último no se le subvenciona. No por ser agricultor se puede tener derecho a todo. P.¿Y el problema de la despoblación? R.Habrá que buscar fórmulas para atajar este problema sin perjudicar a los demás. Hay que hacerlo de alguna forma, no de cualquier forma. A todos nos gustaría tener un campo de golf y un gran coche, y que nos lo pagaran, pero no se puede y se debe decir. Ya existe una desproporción injusta de subvención a la agricultura; cuando hay buenas cosechas y se tienen beneficios gracias al dinero de todos, nunca se reparte. Comprendo que esto no gusta mucho, pero yo estoy tan interesado en el agua como el agricultor. Claro que aquí juegan otros intereses como los de las grandes constructoras. P.¿Monegros tiene posibilidades reales como zona turística? R.Seguro, si se aprovecha bien. Hay turismo en las estepas y en las montañas, sólo tenemos que saber explicar qué se tiene en cada sitio. Lo que hay que preguntar es cuánto se ha invertido en promocionar la agricultura y cuánto en usos compatibles con el medio ambiente. La diferencia no aguanta ninguna comparación; las confederaciones mueven miles y miles de millones que podrían utilizarse para promover una concepción totalmente distinta el desarrollo. P.¿El medio ambiente es un freno al desarrollo? R.Por su puesto, como también lo es la libertad de expresión. Cuando hay algún interés, a lo que le molesta se le da la vuelta y lo pone como lo malo. Existen dos conceptos del mundo, uno en el que se lucran mucho unos pocos, que se basa en la devastación y el uso y irracional de los recursos; y hay otro de los que pensamos lo contrario, que a las actividades hay que ponerles un freno. Javier Castroviejo (Entrevista en Heraldo de Aragón, 30-I-00)
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El albardín se arrancaba sin perder vitalidad, pero moría si lo cortaban. Había especialistas en obtenerlo para fabricar papel durante la posguerra. Este complejo de cerros, con albardinar y vaguada salobre, mantiene muchas plantas esteparias; así, se conservan las que jamás fueron sofocadas por el bosque. Ahora se han roturado esos albardinales sin sentido alguno, desfigurando los Monegros, con pérdida de atractivo para el visitante que desea saborear tanta originalidad y riqueza paisajística única en Europa. Los llanos próximos a Bujaraloz-Sástago tienen pequeñas depresiones endorreicas, zonas sin la vaguada para drenar, características de un clima tan seco. La evaporación allí supera con mucho a la lluvia caída y sus lagunas crecen o disminuyen según las añadas. En esos ambientes hay plantas muy especializadas, algunas propias de África del Norte o de Asia Menor, con disyunción de área notable, que entusiasman al botánico que los visita. Pedro Montserrat Recorder (La flora de Aragón, 2000)
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Sin embargo, muy poco antes de este desastre, recibimos otra noticia muy distinta que probablemente suponga el mayor éxito conservacionista de SEO/Birdlife de este fin de siglo. Tras seis años de dura batalla el Gobierno de Aragón ha declarado ZEPA algo más de 100.000 hectáreas de Monegros (un 60% de lo catalogado como IBA por SEO). Cuando empezamos a trabajar en este asunto, coincidiendo con la Campaña Estepas, nadie daba un duro por la protección de Monegros y quien más quien menos daba por hecho que los regadíos se lo llevarían todo por delante. Y allí llegamos pidiendo que Monegros fuese ¡Parque Nacional!. Algunos se descuajaringaron de risa. Pero una vez más, como antes en el caso de Santoña, hemos demostrado que una labor concienzuda y constante, con datos, muchos datos por delante, puede dar la vuelta a situaciones aparentemente desesperadas. Alejandro Sánchez (Monegros al fin, 2000)
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Rodeada, por mi carrera, de gente muy experta en el tema, hace años me advirtieron de que la única intención de Bruselas era que España se centrase en el turismo, y sobre todo, al turismo rural, mi primera reacción en aquel momento fue soltar una carcajada, pero ahora me estoy dando cuenta de la veracidad del tema, y sobre todo, después de escuchar las últimas intenciones de Bruselas con el Leader plus, tema del que se nos informó en Monegrillo el pasado 12 de febrero, se nos ofrecen unas subvenciones para desarrollar iniciativas de carácter privado, como la transformación de productos agrarios y yo me pregunto ¿qué vamos a transformar si no tenemos qué producir?, creación de restaurantes en la zona ¿quién va a poner un restaurante en nuestro pueblo con la gran afluencia de visitantes que tenemos gracias a nuestra maravillosa carretera?, a la implantación de casas de turismo rural, ¿quién va a venir a pasar un fin de semana o un verano aquí si los que estamos nos vamos a tener que marchar?.[....] A qué aspiran, ¿a que recibamos todos los fines de semana y todos los veranos a cuatro domingueros para darles un paseo en camello y puedan contemplar las abutardas y ver como nuestras mujeres hacen en la puerta de sus casas chorizo o bolillos?. Natalia Morales Asín (Los monegrinos también existimos, 2000)
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Los Monegros son un espacio de Aragón en el que la trilogía de ausencia de agua, el paisaje y la acción antropológica forman una combinación única. Esta unión abre el camino a una multitud de formas creativas que se sienten inspiradas o relacionadas con esta peculiar zona de nuestra tierra. Creadores y creaciones que tratan de mostrar a la sociedad los sentimientos que pueden inspirar el contacto con una tierra dura, pero muy agradecida, y con unos habitantes hechos a esa dureza pero con una peculiar sensibilidad a las necesidades y potencialidades que este territorio nos ofrece. Monegros, Arte y Artistas, es una exposición que nace con voluntad de permanencia en el tiempo y, si es posible, itinerancia en el espacio. Esta exposición surge con una doble finalidad: mostrar, por un lado, a la ciudadanía de nuestra comarca el enorme potencial cultural y humano que tienen Los Monegros y las posibilidades de futuro que, sobre estas bases, se pueden construir. Por otro lado, esta muestra pretende ofrecer a cuantas personas desconocen Los Monegros, e incluso tienen un concepto estigmatizado de los mismos, una visión enriquecedora, plural y abierta. Inocencia Murillo Bailo (La esencia del arte Monegrino, 2000)
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Las avutardas y los cernícalos primilla de los Monegros están de enhorabuena. La queja que presentó en 1993 ante la comisión europea la sociedad española de ornitología ha surtido efecto: hay que aumentar en 8.000 hectáreas las 101.800 contempladas en las ZEPA monegrinas. Pelillos a la mar para la SEO, la CE y la DGA. No piensan lo mismo los municipios afectados. Son muchos y distintos los intereses enfrentados. Ojalá se conjuguen a satisfacción de todos. Se logrará si se practica ecología y no ecolatría. Timón (Algunos están de enhorabuena, 2000)
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La comarca aragonesa de Los Monegros ha sufrido, desde hace siglos, una valoración injustamente negativa que ha hecho mella, sin duda, en el imaginario de nuestras preferencias viajeras. Esta zona es tan desconocida como rica en atractivos. Su denostada aridez, forjadora de paisajes de gran interés, es una condición omnipresente que labra, con sílabas de polvo, un paisaje descarnado y singular. Aunque no hay que olvidar que, antaño, los sabinares cubrían toda la región, otorgando al terreno un color negruzco que explica su actual etimología. Ésta es una comarca para ver sin prisas. Lo que de ella se intuye a través de la carretera es sólo una porción, poco representativa, de lo que encierra esta parcela indómita que consigue romper, de manera implacable, los arquetipos que solemos manejar acerca de lo bello. En Los Monegros, la aspereza nos subyuga; la luz nos deslumbra y la vastedad de los oteros nos extravía en una totalidad que, sólo en apariencia, es nada. Lluís Calvo (Los Monegros: la otra belleza, 2000)
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Doce del mediodía. El sol está oblicuo, pero calienta de tal manera que al poco rato se siente quemazón en la piel. También el viento, que sopla del sur, es cálido. Desde una altura de los sasos de Osera, donde todavía parecen oírse ecos de la guerra civil, la soledad es absoluta. No se ve nada, nadie. Pero no en un espacio amplio, generoso, sino en un infinito literal. La sierra de Alcubierre difumina al fondo, muy al fondo, su perfil de calimas azules y grises; y el Ebro, ese pobre cautivo del poder, hace discurrir más abajo, entre galachos y riberas forestales, su corriente de color verde acero. En un horizonte de centenares de hectáreas no se distingue un alma, un cartel, un vehículo, un poste de luz. El silencio es espectral, espiritual. Arriba, en un cielo dolorosamente azul, planea un águila real. Son los Monegros, el desierto mágico de Aragón, nuestra fuerza interior. Allí en las estepas altas, los yesos tapìzan de aristas blancas las lomas sembradas de romero y tomillo, de aromática manzanilla, de extrañas especies comunes a las estepas asiáticas. Juan Bolea (Monegros, 2001)
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1998-2001 Los Monegros - http://idd004kb.eresmas.net/monegros/ |