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(Los Monegros son un lugar de contrastes: las plantas que en otros sitios son montanas buscan las partes más bajas, mientras las de fondo de valle medran mejor en las alturas; puede uno verse envuelto en la calma más chicha o entre vientos imposibles, en soles inmisericordes o hielos que atenazan el paisaje durante días; es posible escribir palabras desesperadas pidiendo agua y llamamientos desesperados para que no llegue; lo que ayer era objeto de desprecio apto sólo para vertedero, hoy se reclama como valioso. Debe ser por eso por lo que pueden inspirar duros poemas donde mora el diablo o tiernas nanas infantiles, placer o aversión, odio o amor.
Los textos seleccionados tiene como finalidad mostrar la diversidad de opiniones y sentimientos que una misma tierra puede generar. Es una mezcolanza de citas, ordenadas cronológicamente, que van desde el rojo de la rabia, al amarillo del desprecio o el gris de la fría descripción técnica, y que se ofrecen con la esperanza de que puedan servir para contribuir a entender mejor la diversidad de una comarca que, sólo porque lo es, puede generar contradicciones tan intensas).
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E de las sierras que nos fallamos en España e logares nombrados en fortaleza, son en aquella tierra que se ayunta con monte Aragon que ha nombre Monte Negro, e non lo podra pasar ome a cavallo, que ande bien, en menos de tres días. Ahmad ibn Muhammad ibn Musa al-Razi (Crónica del Moro Rasis, 889-955)
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Uno de los montes que quedan frente a las ciudades y castillos de Huesca, por su gran extensión y grandeza y su dilatada extensión es el monte conocido con el nombre de al-Yabal al-aswad y en la lengua de los cristianos al-Munt Nagar, que un jinete puede atravesar en tres días y un convoy en seis etapas. Ahmad ibn Umar ibn Anas al-Udrí (Libro de los caminos que conducen a todos los reinos, s. X)
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De l'altre part est Chernubles de Munigre Josqu'a la tere si chevoel li balient Greignor fais portet par giu, quant is s'enveiset, Que .IIII. mulez ne funt, quand is sumeient. Icele tere, ço dit, dun il esteit, soleill n'i luist ne blet n'i poet pas creistre, Pluie n'i chet, rusee n'i adeiset, Piere n'i ad que tute ne seit neire: Dient alquanz que diables i meigent. Turoldo de Oxford (Chanson de Roland, s. XII)
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En vano se empeñaron en disuadirle de su propósito el rey y el Consejo de Zaragoza; no quiso obedecerlos y se dirigió a Parsalaun (Barcelona). Pasamos entonces entre los mayores ladrones y malvados y atravesamos un país pobre y árido sin seguridad alguna para nuestras vidas y siempre llenos de sobresaltos, porque querían matarnos a todos y robarnos. León de Rosmithal de Blatna (Viaje del Noble Bohemio León de Rosminthal de Blatna por España y Portugal, 1465-1467)
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Los alrededores de Zaragoza son, por lo general, áridos y estériles, con excepción de las tierras de regadío, pues las lluvias escasean de tal modo, que cuando estuvimos en la ciudad llevaban nueve meses sin ver el agua. Jerónimo Münzer (Itinerarium sive peregrinatio per Hispaniam, Franciam et Alemaniam, 1494-1495)
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El día 18 fuimos a Camplasnos, que hay tres leguas; a Peñalba, una legua, y a Bargeraloz; otra legua. El día 19 a Santa Lucía, tres leguas, y a Osera, otras tres. Yendo de Santa Lucía a Osera se va aproximando cada vez más el Ebro, llamado por los antiguos Ibero, a lo largo del río están, primero La Pina y luego Osera, que cuando pasé estaba enteramente poblada de moros, salvo dos solas casas. Cerca de Santa Lucía, a pocas leguas, se sacan (según dicen) finísimos mármoles que son como alabastro, pero no es ni alabastro ni mármol, sino lapis specularis, que abunda mucho en toda España. Andrés Navagero (Viaje por España del Magnífico Micer Andrés Navagero, embajador de Venecia al Emperador Carlos V, 1523)
&&&& La tierra cuasi toda es sin fruto, si no es la que está çerca del Ebro, donde hay algunas viñas y huertos. Á la mano isquierda del camino hay montes estériles sin gente, de manera que se hallen pocos pueblos en el camino, y los que hay sus vecinos se mantienen con ganados y açafran que allí produce la tierra. [....] Para nosotros y otros criados del Rey había tanta falta de todas las cosas, que agua para beber no hallábamos por dinero que fuese buena. Los caballos comían la verdura del campo que ya començaba á crescer, y á nosotros convidaba el buen tiempo a tener paciencia. ¡Mirad, por amor de Dios, que cosa es caminar por desiertos!. Henrique Cock (Relacion del viaje hecho por Felipe II, en 1585, á Zaragoza, Barcelona y Valencia, 1585)
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El 10 se llegó a Bujaraloz, en cuyo lugar comenzaron los padecimientos que se prueban en este camino, porque, además de haber allí malos alojamientos, hay allí vino que sabe a pez, el cual nosotros, que no estamos acostumbrados, desagradaba de tal modo que más nos complacíamos con el agua. M. Camilo Borghese (Diario de la relación del viaje de Monseñor Camilo Borghese, 1594)
&&&& Pasadas algunas leguas que dura el fértil territorio de Zaragoza, no se encuentran más que áridos y grandes desiertos de tomillo y romero, sin pueblo ninguno, únicamente pequeños recintos de colmenares. Bartolomé Joly (Viaje hecho por M. Bartolomé Joly, 1603-1604)
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12. DE JANEIRO Candasnos, he hum lugar de 40.vez.os das freiras de Xixena do Bispado de Lerida, assentado em Plano, em hums Estendidos campos, onde se colhe m.to pao, Se o Anno he Chavoso, e assy gado, por que nao tem agua, nem p.a beber Se nao de hua grande balsa, de que bebem todos, homens, e animaës. [.....] 13. DE JANEIRO El Almolda he villa de D. Joao de Torellas, e nao da sua Baronia de Antillon, está assentada a o So pé da Serra de Alcubierre lavra m.tos campos, e se choven, colhem os moradores grande abundacia de pao, açafrao, e grado [....]; nao ha neste lugar agua, Senao balsa, e a de que bebe la gente se reparte Segundo a familia de cada vezinho, para o que tem hum guarda na Balsa Com Salario, para que se nao leve della maes agoa, que cada cual, qual lhe pertenece. 14. DE JANEIRO Farletillo he lugar de 40. vez.os de Barao de la Laguna, Situado a o pe da Serra de Alcubierre, estao falto de agua como os demaes, e de tudo muy necessitado a o presente, por haver Annos que Se nao Colhe nada por falta de agua.[....] Ioao Baptista Lavaña (Itinerario do Reyno de Aragao, 1611)
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El 18 salí de Zaragoza hacia el mediodía y fui a dormir a Osera. Las dos primeras leguas de ese camino son agradables a causa de los jardines que se ven continuamente en un ancho valle, siempre regado por canales de agua[...]; el resto del camino es un país desierto. El 19 fui a dormir a Bujaraloz [....]. El camino es bastante llano, pero no está cultivado, aunque haya una gran cantidad de rebaños. Anónimo (Regreso de Madrid a Francia por Aragón y Cataluña, 1660)
&&&& Su tierra es poco fértil [... de Zaragoza], y salvo algunos valles adonde se lleva el agua del Ebro por canales para quitarles la sequedad, el resto no es más que arena, matorrales o rocas: de tal modo, que con trabajo crece allí el trigo para alimentarlos. Antonio de Brunel (Diario del viaje de España, 1665)
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Lo dia 24, dilluns, partírem de Villafranca. I anant per desert passàrem el Barranco de Usera, que és molt fondo. Després, lo lloc d'Usera. I anant sempre per desert i lloc salinós a on hi ha moltes plantes marítimes, havent fet quatre grans lleugues que en valen cinc arribàrem a dinar a la Venta de Santa Lucia, la qual està molt derruida. I partint, passant desert i una ermita, havent fet tres petites lleugues, arribàrem a dormir a Buxaraloz o Burxalós. Joan Salvador (Viatge d'Espanya i Portugal, 1716-1717)
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Después de haber andando siete horas por un terreno aún más inculto que el que había visto hasta entonces, me encontré en un pueblo medio arruinado llamado Candasnos. Es seguramente allí donde la miseria y el hambre se han juntado para mostrarse al descubierto. Un pollo seco, descarnado, que se habría dicho haber sido destrozado por los perros y que fue preciso buscar durante mucho tiempo; cuatro huevos, que también costó muchísimo trabajo encontrar que no tenían más que la yema; una sopa de pan negro con aceite, y a falta de vino, agua que habían ido a buscar a un agujero a media milla, la que me pareció que sabía a jabón; tal fue el delicioso almuerzo que hice en ese sitio con un oficial español que quiso hacerme compañía. Fue todavía necesario el que diese parte de él a mi criado y por caridad al cochero, así como distribuir trozos de pan a una tropa de chicos, completamente desnudos y muertos de hambre, que lloraban, gritaban alrededor de la mesa y que nos desgarraban las entrañas. Me apresuré a salir de esa miserable choza, en donde me dijeron que no habían recogido nada desde hacía cuatro años, porque en todo ese tiempo no había llovido. Respondí que los pobres habitantes harían mucho mejor de abandonar un país tan ingrato. Me replicaron que no era el único de Aragón que experimentaba esa calamidad. ¿No os parecería, por esa pintura, que viajo por los desiertos de Africa más que por una gran carretera de uno de los reinos más renombrados de España?. Habiendo salido de Candasnos a las dos de la tarde, tardamos cuatro horas para ir a Bujaraloz, que no está en un terreno mejor, y en todo el camino fuimos escoltados por grupos de mendigos que nos pedían la limosna y nos aturdían mucho. Encontré, sin embargo, en Bujaraloz un poco de cordero, con el que hice mi cena. Al día siguiente, que era viernes, emprendí mi camino muy temprano, y no teniendo nada que ver en un país en el que no atravesaban más que alturas y llanos sin habitación y completamente incultos, me ocupé con la gramática castellana aprovechando de ese modo el tiempo que tenía de sobra para aprender la lengua del país. Después de una marcha de cinco horas, llegué a una posada aislada llamada Santa Lucía, una de las que llaman aquí ventas. Esas posadas, distribuidas aquí y allá, están abandonadas en los campos. Hay muchas de ellas en España. Son las más indignas tabernas que se pueden imaginar, en las que los lobos hambrientos se encontrarían muy mal y mucho más las gentes honradas. Sin embargo ¿quién lo creería?, hasta los grandes de España, incluso de la primera clase, se hospedan en ellas. Después de haber tomado allí la peor comida que hubiese hecho hasta entonces en ese camino, pasé a Villafranca, que es un pueblo compuesto de treinta casas. P. Norberto Caino (Viaje de España, 1755)
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Puesto en la ruta de Madrid, por Zaragoza, me fui acostumbrando poco a poco a aquel novísimo modo de viajar por aquellos desiertos, donde quien no tenga mucha juventud, salud, dineros y paciencia no podrá resistir. Victorio Alfieri (Viaje por España y Portugal, 1769-1771)
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Zaragoza está situada en uno de los dos caminos de Madrid a Barcelona, pero este camino es uno de los más desagradables de España y no da idea favorable ni de Aragón ni de Cataluña. No hay nada tan desierto, tan repelente, como una gran parte de la zona que se recorre desde Villafranca, donde empieza a perderse de vista Zaragoza, hasta dos leguas más allá de la triste villa de Fraga. Barón de Bourgoing (Un paseo por España durante la Revolución francesa, 1777)
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La primera noche, después de que hubimos atravesado el Cinca, dormimos en Candasnos, miserable pueblo sin un convento, circunstancia que indica suficientemente la extrema pobreza de sus habitantes. Observé alrededor de este pueblo una gran abundancia de sílex, como los que encontramos en Inglaterra entre la arena fina, muchas piedras calcáreas y algo de yeso. Los habitantes se ocupan de recoger y de lavar la tierra con objeto de extraer el nitro y la sal marina, que contiene en gran abundancia. Me divertí mucho viendo el asombro con que estos aborígenes miraban a uno de nuestros compañeros de viaje, al francés, coronel al servicio de España. Son de una raza diminuta y él tenía seis pies y seis pulgadas de alto, decidido, bien formado, teniendo la apariencia de un militar, que apenas si podía hacer los apartase a alguna distancia. Esos pigmeos no son extraños a la galantería, como pudimos comprobarlo, porque quiso la desgracia que se hospedase con nosotros una bella, para la cual su amante había preparado una serenata. Inmediatamente que el reloj del pueblo sonó las doce de la noche, ese individuo comenzó a cantar los elogios de su amada rasgueando las cuerdas discordantes de su guitarra. Es imposible construir una escala de sensibilidad o de gusto y de establecer precisamente en qué grado el oído es sensible a la armonía. Pero si alguien no hubiese jamás oído esas canciones en algún pueblo de España, quisiera formar una escala, como la de Farenheit lo ha hecho para su termómetro, se sentiría seguramente tentado a colocar el punto más bajo todavía más elevado que lo que, en efecto, debería estar. En el momento en que el amante se retiraba para irse a descansar nos vimos obligados a levantarnos y seguir nuestro viaje. Desde Candasnos atravesamos un llano árido de finos arenales, durante el espacio de veinte millas, sin ver ni casa, ni hombre, ni animal, ni pájaro, ni árbol, ni matorral, excepto únicamente en algunos sitios, donde, con gran asombro mío, se encontraban hermosos olivos, aunque el suelo tuviese todas las apariencias de ser de la misma naturaleza. José Towsed (Viaje a España, 1786-1787)
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La porcion mas extensa de dicha faxa, que corre desde este rio àcia el oriente, comprehende el territorio de los Monegros, asi llamado porque antiguamente estubo tan poblado de pinos, y sabinas, que à los que miraban de lejos les parecia un monte obscuro, y cerrado. Ignacio de Asso (Historia de la Economía política de Aragón, 1798)
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Dejamos Fraga sin pena de escapar de una mesonera demasiado solícita en la cocina, y de las pulgas y mosquitos de nuestra habitación. Cruzamos el Cinca por el puente de madera y, al parar a tomar un vino en Candasnos, nos dijeron que un destacamento de soldados franceses acababa de llevarse a la fuerza a algunas de sus mujeres, acusadas de haber trabajado en las fortificaciones. ¡He aquí su brutal sistema!. Atravesamos Peñalva (roca blanca) y descansamos en Bujaraloz, pueblo limpio y pequeño. Al día siguiente llegamos a Villafranca, que tiene una hermosa iglesia con cúpula, cerca del Ebro. El panorama ahora mejora, pues el campo hasta aquí tenía un aire agreste y escasamente habitado. Edward Hanke Locker (Vistas de España, 1813)
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No se podría imaginar nada más desolado, más solitario; Africa no es un desierto más desesperado. El campo amarillento se pierde de vista sin que ningún accidente venga a interrumpir jamás la eterna monotonía. Algunas mezquinas zarzas son la única vegetación de estas sombrías soledades. En cuanto a los árboles, no es preciso buscarlos: el ojo se cansará en vano y volverá sin haber encontrado los últimos límites del horizonte. El agua es aún más rara, si es posible; de cuando en cuando tan sólo algunas corrompidas charcas, verduzcas y fétidas. Atraviesa el desierto la carrera real, ancho camino apenas esbozado que los lodos hacen impracticable en invierno. Una vez más la carretera no es obra del gobierno, sino de una compañía catalana que explota desde hace treinta años el monopolio de las diligencias, amasando beneficios considerables. El camino no se ha hecho sino para su servicio y el de la posta; nadie más tiene derecho a pasar por allí; los arrieros han de seguir, so pena de multa, malos senderos fangosos a derecha e izquierda de la carrera. He aquí un sistema de comunicación bien entendido y del que la civilización ha de extraer grandes ventajas. Hacía muchas horas que galopamos en medio de un silencio inflexible, sin haber encontrado ni una vivienda ni un rostro humano ... Al fin creí ver un tejado asomar en el horizonte: era la posta de Candasnos, cuya terrible dueña, asistida por una docena de palafreneros y mozos de granja, tiene fama de resolver, cuchillo en mano, las disputas de Tarifa. ¡Desgraciado el viajero al que su mala estrella lleva solo allí!. Un amigo, que iba a Madrid, guarda imborrable recuerdo de esta posta maldita. La siguiente es Peñalva, caserío mezquino, perdido como un aduar en medio del desierto. Llegamos allí a la caída del sol; mientras cambiábamos de caballos, los habitantes del pueblo rodearon el coche, embozados en sus mantos y con sus anchos sombreros calados sobre los ojos. Había allí fisonomías de mal agüero; la hora avanzaba; el camino estaba solitario; teníamos la imaginación impresionada por la catástrofe de la mañana, en una palabra, cedimos a la tentación de hacernos escoltar por dos soldados de la pequeña guarnición que vigila este lugar sospechoso. Partimos tranquilizados. La luna brillaba; macizos de rocas dispersas proyectaban en este lugar del desierto, sobre el camino, sombras inquietantes; no obstante, llegamos sin encuentros, aunque muy tarde, al pueblo de Bujaraloz, donde debíamos pasar la noche. Viajeros, arrieros, conductor, zagal y postillones nos congregamos alrededor del fuego vivo y chispeante de la posada, y nos sirvieron té hervido en un puchero. Ha sido el cólera quien ha puesto de moda, en España, esta bebida relegada hasta entonces a las farmacias, de donde no debería haber salido. El pequeño término de Bujaraloz pasa por ser uno de los lugares más fértiles del reino de Aragón. Se ha visto allí, en años de abundancia, dar al trigo cien por uno. Sin embargo, el arado -¡y qué arado!- apenas araña el suelo, tirado por un mulo o, más a menudo, por un asno. Nuestra inútil escolta de Peñalva nos ha acompañado esta mañana hasta la Venta de Santa Lucía, donde llegamos al alba. La mañana era fría, pero pura, y el sol se ha levantado espléndido sobre la llanura desnuda y desierta. La Sierra de Meubierre corre a la derecha; mas contribuye poco a la decoración del paisaje, pues no es sino una cadena de colinas de arcilla, áridas como el resto y sin gracia, coronada con algunas torres ruinosas; a la izquierda fluye el Ebro y no lejos, en la otra orilla, se eleva la Vieja Zaragoza. Charles Didier (Un año en España, 1836)
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MONEGROS (Los): comarca de Aragón, sit. entre las prov. de Zaragoza y Huesca y los part. jud. de Pina y Sariñena, la cual ocupa un estenso radio entre el Ebro y el Cinca. Se encuentran enclavados dentro de ella los pueblos de Bujaraloz, Candasnos, Peñalva, Balfarta, la Almolda, Castejón de Monegros, Monegrillo y Farlete: es famosa por ser su terreno de marga fuerte y secano, igualmente que por su feracidad en los años que son lluviosos. Corre por su parte septentrional la sierra de Alcubierre, que ya dejamos descrita en su lugar correspondiente, atravesándola la carretera de Cataluña con dirección de E. a O. Pascual Madoz (Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar, 1845-1850)
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Ea, pues, perla sagrada Y, pues, sois nuestra abogada de los nacaras del cielo gran patrona y reclutora, satisfaced nuestro anhelo lógranos, Quiteria, el agua dejad nuestra sed saciada: que esta villa os implora. Anónimo (Gozos de Sta. Quiteria. La Almolda , sin fecha)
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San Benito Abad, patrón del lugar, dadnos agua limpia que hay necesidad. ¡Agua! Virgen pura ¡Agua! Virgen santa ¡Agua! San Benito San Benito, ¡agua! Anónimo (Gozos del glorioso San Benito. Monegrillo, sin fecha)
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La cosecha rayando a mal, prometiendo por lo tanto escasos rendimientos. Que Dios se apiade de esta región de Monegros, pues es muy triste su situación agrícola. Periódico El Imparcial (1887)
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La situación de los Monegros no puede ser más aflictiva. Perdida ya la esperanza de recolectar frutos de ninguna especie, a consecuencia de pertinaz sequía, agostados los montes donde mantenían aquellos moradores sus rebaños no tienen otro porvenir que privaciones de todo género, acaso el hambre y la miseria en breve plazo. Diario de Avisos de Zaragoza (1896)
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La Almolda, 6 Mayo 1896. El epígrafe de estas línas es la exclamación de todos al ocuparse de la región de los Monegros, donde todos vamos a sucumbir víctimas del hambre, la sed, la miseria en general, si Dios no lo remedia pronto, muy pronto. Desenlace como el que estamos presenciando no lo esperábamos aún no hace diez meses estaba toda esta región hambrienta de sembrar más y más, en virtud de las condiciones tan halagüeñas como se nos presentaron en los campos, extendiéndose cada uno más de lo que sus fuerzas lo permitían; razón por la cual, hoy nos encontramos que empezamos a caminar la primera jornada para llegar muy pronto al término. En atención a las necesidades del invierno que acabamos de pasar, nos vimos precisados a recurrir al único artículo que teniamos, la paja, y hoy nos encontramos que no sabemos que dar a las caballerias el próximo invierno, puesto que ni aún ese elemento podremos proporcionar. En situación tan aflictiva ¿qué debe hacer esta comarca? recurrir al Gobierno en demanda de protección, pidiendo la condonación de contribuciones para el próximo año, y dispensación de las atrasadas; puesto que por extraordinarios que se hagan los esfuerzos no podremos corresponder a tan sagrado pago, toda vez que nuestras primeras necesidades no se podrán llenar. Muchas familias de este pueblo, previniendo la situación que nos espera, han abandonado el país que les vio nacer, prefiriendo emigrar al Brasil, antes de ver la serie de calamidades que irremisiblemente nos espera. De continuar así, nos veremos en la imprescindible necesidad de hacer lo propio, y el único recuerdo que se llevará el pueblo almoldano grabado en su corazón, será el de ¡¡¡Pobre región la de Los Monegros!!! Eusebio Rozas (¡Pobre comarca! Diario de Avisos de Zaragoza, 1896)
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En la parte central y baja de la provincia la característica de su clima es la sequía; y como los terrenos regados son pocos, dedúcese de aquí que únicamente el ganado lanar y menos el cabrío, por abundar mucho los montes pelados, es el que puede subsistir con algún provecho para el ganadero. Y aún esta clase de ganados que, en el recuento de la ganadería del año 1865, formaba una cabaña muy numerosa en esta provincia, hoy se ha reducido á la mitad por aquella causa, y por haber además contribuido á la disminución de los pastos, el desmedido afán del labrador por roturar tierras nuevas que después de esquilmadas y convertidas en eriales fueron abandonadas. León Laguna (La ganadería en la provincia de Huesca, 1903)
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La Agrícola de Bujaraloz, humilde, suplica solución asunto grandes riegos del Alto Aragón. Efecto sequía, seis meses sin llover, cosecha totalmente perdida. Emigración espantosa: quedamos en el pueblo tullidos, viejos y mujeres Telegrama dirigido al ministro Sr. Dato el 21 de abril de 1914
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Cuando se observan las llanuras y cerros de las estepas que á primera vista creemos, casi desprovistos de vegetación, nadie puede sospechar que allí existen muchas especies vegetales que en todo el mundo se encuentran más que en estas estaciones, al parecer inclementes e ingratas, de lo suelos esteparios. Muchas plantas que la inmensa mayoría de nuestros compatriotas ven y pisan con indiferente ignorancia, los príncipes de la ciencia mundial dedicanse á recogerlas con religiosa veneración viniendo para ese fin desde países lejanos. Las formaciones culturales esteparias, que constituyen una suma enorme de riqueza, atestiguan con cuánta injusta inexactitud se llama estériles á los suelos esteparios. Eduardo Reyes Prósper (Las estepas de España y su vegetación, 1915)
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En la actualidad está terminada la gran presa del Gállego, con su casa de compuertas: el antecanal, el torreón de compuertas del Pantano de la Sotonera; el tramo primero de la acequia del Flumen y otras obras secundarias; y se trabaja en las presas de aquel Pantano, en el gran Canal de Monegros, en el revestimiento de la acequia de la Violada, etc., estando ocupados algunos millares de obreros. Obras todas que honran a la Ingeniería española, menos conocidas de lo que debiera. Ricardo del Arco (La estepa Altoaragonesa, 1927)
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Los resultados y cifras obtenidas expresan claramente la situación económica del agricultor monegrino, que aportando al negocio agrícola todo su patrimonio y todos sus afanes y actividades obtiene, aun en años en que las condiciones climatológicas fueron aceptables, el numerario imprescindible para vivir, viéndose en la mayoría de los casos obligado a trabajar como jornalero en obras públicas o al servicio de agricultores más pudientes, completando así, aunque escasamente, las necesidades de su familia. Se comprende, pues, fácilmente que estos pueblos y comarcas fueran abandonados por sus moradores, de no existir en ellos el apego natural a su terruño y la esperanza no remota de que las obras hidráulicas, hoy en construcción, han de llegar a beneficiar sus tierras, aportando las aguas necesarias de riego, variando radicalmente el panorama agronómico-social de los campos, introduciendo en las rotaciones cultivos más remuneradores, estableciendo industrias con ellas relacionadas, y, en una palabra, haciendo producir a la zona el máximo para así procurar obtener el bienestar de esta honrada clase trabajadora. José María de Irizar (Estudio económico-social de los secanos de Monegros, 1931)
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Aragón, por desgracia para nosotros, ha desbaratado los rasgos primarios de su paisaje secular: los bosques y las huertas. Pero hay un punto en el que la Economía y el Arte se solidarizan. Así, a medida que la técnica vaya dominando la estepa aragonesa, resurgirá con nuevas perspectivas el paisaje aragonés. Pero hoy hemos de contentarnos con estudiar esa miscelánea naturalista que es el paisaje de Aragón, florido a trechos como vergel, en las riberas del Jalón y del Jiloca; bravío y escarpado en otras zonas cual ocurre en los peñascales pirenaicos y en el enjambre de sierras y serranías de circundan a Teruel; pobre y monótono en esas llanuras inmensas de Monegros que nos parecen infinitas con la triste infinitud del desierto. Miguel Allué Salvador (Discurso de contestación al de D. Andrés Giménez Soler, 1934)
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En el centro de la comarca de Los Monegros, en ámbito de los más extremadamente secos de la Península y arreico, esto es, sin cauces ni corrientes en inmensa parte de su llano y estepario territorio, son numerosas las balsas, balsetas y balsetes. Las aguas estacionales que fluyen por barrancos apenas ahondados, a pocos kilómetros se desvanecen, perdidas por evaporación o por infiltración (Val de Vireta, Val de los Canónigos, etc.). El suelo, salino, es dominio de la estepa aragonesa -extensos sisallares- en la que se yerguen abiertos sabinales. Juan Dantin Cereceda (Localización del endorreismo aragonés, 1942)
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Hoy ha llovido en Monegros. En el día en que se escriben estas cuartillas ha llovido sobre la tierra monegrina. El meteoro es más fenómeno en estas llanura desérticas que en el resto de España. Aquí la lluvia es bendición de Dios, dádiva del cielo; aquí la lluvia es fe, es esperanza y es caridad; aquí la lluvia es festejo, es premio, es bienandanza, es aurora. Pocos, muy pocos árboles saben del termotropismo y del fototropismo positivo en esta segunda Mancha española; esos pocos son las voces que imploran de lo Alto la limosna de un chubasco o el tesoro de un temporal: Asperges me, Dómine, et mundabor ... Pedro Arnal Cavero (Aragón en Alto, 1945)
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El 15 de mayo de 1948 el agua salada del cultivo tenía un pH de 8,35 y en el fondo quedaba una pequeña parte de sales minerales por disolver; entonces los acuarios contenían Hormidium, Oocystis, Nassula, Branchinectella media (Schm.) (=B. salina Dad.), Branchinella spinosa (M. Edw.) y hembras de Eucypris aragonica que se veían nadar a corta distancia sobre el fondo y ascender casi verticalmente siguiendo los ángulos de las cubetas del cultivo; de dos a tres semanas más tarde aparecieron los machos. V. Brehm y R. Margalef (Eucypris aragonica nov. sp., nuevo ostrácodo de una laguna salada de Los Monegros, 1948)
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Se acuerda por unanimidad que en la próximas fiestas de agosto no se celebre ningún festejo profano y sí exclusivamente los religiosos en honor de los patronos, a cuyos actos asistirá la corporación en pleno, medida que se adopta por causa de la gran sequía y pérdida total de las cosechas. Acta del Pleno del Ayuntamiento de Candasnos de fecha 30 de julio de 1949
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Surge, en uno de estos periodos, la voz tonante de Joaquín Costa, que trata de reavivar cenizas, de despertar y encauzar las dormidas energías de sus coterráneos y de los gobernantes, flagelando sin piedad el quietismo, el cruzarse de brazos en la indispensable tarea, que debe ser tenaz y constante en la dura labor de transformar la estepa y el yermo en emporio de riqueza, sobre todo en zonas, como estas del Ebro, de grandes posibilidades hidráulicas y que tiene su presente y su porvenir hipotecado a la acelerada terminación de las obras de riego y a una racional y obligada colonización. José Cruz Lazaparán (Mapa Agronómico Nacional. Comarca de Zaragoza, 1950)
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Este trozo de vía presentaba las mismas dificultades de aprovisionamiento de agua que luego impidieron la construcción del ferrocarril directo entre Zaragoza y Lérida, el cual, para tener agua, hubo de rodear por el N. la Sierra de Alcubierre alargando el recorrido buscando los cauces de agua dulce aun a costa de grandes pendientes y túneles en las divisorias y de puentes para atravesar los ríos. Antonio Beltrán (Notas sobre construcciones hidráulicas pluviales en la comarca de Los Monegros, 1950)
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Ponderó, después, en sentidas frases la austeridad, el señorial y áspero decoro de aquellos pueblos que no saben mendigar y que cumplen con auténtico heroísmo un deber patriótico, manteniéndose firmes en sus tierras en una lucha terrible contra el desierto. En piedra berroqueña quedará esculpido al pie de la torre de las Iglesia de Bujaraloz una prueba del espíritu religioso y la fidelidad a sus tradiciones de estos pueblos, en la siguiente leyenda: "Después de siete años de espantosa sequía que asoló estos campos y arruinó nuestras haciendas, inauguramos esta torre reconstruida como firme testimonio de fe en la Divina Providencia y de la inquebrantable resolución de permanecer hasta la muerte sobre esta tierra eternamente sedienta de nuestros mayores". Resumió el espíritu de estas gentes, recordando la frase del señor Florensa: "La Guardia de Los Monegros no se rinde". Juan Junquera Fernández-Carvajal (Discurso de clausura, 1951)
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A principios de 1133 dirige sus ejércitos sobre Fraga y el Bajo Ebro [...].Tras la derrota de Fraga, el frente retrocedió, replegándose los cristianos a unas posiciones bases. Se perdió Mequinenza y la zona del Bajo Aragón (cuenca de los ríos Algás, Matarraña, Guadalope y Martín) fijándose la línea hacia el río Aguas Vivas. Como entre el Cinca y Zaragoza está la gran zona desértica de los Monegros, el enemigo triunfante podía presentarse ante los muros de Zaragoza sin previa alarma. José María Lacarra (La reconquista y repoblación del Valle del Ebro, 1951)
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Corría el año 1936 y la comarca de Monegros vivía su vida normal, acomodada su economía a las contingencias climatológicas, con años buenos y malos, pero con un porcentaje de cosechas que permitían vivir. A los que crean que siempre tuvo Monegros la fisonomía actual, piensen que los grandes edificios, los graneros, establos, apriscos y parideras, no se han hecho solos, y que el pueblo que los edificaba, no era misérrimo como es actualmente. El estallido revolucionario lo trastornó todo; se perdió totalmente la gran cosecha de cereales, incautada por los rojos, se colectivizaron los patrimonios y se empezó una orgía tal de despilfarro y desorden, de violencias y crímenes, que aniquiló las reservas de mulas y ganado, máquinas y elementos de producción. Por su situación, las consecuencias de la guerra de Liberación, fueron sentidas más que en otras partes, y, en el momento de evacuar, cuando aún pensaban en resistir los enemigos, se acabó de liquidar cuanto quedaba en pie. Quedó el país casi despoblado, con muchos edificios en ruinas, sin ganado de tracción, sin reservas y sin créditos para reponer el utillaje desaparecido. Manuel Florensa y Farré (Estado actual y provenir de la agricultura en Los Monegros, 1951).
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Generalmente, y por nuestra desgracia, en la Península, la causa fundamental de la desertización ha sido la acción antropógena, sin olvidar las causas edáficas; como ejemplo de éstas tenemos las zonas de esteparizados edáficos debidos al yeso, las estepas de Willkomm, los ontinares aragoneses y las zonas yesoso terciarias del centro de la Península. Francisco Bellot Rodríguez (Importancia del análisis polínico en la repoblación forestal, 1952)
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Los tonos gris parduzco y a veces sonrosado de estos suelos miocénicos, corroídos por la erosión, parcialmente cubiertos de eflorescencias salinas, y moteados por las manchas glaucas o parduzcas de una vegetación polvorienta, constituyen los rasgos principales del paisaje, que repetidos kilómetros y kilómetros, a través de las Bardenas, los Monegros o de tantas otras comarcas, llegan a producir en el que las recorre una especie de obsesión deprimente. Antonio Revuelta (Visión forestal de la provincia de Zaragoza, 1952)
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Dopo quanto abbiamo esposto crediamo di avere basi sufficientemente fondate per ammettere che esistesse nei Monegros un revestimento forestale e per ritenere che le odierne stazioni di Juniperus thurifera siano gli ultimi resti di un'estesa formazione presente nella regione fin dal terziario. Francesco Sappa y Salvador Rivas-Goday (Contributo all'interpretazione della vegetazione dei Monegros, 1954)
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Otro fenómeno topográfico típico de las zonas áridas interviene frecuentemente en el modelado local. Se trata del endorreismo, tan característico de las estepas y desiertos. En las inmediaciones mismas del gran río se alinean toda una serie de pequeñas cuencas endorreicas que contienen charcas salobres o lagunas. Estas "saladas", generalmente secas en verano y que brillan a consecuencia de los cristales de sal pueden ser comparadas con los chotts argelinos, a los que también se parecen por su vegetación. La superficie estéril de las saladas, sobre todo en los Monegros, parece evocar el aspecto de un paisaje lagunar del Mioceno. J. Braun-Blanquet y Oriol de Bolòs (Las comunidades vegetales de la Depresión del Ebro y su dinamismo, 1957)
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El aspecto desolador de los pastos de la región monegrina, se debe principalmente al hombre. Ha sido el hombre quien destruyó los bosques de antaño y es el hombre quien, explotando desordenadamente la estepa, la conduce a la ruina. Miguel Hycka Maruniak (Pastizales de Los Monegros y posibilidades de su mejora, 1959)
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Siempre ha preocupado en nuestra provincia el polígono que ocupan los pueblos de Leciñena, Farlete, Monegrillo y Perdiguera, en donde la producción triguera resulta antieconómica, costándole al Estado y a la Provincia muchos millones de pesetas en préstamos de semillas, abonos y otras ayudas que difícilmente se recuperan. La vid, la ganadería, el guayule o los almendros, y la posible puesta en marcha de pequeños "huertos familiares", permitirían vivir con decoro un núcleo reducido de sus habitantes, que hoy se agotan año tras año en una espera de buena cosecha, resultando la pesadilla de las autoridades provinciales y estatales. Los moradores que se considere no pueden conseguir una buena renta deben ser trasladados a las nuevas zonas de regadío. Antonio Zubiri, Fernando Maestro, Mariano Gaudo y Fernando Molinero (La provincia de Zaragoza como problema, 1959)
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Es en este país que el paisaje actual presenta más acentuado el carácter semidesértico. Ya las formas de relieve responden al clima extremado de la región: colinas tabulares, limitadas por taludes abruptos y muy denudados, emergen de un manto continuo y profundo de material limoso-arcilloso que forma dilatadas llanuras y, entre las colinas, rellena los amplios valles, que toman por ello la forma de artesa, de fondo plano. En las colinas la roca, marga, yeso o arcilla compacta, en general de color claro, a veces de un blanco casi puro, aflora casi desprovista de suelo y de vegetación protectores. La circulación del agua es escasa, y, en relación con ello, aparece muy manifiesto el fenómeno del endorreismo. De vez en cuando se observan barrancos secos, de paredes cortadas a pico en los materiales blandos. Oriol de Bolòs (La transición entre la Depresión del Ebro y los Pirineos en el aspecto geobotánico, 1960)
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Pero donde los suelos salinos lo llenan todo es en los Monegros, entre el Ebro y la Sierra de Alcubierre. Es ésta una de las zonas más pobres de Aragón, porque ni siquiera con las lluvias que de vez en cuando caen ni con los regadíos se puede mejorar la condición estéril de las yermas salinas. José Manuel Casas Torres (Aragón. La Naturaleza, 1960)
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Pero ahora atardece; el sol nos da en la cara y los sembrados ofrecen otra luz. Entre los montes se extienden, más allá del pueblo, hacia el oriente, campos más extensos. Las vaguadas de la sierra de Alcubierre, en esta luz poniente, parecen más que nunca moldeadas por mano de gigante. Hay un momento en el que los matorrales tienen todos un tinte violeta. En el cielo contienden verdes, azules y rojos en un atardecer de luminosidad intensa. Es un instante de máxima belleza. Pero, en seguida, la puesta de sol pierde hermosura, se torna gris, monótona, como todas las tierras desoladas, agrestes, que estamos volviendo a recorrer. Luis Horno Liria (Tierras de la Violada y Montes de Monegrillo, 1962)
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Después de un verano en extremo seco y caluroso, hizo su despedida con algunas lluvias, aunque no muy intensas por aquí y sí por otras zonas. Llovió los días 19 y 21, que aún era verano; pues el otoño entró el día 23. El día 25 cayó más agua y, dada la situación crítica de sequía que se atravesaba, benefició mucho. Los pastos de las partidas de secano estaban muy agostadas, no encontrándose agua donde abrevar los ganados. Con estas lluvias se ha recogido agua en las balsas y ha estimulado la vegetación reparando los pastos para el invierno. J.L. (Nuestros campos, 1962)
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También puede ocurrir que la curiosidad le incite a conocer uno de los más patéticos y desolados panoramas de la Península, de los que habrá oído hablar alguna vez. Para satisfacer ambas necesidades - la de descansar al volante y la de la curiosidad - puede realizar desde Zaragoza una excursión totalmente desprovista de alicientes artísticos y sugestiones de belleza: la visita a la árida región de Los Monegros.[....] Por esos parajes helados en invierno, abrasadores en verano, en donde toda inclemencia del tiempo se ha puesto de manifiesto para dolor y desesperación de España, se pueden recorrer leguas y leguas sin encontrar un pueblo, una casa, un hombre o una bestia. Felipe Ximénez de Sandoval (Rutas de España, 1966)
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Le botaniste, habitué aux paysages atlantiques, qui visite la région des Monegros, comprise dans la boucle de l'Ebre entre Gallego et Cinca, a peine à s'imaginer qu'il est encore en Europe, à moins de 250 km kilomètres de l'Ocean. Ces reliefs décharnés et ces étendues pelées où miroitent au fond des dépressions d'épaisses croutes salines, rappellent les paysages des hauts plateaux algériens. G. Durrieu (Flore et végétation des Monegros (Espagne, Aragon), 1967)
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En el centro de Aragón hay una estepa, seca y asolada en el verano, de invierno frío y triste, donde apenas ríe la primavera y escasamente humedecen el aire las nubes otoñales. Son estériles labrantíos para hombres duros como la vida misma. Hombres que miran al cielo y esperan casi siempre en vano; hombres resignados con la suerte, porque ignoran la causa de su desdicha y han perdido hasta el recuerdo de otras épocas de mayor ventura. Pero son hijos de los hijos de otros hombres, que tal vez, si pudiesen hablar, contarían el origen de tanta miseria. Eduardo Valdivia (Las cuatro estaciones, 1967)
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En resumen, puede decirse que los yesos son ricos en variedades morfológicas. En el centro de la Depresión del Ebro, y bajo un clima árido, ofrecen un paisaje desolado, arañado por vales y barrancos, elevando sus blancos escarpes desnudos y sus cerros islas, acumulando sus limos donde se alza un obstáculo. La importante extensión de este paisaje en la región es lo que marca la extrema pobreza de este secano. Luisa María Frutos (Consideraciones sobre la geomorfología de los yesos en el Valle Medio del Ebro, 1968)
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Y a través de estas vías naturales de penetración, que son los valles de los ríos, bajamos al viejo Ebro. Pero antes de llegar a él hemos de atravesar una inmensa Zona, que todavía espera su redención hidráulica: la comprendida entre la orilla izquierda del Gállego y la derecha del Cinca. Eso que se conoce con el nombre de Monegros; la pesadilla de Aragón; tierras "fuertes", como las llama la lengua gráfica del agro; algunas magníficas, sólo esperan el milagro del agua para devolver ciento por uno. Otras, de maldición, en las que el yeso aflora y refleja cegadoramente en el estío los rayos del sol despiadado. No sé qué opinaréis, pero yo le encuentro a este paisaje, tan duro, tan ingrato, tan repelente para algunos espíritus, una grandeza impresionante, el atractivo de la inmensidad de nuestro Sahara, de la alta mar. Luis Gómez Laguna (Aragón. Paisaje y carácter, 1968)
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Pues nada, que en un pueblo vi un día a un zagal de unos siete años que estaba llorando. "¿Qué le pasa?", dije. "Nada, que tiene sed", me contestó su abuela. Entonces saqué un botijo que llevaba en el coche y se lo di, y el zagal se amorraba como si le faltara el aire y no se lo podíamos quitar. Y al cabo dice: "Abuela, pero cuando me podré hartar de agua". Darío Vidal (A mitad de camino, Los Monegros, 1971)
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A través de varios años de contacto directo con el medio agrario y con los problemas de la Zona de los Monegros, cuyo estudio nos ocupa, se pudo observar que no había compensación entre el esfuerzo material y humano, junto con el despilfarro de medios de todo orden, con los rendimientos obtenidos.
Jesús F. Terreros Ceballos (Planificación agraria del Monegros oscense, 1973)
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La Diputación de Zaragoza celebró el Día de la Provincia en Bujaraloz, capital de Los Monegros, y acordó grabar en estos azulejos de Muel el grito desgarrado de nuestra tierra: ARAGÓN TIENE SED. Placa en Bujaraloz (1974)
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Aragón siempre padeció sed. Aragón siempre padeció del grave mal de las esperanzas recibidas como moneda falsa. Hace más de un siglo, ya tenía Aragón planes y proyectos de regadío, de desarrollo, de industrialización agraria, que iban, a pasos menudos, con cuentagotas, haciéndose precaria y mínima realidad. Nunca llegaron a serlo del todo. Y menos que nunca "después", cuando varias de las obras que incluso se ofrecieron como compensaciones inminentes acabaron siendo rechazadas, ¡ay!, por inviables. La lenta agonía de aquel formidable plan llamado a unir los sistemas Bardenas-Monegros-Cinca, construido con lentitud, al cual faltó la red complementaria y suficiente y también, luego, el agua, que terminó en postreros desengaños. José Hernández Polo (Los "saharagoneses" del año dos mil (Crónica imposible de un futuro posible), 1974)
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Todas estas consideraciones fueron la causa de que ya desde el año 1953 se estén realizando, en la Estación Experimental de Aula Dei de Zaragoza, diversos estudios referentes a las posibilidades de introducción de cultivos forrajeros en los secanos de condición extrema, tipo Los Monegros, donde tanto los problema de manutención del ganado como los de fertilidad del suelo esquilmado por el monocultivo de cereales se convierten en auténticamente acuciantes. M. Hycka (Cultivos forrajeros en los secanos, 1974)
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El hecho de que las aguas del Aragón y del Cinca vengan a darse la mano en un paralelo al norte de las tierras secas de Aragón, tiene una gran trascendencia al permitirnos crear trescientas mil hectáreas nuevas de regadío. Representa la redención de este valle del Ebro, que se llamaba valle porque pasaba por él el Ebro, pero que en realidad estaba formado por un extenso desierto, porque las aguas pasaban tan lejos y tan bajas que no podía fecundarlas. (Grandes aplausos). Francisco Franco Bahamonde (La promesa del Caudillo, 1974)
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Allí nació un breve eslogan, "Aragón también tiene sed", que no es frase subversiva ni partidista, sino simple recordatorio de necesidades y aspiraciones de siempre sentidas. Con este eslogan, esta frase lacerante o este "grito" al aire, quisimos luego llamar la atención de los viajeros de la nacional II a su paso por los Monegros. ese desierto ultrajante de buenas tierras sedientas a unos kilómetros de los canales de riego abandonados que se hicieron justamente para su redención. Las vallas monegrinas alcanzaron una efímera existencia física, pero su retirada por el Ministerio de Obras Públicas ha determinado una reacción de alcance nacional, haciendo que su impacto fuera de mayor alcance que le que por sí solas hubieran logrado. El país se ha "enterado" de que aquí también estamos sedientos desde hace siglos y de que esperamos vivamente que esta sed pueda llegar a saciarse alguna vez.
Santiago Parra de Mas (Aragón también tiene sed, 1974)
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La paciencia de Aragón también se puede acabar si las aguas no nos llegan Los Monegros a regar Jota cantada en Bujaraloz el Día de la Provincia (1974)
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Bujaraloz, la capital de la sed, centro neurálgico de ese ejemplo de desierto de los textos de geografía de otros países, fue este año protagonista de la reivindicación aragonesa del agua. De entre sus tierras yermas surgieron las voces del gobernador civil, del presidente de la Diputación y de la periodista Pilar Narvión, en demanda del cumplimiento de las promesas ofrecidas hace más de sesenta años y siempre dilatadas por diversas razones. Carlos González Lobed (La sed de los Monegros. Este año, el Día de la Provincia se celebró en Bujaraloz, 1974)
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Hacía frío en Bujaraloz. Un viento incómodo, con rachas violentas que daba sonido a las banderas de Aragón y de España hasta el punto de que apenas se oyera la palabra de los que hablábamos. En realidad, quizá importaba poco lo que pudiéramos decir, porque no había expresión más importante que el chorro de agua que caía desde las casi improvisadas instalaciones de Bujaraloz y La Almolda. Lo importante era el agua, lo importante era que el agua, después de centenares de años, ya estaba en Bujaraloz y ya estaba en La Almolda. Hipólito Gómez de las Roces (La Diputación en Los Monegros, 1976)
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Estas casas, en algunas zonas como Los Monegros, son de mampostería caliza y cantos rodados en alternancia con ladrillo. Es característico el revoco y especialmente llamativo el encalado azulado, de influencia morisca, ya aludido. M.D. Albiac Blanco (La cultura material: la casa, 1977)
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A mediados del siglo [s. XVII] otra gran sequía sembró el hambre en Aragón. La población, muy debilitada, sufriría los ataques de la más mortífera peste del siglo. Estiche testimonia que "la sequedad ha sido tan lamentable que se tiene por cosa de milagro no haberse despoblado los Monegros, Almudébar, Buxaraloz y otros lugares que solían ser el granero de Aragón y no han cogido lo que sembraron". Gregorio Colás Latorre y H.A. Salas Ausens (Aragón bajo los Austrias, 1977)
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Todos los tópicos acerca del secano aragonés se han vertido sobre los Monegros, la extensa tierra del Gállego al Cinca y del Alcanadre al Ebro. . En realidad los Monegros son los llanos al pie de la Sierra de Alcubierre, pero ésta, que es ante todo un relieve residual, participa bastante de sus circunstancias. La escasez e irregularidad de las lluvias hacen muy aleatorias las cosechas, e incluso obligan a que el Ejército tenga que abastecer de agua a los vecinos llevándola en camiones cisternas, pues hay veranos en que se secan hasta las balsas artificiales de que bebe cada municipio. Los rendimientos del cereal son bajísimos (cuatro "simientes") y algunos años no se colecta nada. Tierra de emigrantes, por tanto, de muy pequeña densidad de población, que choca fuertemente a quien viniendo de Zaragoza o Barcelona la cruza por la Nacional II y en la que, en la parte dominada por los canales, está puesta la esperanza en el Canal de Monegros que atraviesa para llegar a ella la sierra de Alcubierre. José Manuel Casas Torres (Aragón. Geografía, 1977)
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L'analyse du matériel recuilli au cors du sondage a permis de constater qu'on était en présence d'un niveau homogène que nous attribuons à la phase finale de la civilisation des "Champs d'Urnes" dans la phase Hallstat (1er âge du Fer). Jean Querre (Gouilles archeologiques à Candasnos (Huesca). El "Tosal de los Regallos", 1977)
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La sed lame con furia nuestra estepa. La sed hace un gran siete en nuestros sueños. La sed madruga siempre en las gargantas. La sed se ha eternizado en nuestros campos.
Es la sed, son los hombres, es el polvo. Es el cuadro que dice su amargura. Es la sonata eterna de la muerte. Es el sueño de un río maniatado.
Son los secos rastrojos, los bancales. Es el agua que enferma, sus cenizas. Son las fuentes del mal, sus agujeros, los desniveles mudos de la sangre.
Y todo es un concierto sin acequias. Y todo es un dolor desalentado. Y todo es un infierno por las sienes. Y todo, ya sin voz, yace insepulto.
Miguel Luesma Castán (La sed, 1978)
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Era el año 1974, sobre el 10 de Diciembre, una nota en todos los periódicos, en la que dan cuenta de una intervención en Barcelona, con motivo del Transvase del Ebro: "Barcelona dentro de 200 días necesitará agua". Zaragoza, a través de sus medios de comunicación contestaba: "Bujaraloz, capital de los Monegros, el día de Noche Buena, no tendrá agua suficiente para beber". José Luis Palacio (La sed como condicionante de las expresiones culturales de los pueblos: Los Monegros-La Guajira, 1978)
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Quizás no sería inoportuno pretender hallar una explicación por el estado precario de los estudios geológicos de la región central del Ebro. Ha habido factores geográficos y geológicos. Entre los primeros mencionemos la inaccesibilidad de enormes extensiones del territorio, el carácter estepario y poco acogedor del paisaje, y la ausencia de núcleos de población; todo lo cual ha hecho que haya sido un territorio prácticamente desconocido por los investigadores.[...]. Pero los factores geológicos también han desempeñado un importante papel en lo que venimos diciendo: un territorio dominantemente tabular, de composición, al parecer monótona; sin el atractivo paleontológico; sin recursos naturales de importancia, etc., son hechos que no han invitado al geólogo a investigar. José Quirantes Puertas (Estudio sedimentológico y estratigráfico del Terciario continental de los Monegros, 1978)
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Los inmensos desiertos de los Monegros, La Violada y Las Bardenas parecen defender las plazas de Zaragoza y Tudela, codiciadas por los cristianos, pero difíciles de alcanzar con los escasos medios ofensivos con que contaban. José María Lacarra (Alfonso el Batallador, 1978)
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Un marcado carácter relictivo de las especies más características de estas asociaciones faunísticas, posiblemente restos de una fauna antiguamente mucho más extendida, por lo que varias de estas especies no se encuentran fuera de este característico medio salino o bien son consideradas como muy raras y poco frecuentes. esto nos hace sospechar que un mejor conocimiento faunístico de Los Monegros podría aportar datos muy interesantes para el conocimiento de tan peculiar zona y de la parte media de la depresión del Ebro. J. Vives i Durán y E. Vives i Noguera (Coleópteros halófilos de Los Monegros, 1978)
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Por ejemplo, la zona de los Monegros presenta más horas de sol efectivas que casi todo el resto de España, superadas tan sólo en la zona de Cádiz, ya citada, y en una estrecha franja del litoral del Sureste. José Antonio Turégano y José Mª Marín (Posibilidades de la energía solar en Aragón, 1979)
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La precipitación evaporítica superficial en las lagunas estudiadas (especialmente en las de tipo "playa") es de tres tipos: a) Precipitación carbonatada, encontrándose pequeñas cantidades de aragonito y calcita (?) de grano muy fino, situada intersticialmente entre los tapices algales y cristalizaciones de yeso recién formados, b) Precipitación sulfatada, constituida principalmente por yeso lenticular, mirabilita, thenardita y bloedita (astrakhanita), y c) Precipitación clorurada, halítica. La precipitación puede realizarse bajo capa de agua, en la superficie de la salmuera y formando eflorescencias. La sedimentación evaporítica principal (deducida del estudio del sustrato hasta 30 cm de profundidad) parece realizarse a expensas de las fases más insolubles, esto es, originándose sedimentos constituidos por yeso lenticular con una matriz principalmente de origen detrítico, que contiene fracción carbonatada (con calcita, dolomita y magnesita), embebida en salmuera. Las demás fases parecen reciclarse estacionalmente sufriendo procesos repetitivos de precipitación-disolución. Juan J. Pueyo Mur (La precipitación evaporítica actual en las saladas del área: Bujaraloz, Sástago, Caspe, Alcañiz y Calanda (provincias de Zaragoza y Teruel), 1979)
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Y por fin ese nombre mágico que es Bujaraloz y que a todos nos pone un nudo en la garganta porque en seguida se piensa en el gran desierto de los Monegros. Cabeza y principio de esos Monegros, aunque la puerta está mucho antes. Benjamín Bentura Remacha (Zaragoza y su provincia en 20 jornadas, 1979)
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La labor de los conventos femeninos fue verdaderamente útil: como señala Agustín Ubieto, en la primera mitad del siglo XII el rey entregó a Sigena Candasnos y Bujaraloz, lugares entonces casi vacíos, para que los repoblaran. La labor de las señoras monjas fue muy fructífera pues hicieron que estas tierras abandonadas por los avatares históricos del siglo XII pasaran a una situación de gran prosperidad a fines del siglo XIII. Manuel Gómez de Valenzuela (La vida cotidiana en Aragón durante la Alta Edad Media, 1980)
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No és impossible que quan donem per acabat l'estudi de la brioflora dels Monegros d'algunes espècies, ja desaparegudes, sols en guardem testimoni en els herbaris. C. Casas y M. Brugúes (Nova aportació al coneixement de la brioflora dels Monegros, 1980)
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Una ojeada a los alrededores de Zaragoza, omitiendo las zonas de regadío, nos hace ver extensas áreas de secarrales, terrenos cubiertos de pedregales, con vegetación típicamente xerófila, en un paisaje que, como indicaba Casas Torres, "parece un enclave africano en tierras de Europa". Este paisaje no se ha hecho en los últimos años, persiste desde antiguo, nos viene de milenios atrás, es el testimonio natural y permanente de la persistencia de la sequedad del clima. Alfonso Ascaso Liria y Manuel Casals Marcén (Periodos secos y sequías en la Depresión central del Ebro, 1981)
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En otras zonas, la ausencia de ríos, escasez de lluvias y falta de arbolado da lugar a parajes de gran aridez, poco estimados generalmente, pero no exentos de cierta grandeza cósmica: Monegros el más conocido por estar atravesado por una de las carreteras más frecuentadas, lo cual ha redundado negativamente en la valoración del paisaje para el viajero fugaz. Cristóbal Guitart Aparicio (El turismo en Aragón, 1981)
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La hidroquímica de las lagunas revela la preponderancia de Cloruros, Sulfatos, Sodio, Potasio y Magnesio, lo que las define como Sulfato-sódicas en un estado evolutivo del final de la fase sulfática y principios de la clorurada. No obstante, no aparecen relictos de sedimentos carbonáticos y sólo sedimentos exiguos de facies yesíferas. F. Mingarro, S. Ordoñez, M.C. López de Azcona y Mª de los A. García del Cura (Sedimentoquímica de las lagunas de Los Monegros y su entorno geológico, 1981)
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Grave es la sed de nuestra tierra a la que creemos puede vd. dar solución. Aunque sabemos que los recursos de la Nación son escasos, queremos contribuir a su engrandecimiento desarrollando el potencial agronómico, que encierran nuestras tierras, mediante el regadío. Estamos dispuestos a aportar nuestra agua, nuestra tierra y nuestro trabajo para transformar pronto nuestros secarrales en lo que deseamos sea una de las zonas de nuestro país que abastezca a los mercados europeos. Reclamamos la ayuda del Estado porque somos toda la nación quien se va a beneficiar de la puesta en regadío de Monegros II y aunque parezca que somos nosotros los más agraciados, únicamente conseguiremos trabajo para nosotros, para los que vienen y para los que se fueron a otras regiones. Con la ayuda de vd. y con el agua, nosotros los monegrinos, con nuestro sudor y nuestra tierra, nos comprometemos a rendir el ciento por uno. Señor, confiamos en vd. para acabar los regadíos de Monegros a la mayor brevedad. Son muchos los años y las esperanzas que han pasado desde 1915. Esperamos de vd. que haga suyas las que creemos justas pretensiones nuestras. Esperamos una pronta definición sobre los regadíos de Monegros II a la vez que se arbitren los recursos para los estudios necesarios para aquellos de tal forma que cuando el agua llegue al túnel de Alcubierre no se estanque en él sino que corra y vivifique la tierra que nuestros mayores quisieron ver verde. Carta a S.A.R. D. Juan Carlos de Borbón remitida por los dieciocho Ayuntamientos y Cámaras Agrarias de Monegros II (1981)
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La nostra exploració de la vegetació liquènica dels sòls guixosos de zones àrides (Monegros, sud de Madrid, regió murciana-almerienca) i de les roques volcàniques, esquistoses i gresoses des del Cap de Gata fins al Cap de Creus no ha fat més que ampliar a Europa el que ja havia estat vist en zones àrides més o menys clàssiques com els deserts del Negueb (al sud d'Israel), d'Africa del Nord (Egipte, Sàhara algerià , Tibesti), Namibia, estepes russes i de Mongòlia, deserts d'Australia septentrional, del SW d'America del Nord i del nord de Xile. Xavier Llimona (Les adaptacions del líquens a les zones àrides, 1981)
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La depresión del Ebro, de una monotonía grandiosa, ofrece un raro ejemplo de unidad climática, geomorfológica y biogeográfica. Los yesos afloran sobre inmensas superficies alrededor de Zaragoza y en la llanura hacia Monegrillo y Bujaraloz. Las laderas y prominencias pedregosas o rocosas frecuentemente atacadas por la erosión, recurren a arbustos endebles d Gipsophilion, agrupamiento estrictamente yesófilo, pero no llegan apenas a tapar la blancura del suelo. En los bajos fondos limosos no cultivados reina la estepa de gramíneas del Erenopyro-Lygeion o bien el Salsolo-Peganion nitrófilo. Estas formas de vegetación imprimen al paisaje su nota característica. M. del P. Laguía Minguillón (Afinidades quimiotaxonómicas de vegetación endémica aragonesa, 1982)
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El campesino de esta zona es en general de pequeña talla, enjuto y tostado por el sol, sobrio y resistente a la fatiga física e inclemencias del clima, acostumbrado a llevar el arado durante muchas horas, pero no tanto a los trabajos manuales, como la azada y el pico, etc. El estado sanitario de la población es bueno, ya que apenas existen casos de paludismo, fiebre tifoidea, siendo algo frecuente la fiebre de malta; la tuberculosis se mantiene en la media de España, si bien se ha agravado en este último siglo de sequía, en que la población se encuentra mal alimentada; la sífilis no constituye un problema sanitario, y la lepra y el tracoma no existen. Lo único que hemos de destacar es la frecuencia de quistes hidatídicos, principalmente en Alcubierre, en que es una consecuencia del abastecimiento de agua, ya que es corriente que abreven y entren los ganados en las mismas balsas que sirven para abastecimiento de las personas. Félix de los Ríos (Informe sobre Los Monegros, 1982)
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En los días claros, de sol, la luz lo llena todo. Los expertos en fotografía aseguran que no hay espacio más luminoso y puro que los Monegros. Quién sabe si porque los juegos de luces y sombras son imposibles, para que sólo haya luz. Los vecinos, sin embargo, sueñan con el verde permanente; no tan sólo el verde esporádico, de temporada, que proporcionan los sembrados campos de cereal al viento. En Bujaraloz, como en todos los pueblos monegrinos, se sueña con el agua. El caso es que el paisaje monegrino tiene un extraño encanto que subyuga; al menos para el viajero que trata de comprenderlo y confundirse con él. ¿Importa que los sueños se sigan acunando al impulso de una esperanza mantenida a través de los siglos? Alfonso Zapater (Esta tierra nuestra, II, 1982)
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Desde mediados del siglo XIX la población de esta comarca ha estado sometida a un constante retroceso: en 1900 la población monegrina había disminuido un 12% respecto a la de 1860. En los dos primeros decenios del siglo XX se logra una cierta recuperación demográfica, alcanzando su máximo en 1920 con 24.999 habitantes; el aumento coyuntural se debe a una mejor situación relativa de las comarcas cerealistas, como la nuestra, en relación con las filoxeradas vitivinícolas, permitiendo las roturaciones en aquéllas un aumento del terrazgo, que posibilitaba la retención de la población hasta tanto la mecanización no se intensificara. A partir de 1920, una vez superada la coyuntura favorable anterior se inicia un claro descenso demográfico hasta 1940, año a partir del cual, como consecuencia de las circunstancias de postguerra, las migraciones en nuestro país se detienen; cuando en los años 50 se reanude el proceso migratorio, nuestra comarca se verá muy afectada, sin que los asentamientos de colonización llevados a cabo en los nuevos regadíos hayan podido contrarrestar las fuertes pérdidas de los secanos. En el transcurso del siglo XX la población ha descendido en 3.046 habitantes, o sea, un 13% respecto a 1900. Vicente Bielza y Severino Escolano (Los Monegros, 1983)
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Volviendo sobre el hábitat de Los Regallos, se trataría de gentes de los C.U. del Valle del Segre, muy probablemente de la cuenca del Alcanadre donde conocemos varios yacimientos que atraviesan los Monegros buscando las fértiles tierras del Ebro. Hasta hace poco tiempo se pensaba que el área subdesértica de los Monegros, no tuvo poblamiento de C.U. aunque Maluquer siempre señaló la posibilidad de que ocupara solamente en años de abundante pluviosidad lo cierto es que recientemente Maya ha localizado una serie de poblados en el S. de los Monegros como Cabezo la Vieja, Cresta de la Sierra, La Carrabardera, Las Negras y El Chermanillo que prueban el poblamiento de toda la zona. Este relativo denso poblamiento hace pensar que las condiciones climáticas del Sub-Atlántico fueran bastante diferentes a las actuales. Gonzalo Ruiz Zapatero (Un hábitat de "Campos de Urnas" en Los Monegros, 1983)
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En definitiva, es bien patente que la superficie apta para el cultivo de secano ha sido rebasada y se constata que las nuevas roturaciones o ampliaciones de cultivo en estas zonas áridas tan sólo sirven para incrementar inútilmente el desierto. En efecto, en pocos años, los terrenos una vez desarbolados sufrirán la erosión de las aguas y del viento que hoy día es aminorada por el estrato arbóreo y arbustivo que al cubrir las zonas dominantes protege la superficie en cuestión y las parcelas agrícolas colindantes. Ignacio Ballarín Iribarren (Situación de los sabinares de Monegros. Alternativas para su conservación, 1984)
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Se nos dice que en la fauna de Montesblancos se da como animal que mejor cuadra con su ecología la salamandra, sin ser como el grifo la suma corpórea de dos animales distintos, de imposible cruce por tratarse de un ave y un mamífero. Abundan, desde luego, las salamandras en los pedregales de los Monegros, y también tienen reservado su puesto al sol ... de la heráldica. A estos estremecedores bichos se les representa en los escudos - sobre todo en las armerías francesa y británica - rodeados de llamas, ya que simbolizan el valor llevado al holocausto. Adolfo Castillo Genzor (Alfajarín, mil años de historia, 1984)
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Según Fray Nicolás Cordero, un carmelita residente en Padrón, la Inquisición consistía en "un crucifijo, dos candeleros y tres majaderos", los cuales para las gentes de nuestra propia tierra serían, aún más gráficamente, "tan grandes ladrones como los de la Sierra de Alcubierre". Angel Alcalá Galve (Los orígenes de la Inquisición en Aragón. S. Pedro Arbués, mártir de la autonomía aragonesa, 1984)
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Tal puede ser el caso de la zona Bujaraloz-Sástago. Esta zona de secano presenta un ejemplo de interacción geomorfológica-capa freática como causa determinante de la salinidad de una parte de sus suelos, en condiciones geológicas y climáticas favorables. Estamos, ante una superficie que no debemos considerar como endorreica sino más bien como arreica al no existir en ningún momento circulación superficial de agua por cauces definidos, con una serie de cubetas ovales (alrededor de un centenar), términos iniciales de evolución kárstica de valles en periodos húmedos. Los sucesivos cambios climáticos del Cuaternario no han logrado diferenciar una red de drenaje para todo el área. Con el clima actual la karstificación está detenida. Francisco Alberto, Mateo Gutiérrez, María Jesús Ibáñez, Javier Machín, José Luis peña, Andrés Pocoví y Joaquín Rodríguez (El Cuaternario de la Depresión del Ebro en la región aragonesa. Cartografía y síntesis de los conocimientos existentes, 1984)
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Junto con el sureste español, está considerada como una de las zonas más áridas de España. En este sentido, nos interesa resaltar la importancia del clima como factor del paisaje agrario, porque de él se derivan las condiciones de humedad y calor de que disponen las plantas para poder desarrollar su ciclo vegetativo, sobre todo, teniendo en cuenta que, tradicionalmente, la posibilidad de contar con aguas permanentes se hallaba reservada a las vegas próximas a los ríos Flumen, Guatizalema y Alcanadre, que drenan esta comarca; la necesidad de regar los cultivos no podía ser satisfecha en gran parte del territorio. Esta circunstancia, unida a las elevadas temperaturas, nos ayuda a comprender la existencia de una vegetación, rala y discontinua, en las tierras no labradas y el predominio del monocultivo cerealista, en los terrenos agrícolas. Esta situación se ha intentado subsanar con la puesta en regadío a través de los Canales de Monegros y Flumen, con lo que la potencialidad agrícola ha sido mejorada, al menos teóricamente, simplemente por el hecho de poder asegurar la cosecha en el regadío. Ana Castelló Puig (Los usos del suelo en la comarca de Monegros, 1984)
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Decidim passer la nit damunt unes muntanyos de palla. Al matí, en llevar-nos, descobrim el paisatge que ens envolta. A distàcia la terra erma sembla totalment un desert pel color, la textura i els turons aplanats de l'horitzó. Trobem un bassal d'aigua molt peculiar; és la forma tradicional d'aplegar la poca aigua de pluja que cau. Malgrat l'aparença, tota l'extensió és llaurada. Joan Llorens y Helena Pol (Notes d'una excursió pels Monegres, 1984)
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El estudio sedimentológico de las sucesiones oligocénicas que han librado los restos de Rutilus antiquus s. sp. sugiere que las poblaciones de esta especie se desenvolvieron principalmente en los medios lacustres someros del SE de la cuenca del Ebro. [....]Es pausible que esta tolerancia y capacidad de adaptación mostrada por varias especies del género a cambios de salinidad, también sea extensible a R. antiquus n. sp. cuyas poblaciones en los lagos endorreicos del Sistema de Los Monegros se desenvolvieron en medios lacustres que experimentaron frecuentes y apreciables cambios de salinidad. Ll. Cabrera y J. Gaudant (Los Ciprínidos (Pisces) del sistema lacustre Oligocénico-Miocénico de los Monegros (sector SE de la Cuenca del Ebro, provincias de Lleida, Tarragona, Huesca y Zaragoza), 1985)
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Las tierras monegrinas zaragozanas son las más descarnadas y erosionadas dentro de los Monegros, de apenas valor agrícola. El monocultivo cerealista, sometido al sistema de año y vez y a la irregularidad de las lluvias suponía la base de una pobre economía complementada por una ganadería ovina extensiva. El plan Monegros en el que se proyectaron 100.000 Has. de regadío ha sido cubierto en más de su mitad, pero afectando a la zona septentrional. Los pueblos, localizados al pie de la Sierra - Leciñena, Perdiguera, Farlete, Monegrillo, La Almolda - son todos regresivos. Vicente Bielza de Ory (Zaragoza. Geografía, Historia y Arte, 1985)
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El paisatge vegetal dels Monegros, a la part central de la depressió de l'Ebre, és notable per diverses raons. En primer lloc, hi trobem espècies de marcat caràcter muntanyenc, com Juniperus thurifera, acompanyades de vegetals d'afinitats estepàries i de nombrosos endemismes. En segon lloc, la continentalitat i aridesa extremes del clima condicionen una cobertura vegetal de fisionomia semidesèrtica ....En tercer lloc, la presència extensiva de sòls guixencs i depressions salines augmenta encara més l'interés florístic i ecològic d'aquesta comarca. Jaume Terradas (El paisatge vegetal del Monegros: assaig d'interpretació, 1986)
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Al igual que aconteció con el Canal de Aragón y Cataluña, el Estado, convencido de que la trascendencia socio-económica de los Riegos del Alto Aragón demandaba como exigencia ineludible su intervención, decidió, por Ley de 7 de enero de 1915, asumir la responsabilidad de su ejecución. La ley sigue plenamente vigente. En ella se contiene el compromiso de honor que el Estado asumió respecto a una extensa zona aragonesa en cuya transformación no sólo está interesada esta región, en extremo paciente y conformista, sino toda España, por cuanto está en juego, además de la digna pervivencia de uno de sus trozos, el equilibrio económico nacional. Más adelante insisto en que la conclusión de nuestros riegos debe se la bandera de todos los aragoneses que, con generosidad, sientan su tierra. Quede aquí el texto íntegro de una ley parcialmente incumplida que, mientras no se ejecute, seguirá pregonando, para vergüenza de todos que Aragón continúa sin redimir sus secarrales. Juan Antonio Bolea Foradada (Los riegos de Aragón, 1986)
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Sin embargo, en la actualidad, existe una amenaza mucho más grave que planea sobre estos parajes. Se trata del Plan de Regadío "MONEGROS-2" que va a alterar indiscutiblemente la fisionomía y ecología de las saladas. El precario equilibrio osmótico y toda la dinámica hídrica y de lavado de sales van a verse seriamente afectados. Creemos urgente, ahora sí, la disposición de medidas por parte de la Diputación General de Aragón tendentes a la protección de estos saladares, por otra parte de prácticamente nula productividad agraria. La rareza de las comunidades vegetales que los pueblan y que guardan una rica flora, pródiga en plantas esteparias, muchas de ellas de carácter endémico, merece estas medidas, a tenor de los datos que aportamos en el presente trabajo. César Blanché y Julián Molero (Las cubetas arreicas al sur de Bujaraloz (Valle del Ebro). Contribución a su estudio fitocenológico, 1986)
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Al pie de los Monegros, el sonido de las esquilas se confunde con los colores de la llanura, y no sabes si estás viendo o escuchando un rebaño. [....] Con los ojos entornados miro los horizontes. Todo parece flotar en espejismos. Hace calor y hace frío. Se oye el viento ... y yo lo escucho ... y me hace bien. Veo mucha tierra, y un resalte gris salpicado de romeros. Entre las piedras olvidadas, rodeado por estos horizontes secos y desolados, tan alejados y tan vacíos, y solo como estoy en mi debilidad, me siento viejo, como la tierra. Soy un personaje ancestral. El tiempo se detuvo aquí hace miles de años. Julio Villar (Viaje a pie, 1986)
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Sol al encuentro, sol en el camino que descarga en la frente sus espadas. Mediodías sin voces y sin trinos, siestas de duermevela y de cigarra.
Es la hora de los campos abatidos; se cuela la tristeza en oleadas. Los sueños del pasado ya han vencido y está empeñado el día de mañana.
Tenso el cielo el hombre monegrino pasea por recurso en la sequía el Santo de su pueblo a Dios de cara.
Pueblos de cuatro esquinas y casino, con caciques que esperan impasibles echando una partida a la baraja.
Miguel Angel Artazos (Sequía, 1986)
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Con el tiempo el paisaje agrario se modifica totalmente en algunas de sus zonas; así, amplios espacios del sector central de la cubeta del Ebro y verdaderos desiertos como el de la Violada o los Monegros, se convierten en espléndidos vergeles, pasando sus cultivos, de la típica trilogía mediterránea, a la nueva fórmula impuesta por el regadío: cereales, forrajes, hortalizas, frutas, etc. José M. Cuadrat (La agroclimatología aragonesa: aspectos condicionantes del secano y del regadío, 1986)
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Ante todo cabe destacar dicha originalidad de flora, vegetación y usos de la misma en Aragón, pero en especial en los Monegros y Bajo Ebro tan afectados por el endorreismo, con yesos y otras sales acumuladas que afloran sectorialmente y producen unas variaciones ecológicas extraordinarias en Europa. Aún sin haberse generalizado el riego, sólo por la mecanización incontrolada que mencioné, ya vemos alteraciones en parte irreversibles, con unos trasiegos del suelo, aterrazamientos sin sentido, labores mal realizadas por tractoristas descastados, por empleo abusivo de productos fitosanitarios peligrosos, con acumulaciones de basuras o piedras en lagunas endorreicas y otros ambientes delicados del paisaje afeado innecesariamente. Pero aumenta el peligro si pensamos en el riego indiscriminado que homogeneiza lo diverso y estable, para convertirlo en algo sin sentido ecológico y además inviable. Ya son varios los amigos extranjeros que me advierten del deterioro sufrido en las fitocenosis aragonesas más originales y el peligro aumenta hasta amenazar seriamente a los endemismos aragoneses e hispánicos de Aragón. Pedro Montserrat Recorder (El sisallar, su pasado, presente y futuro. Escorrentías salobres en las vales aragonesas y uso ganadero de las tierras marginales, 1986)
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Este es el valor que tiene la historia de la Virgen de Magallón, no sólo para los habitantes de Leciñena sino para los Monegros en general; el hecho de que la Virgen prefiriese este terreno inhóspito y seco, abandonando las ventajas de una tierra más próspera y fértil, supone para esta comarca una seña de identidad positiva que la descarga de esa especie de maldición que hay sobre ella y que a veces los mismos monegrinos reconocen: "nosotros estamos dejados de la mano de Dios" (Bujaraloz); "ser agricultor aquí es ser un héroe" (Bujaraloz); "Monegros no existe ya en el mapa" (Monegrillo); "este secano es lo último que hay" (Leciñena); "Los Monegros somos los más pobres de Aragón porque no tenemos el Canal ni tenemos agua, ni tenemos nada" (Monegrillo). Si como decía un labrador de Bujaraloz "para vivir en los Monegros hace falta fe, una fe inmensa" no es de extrañar que la historia de la Virgen de Magallón haya calado tan hondamente en el universo simbólico de estos pueblos. Ana María Rivas Rivas (Ritos, símbolos y valores en el análisis de la identidad en la provincia de Zaragoza, 1986)
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La calzada que une a Ilerda y Celsa es una de las más antiguas de Hispania. Enlaza dos núcleos indígenas Iltirda y Celse. [.........]. Las comunicaciones atraviesan las hoy inhóspitas y esteparias tierras monegrinas, lo que confiere a estas rutas unas características especiales. La calzada de dotó de una infraestructura que permite a los hombres un cómodo abastecimiento de aguas, tan imprescindible para el viajero y sus animales que transitan por sus desolados parajes. Al mismo tiempo hay que considerar la climatología de esta comarca, en la que se acumulan una serie de condicionantes especialmente duros para sus habitantes. María Angeles Magallón Botaya (La red viaria romana en Aragón, 1987)
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Cuando el sol cae de plano sobre los Monegros parece que hasta las piedras van a derretirse. Pero ahora ya es el atardecer. Rafael Andolz (Biografías aragonesas: Mariano Gavín, alias "Cucaracha" y Puchamán de Lobarre, 1987)
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Las mieles de Diplotaxis erucoides (L.) DC. de Los Monegros tienen una riqueza polínica media, clases II y III de MAURIZIO (1939) y un número de formas polínico alto de 22-29 tipos. C. Pérez Arquillué y C. Gómez Ferreras (Estudio polínico de mieles de Diplotaxis erucoides (L.)DC. de Los Monegros. España, 1987)
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Durante una excursión efectuada a la Retuerta de Pina, en Los Monegros (Zaragoza), el 6-5-88, uno de nosotros (A.R.), tuvo la ocasión de recolectar un interesante gasteromicete que crecía en el suelo de un sabinar de Juniperus thurifera junto a Rosmarinus officinalis, Cistus clusii y Rhamnus lycioides. En un primer momento, pensamos que se trataba de un ejemplar joven de Battaraea y lo dejamos unos días en cámara húmeda para que completara su desarrollo. El carpóforo no mostró ningún signo de crecimiento. Mientras tanto, revisando unos trabajos de Malençon, vimos que la especie descrita en uno de ellos (MALENÇON, 1935) era, macroscópicamente, igual a la nuestra. En este trabajo, no se hablaba de ninguna especie de Battaraea, sino de otra tulostomatal menos frecuente, Phellorinia delastrei (Dur. et Mtgn.) Fischer, actual Phellorinia herculeana (Pallas: Pers.) Kreisel. M. Paz Martín y August Rocabruna (Phellorinia herculeana (Pallas: Pers.) Kreisel en Los Monegros, 1988)
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La ciudad [Zaragoza] era deficitaria en cereales, por lo que se veía precisada a adquirirlos fuera. Su área de compra era muy extensa y aunque las referencias a lugares de adquisición no son frecuentes en la documentación, conocemos el origen de ellas en los años de crisis. En 1789 la ciudad se abasteció de trigo en las comarcas de Cinco Villas, Riberas alta y baja del Ebro, Monegros y el resto del partido de Huesca. Antonio Peiró (Regadío, transformaciones económicas y capitalismo. (La tierra en Zaragoza, 1766-1849), 1988)
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Resolution The 253 participants from 20 countries at the VI OPTIMA (Organization for the Phyto-Taxonomic Investigation of the Mediterranean Area) Meeting in Delphi, 10-16 September 1989, at their final plenary session, bearing in mind the extraordinary biological interest of the arid areas of Los Monegros in the Middle Ebro Basin which are unique in Europe by the richness of their genetic resources; alarmed about the predictable consequences which would inevitably occur to the natural plant and animal communities of the area following the implementation of land-use projects, implying irrigation; RESOLVE: to encourage Spanish botanists in their efforts to explore the biology of the area and the ways and means to protect it in its present natural state; to urge regional, national and international authorities to view favourably proposals made for the conservation of the area in question, totally or in part, and to provide the necessary means for this purpose. OPTIMA-Berlin (1989)
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La preocupación por el orden público, otra consecuencia de los sucesos del año 1766, aceleró la puesta en marcha de una unidad militar, prevista desde 1762 y que iba a estar destinada a propiciar la seguridad en el campo y los caminos: la Compañía Suelta de Fusileros de Aragón. Integrada exclusivamente por aragoneses y compuesta por cien hombres, esta Compañía, que inició su acción policial protegiendo las salinas de Sástago, Peralta y Naval, repartió sus escasos efectivos, por escuadras, en los doce partidos del reino. José A. Armillas Vicente (De los Decretos de Nueva Planta a la guerra de la Independencia, 1989)
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Las lagunas de Monegros y las numerosas depresiones endorreicas sobre las que se ubican son una manifestación del flujo de agua subterránea a través de un medio de baja permeabilidad; este medio corresponde a una alternancia de lutitas con yesos y calizas, perteneciente al Terciario de la cuenca del Ebro. La extraordinaria variabilidad observada en los parámetros físico-químicos del agua de las lagunas se debe, básicamente, a la existencia de diferentes flujos de agua subterránea y al proceso de concentración de agua por evaporación. J.A. Sánchez, F.J. Martínez, J.L. de Miguel y J. San Román (Hidrogeoquímica de la zona endorreica de las lagunas de Monegros, provincias de Zaragoza y Huesca, 1989)
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La puesta en regadío, en Monegros, no posee una clara repercusión en el proceso demográfico, porque, entre otras cosas, no se ha producido un cambio en la ordenación de cultivos; se mantiene, de forma general, el monocultivo cerealista, en unas explotaciones con elevados índices de mecanización, que no facilitan la absorción de mano de obra. [....] Por lo tanto, si el esquema de la propiedad se mantiene y no se intensifican los cultivos con la introducción de otros más exigentes en horas de trabajo e inversiones fijas y variables, pero de mayor rentabilidad, la actuación del Estado, a través de la política de colonización y puesta en regadío, habrá fracasado definitivamente en la comarca de los Monegros oscenses; su falta de viabilidad socioeconómica será simplemente una consecuencia de la actuación o, menor, inhibición de la acción humana. Ana Castelló Puig (Propiedad, uso y explotación de la tierra en la comarca de los Monegros oscenses, 1989)
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Todo ello contribuye a diversificar y cualificar un paisaje escasamente espectacular, tildado muchas veces de anodino, simplemente porque esconde sus secretos y su hermosura, para mostrarlos únicamente a aquéllos que libres de los arquetipos al uso, miran con ojos de ver nuestra Naturaleza. Francisco Pellicer Corellano y Mª Teresa Echeverría Arnedo (Formas de relieve del centro de la Depresión del Ebro, 1989)
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Poco a poco nos vamos quedando sin estepas en España. Ya no queda mucho de lo que inventariaban reyes Prosper (1915) o Hernández Pacheco (1956). La ampliación de superficies de cultivo en La Mancha (viñedo), Jaén (olivar) o Valladolid (remolacha azucarera), hacen irreconocibles las estepas que aquellos autores señalaban. En los altiplanos del Sistema Ibérico o en el Sureste árido las repoblaciones forestales son una permanente amenaza. En Aragón se ha perdido ya mucho y por doquier surgen faraónicos proyectos de regadíos llamados a "redimir" supuestos desiertos. Va siendo hora de que tanto la comunidad científica, como el movimiento conservacionista o el común de los ciudadanos tomen conciencia del enorme valor científico, cultural y estético de las áreas esteparias españolas y tomen partido por su conservación. Eduardo de Juana (Las aves esteparias en España, 1989)
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Hay dos actitudes ante la vida que deben merecer todo nuestro aprecio y consideración, la de los científicos botánicos y la de los ingenieros. La primera es pasiva, contemplativa, ante el medio ambiental en su amor a la naturaleza tienen el orgullo de no haber hecho nunca nada de nada. La segunda es activa, trata de ayudar a la naturaleza para su mayor desarrollo. En Monegros II los botánicos, en su loable entusiasmo científico, tratan de preservar contra los efectos del riego, la raquítica vegetación que ronda las balsas y salinas; es la defensa de una reliquia vegetal como si se tratara de un tesoro arqueológico. Los agricultores de estos secanos, al contrario, sienten en el alma el instinto atávico por el agua que les viene de generaciones; defienden a ultranza los riegos. Son posturas que no tienen por qué ser encontradas. El conjunto de balsas y salinas de Monegros II no llega al ocho por mil de la tierra regada. No parece ponderado que por un reducido grupo de plantas espontáneas se quiera condenar a una comarca a ser eternamente deprimida y despoblada. Francisco de los Ríos (Dos actitudes, 1989)
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Les llacunes salades dels Monegres i les del Baix Cinca tenen un aspecte fisionòmic poc habitual a la resta d'Europa, raó per la qual alguns autors les assimilen als "chotts" i "shebkas" nord-africanes. Les llacunes dels Monegres han estat un refugi per a l'evolució i diferenciació de plantes molt especials com Microcnemum coralloides, tan sols retrobable als deserts d'Anatòlia, o Halopeplis amplexicaule, de distribució restringida a l'Ebre, tal com succeeix amb diverses espècies de Limonium. David Badía y R.M. Mullor (De l'interès dels saladars monegrins i fragatins, 1989)
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Un tipo semiárido lo tenemos en la cuenca media del Ebro, altitud de 250 metros, en el triángulo Zaragoza-Caspe-Lérida, con un largo verano y escasas lluvias que se acumulan en primavera y otoño. Predomina el viento "cierzo" frío, seco y racheado del NW, cuyos efectos son tangibles en las secas comarcas de Bardenas y Monegros. Lorenzo García de Pedraza (Climas de transición al árido. Climas áridos. Dominios áridos y semiáridos en España, 1989)
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Une communauté de lichens terricoles caractérisée par Diploschistes diacapsis, Acarospora placodiiformis, A. reagens, Psora saviczii, Fulgensia desertorum et Buellia zoharyi y est particulièrement bien développée. Cette communauté d'affinité irano-touranienne et saharienne, apparaît très menacée dans plusieurs de ses localités importantes, notamment dans la vallée de l'Ebre, de telle sorte qu'il est urgent d'identifier et de protéger les stations les mieux préservées. E. Serusiaux (Liste rouge des Macrolichens dans la Communauté Européenne, 1989)
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Mecanismos de actuación:
César Pedrocchi Renault (coor.) (Evaluación preliminar del impacto ambiental de los regadíos en el Polígono Monegros II, 1989)
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Finalizará este mundo con los campos de urnas recientes que se desarrollarán entre el 900 y el 700 a. C., con evoluciones muy localizadas e independientes. Parece romperse el nexo con el sur de Francia y, por el contrario, se expanden hacia el sur. Las Valletas de Sena, el Tossal de Regallos en Bujaraloz con una notable necrópolis, Valdeladrones en Candasnos o Cabezo de la Vieja en Peñalba y el regal de Pidola en Almacellas son un núcleo monegrino de importancia con presencia de cerámicas excisas que pueden relacionarse con los grupos del Bajo Aragón desde la zona caspolina de fácil comunicación. Manuel Martín-Bueno (Los celtas en el valle medio del Ebro, 1989)
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Por todo ello, insistimos que la pauta a seguir en un proyecto de riegos de la envergadura y de las circunstancias del de Monegros II, es la prudencia. Se trata de avanzar por pasos sucesivos, no dando el siguiente hasta que no se tenga conciencia de que el anterior ha sido correcto. No hay, en este caso, razones sociales, técnicas, económicas ni de mercado, para correr sino más bien al contrario. Se debe avanzar por etapas, eligiendo siempre los sectores y tierras que a priori parezca que van a plantear menos problemas. Es probable, que procediendo de esta manera, de importantes extensiones del Polígono de Riego hoy hoy en día comprendidos en el Plan General, habría de ser reconsiderada su inclusión evitando a tiempo posibles fracasos irreversibles. Nos gusta con frecuencia recordar el dicho: "de humanos es el equivocarse pero de sabios el rectificar". F.J. Martínez Gil, J.A. Sánchez Navarro, J. San Román Saldaña y J.L. de Miguel Cabeza (Delimitación de zonas de interés ecológico-paisajístico en la zona regable de Bujaraloz: estudio de viabilidad hidrológica. 1990)
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Si es verano la tierra se muestra como calcinada. En pocas partes el albero reverbera tan intensamente como aquí. La luz es tan cegadora que llega a dañar los ojos. No hay máquina fotográfica normal que aguante tanta luz pues el suelo devuelve por reflexión la mayor parte de la luz que recibe. El sol se estrella contra el suelo. Un suelo blanquecino, de una tonalidad gris sucia, formado a expensas de rocas de yeso entremezclado con estratos de arcillas, escasamente ferruginosas, de color rosáceo claro. En las capas de aire próximas al suelo el calor es agobiante y el viajero tiene la impresión de que atraviesa lugares calcinados y sin vida. Antonio Higueras (Semblanza geográfica, 1990)
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Generaciones y generaciones de monegrinos, desde la Prehistoria hasta nuestros días y para el futuro, han domeñado la agria naturaleza y sentado sobre ella humanas realidades, luchando empecinadamente y venciendo, al fin y a la postre. Entre Huesca y Zaragoza, en la entrada de Aragón, en la cuenca del Ebro pero abandonados por el, los Monegros y sus gentes son una de las comarcas mejor definidas, más dignas de estudio y más necesitadas de amor de nuestra tierra. Antonio Beltrán (Los Monegros, 1990)
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En la laguna de La Playa se detecta un aporte importante de Quercus, probablemente de los encinares que rodean el núcleo central y de los arbustos de Q. coccifera, muy próximos a la zona estudiada. Así mismo, cabe destacar un aporte bajo de Juniperus, hecho que pondría en entredicho la posibilidad de una comunidad de sabinas más amplia que la actual. Existe un aporte lejano de Betula y Fagus, que deben tener su entrada por el noroeste o incluso, en el caso de Fagus, también por los puertos de Tortosa. Se observa una importante representación de Corylus y de árboles pertenecientes a los bosques de ribera, como Alnus y Ulmus. Existen oscilaciones importantes en la curva de Pinus relacionadas, probablemente, con inflexiones de origen antrópico de la cobertura arbórea de Pinus halepensis de la maquia zonal. R. Pérez-Obiol y J.M. Roure Nolla (Aportaciones palinológicas para la interpretación de la evolución reciente del paisaje vegetal de los Monegros, 1990)
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Los Monegros (Pina-Bujaraloz) (Aragón) 41º35'N, 00º15'W 70.000 ha Sin protección Comarca "desértica" más renombrada de Aragón, siendo el área entre Pina de Ebro y Bujaraloz la que presenta un mejor estado de conservación. Extensa llanura, a unos 400 m.s.n.m., endorreica, con algunas lagunas estacionales ("saladas"). Precipitaciones de 250-300 mm de media al año. Interesante vegetación esteparia, que incluye los mejores bosquetes de Juniperus thurifera del valle del Ebro (Retuerta de Pina). Cereal de secano (cebada) y ganadería ovina, ésta en disminución. Amenazada por grandes proyectos de regadío. Constituye el último refugio de importancia para Otis tarda en el Valle del Ebro (recuentos máximos de 32 aves en 1986). Excelentes poblaciones de otras aves esteparias, con decenas o cientos de parejas de Burhinus oedicnemus, Pterocles orientalis, P. alchata, Chersophilus duponti y Calandrella rufescens, y poblaciones de interés de Circus pygargus (¿10 pp.?) y Falco naumanni (¿50 pp.?). Eduardo de Juana (Áreas importantes para las aves en España, 1990) &&&&
Por el momento, la distribución geográfica de la nueva comunidad se limita a los montes de la Retuerta de Pina, donde se dan condiciones ecológicas muy precisas, difícilmente repetibles en otros enclaves. Julián Molero Briones y César Blanché Vergés (Stellario pallidae-Chenopodietum exsucci Molero et Blanché. Nueva asociación de la comarca de Los Monegros (Valle del Ebro, 1990)
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Las carreras de corte africano que se disputan en Europa a imagen y semejanza de la París-Dakar, Atlas o Faraones, como ejemplos más conocidos, tienen su punto de inflexión en la Baja Aragón. Ochocientos infernales kilómetros "non stop" por las pistas que cruzan de punta a punta el desierto aragonés de Los Monegros, donde el calor (insoportable en ocasiones) y el polvo (los adelantamientos se convierten allí en todo un ejercicio de intuición) se vienen aliando desde hace nueve años para convertir la prueba española, cita obligada cada mes de julio, en una de las más duras y selectivas de cuantas conforman el calendario internacional de raids. Javier Fernández (Espectáculo automovilístico. La Baja Aragón, 1991)
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Las cuotas de amortización de las obras de interés común no deberían sobrepasar las 25.000 pts./Ha. a partir del 5º año de puesta en riego, tanto par las explotaciones de 25 Has. como para las de 35 y 45 Has. Ello exige para aplicar los criterios previstos en la Ley de Reforma y Desarrollo Agrario respecto al nivel de subvención (40%), financiación (0%) y plazo (15-20 años). Joaquín Olona Blasco (Condiciones de viabilidad financiera para la explotación familiar agraria en zonas regables de interés nacional, 1991)
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Conocemos un número creciente de establecimientos de esta época. Incluso en los despoblados Monegros se han identificado cerca de medio centenar de yacimientos de la Edad del Bronce. Antonio Beltrán (La Prehistoria, 1991)
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Los sedetanos ocupaban a finales del siglo III antes de Cristo las tierras al norte del Ebro [....]. Sus límites si situaban en consecuencia en el desierto monegrino hasta la sierra de Alcubierre. Antonio Beltrán (Los Iberos, 1991)
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Un sol abrasador, silencio: quietud agobiante. Sólo la reverberación de la tierra impone movimiento a un paisaje de pequeñas lomas grises salpicadas de ralos arbustos raquíticos y al amarillo de los rastrojos. Javier Blasco Zumeta (Por la Retuerta de Pina, 1991)
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Los lagos salinos españoles de las áreas de los Monegros y La Mancha se originan por la conjunción de una serie de factores climáticos, topográficos, geológicos e hidrológicos que son la causa de la aridez y restricción necesarias para la precipitación evaporítica. Su hidroquímica es de tipo Cl-SO4-Na-(Mg), en el caso de los lagos aragoneses, y de tipo Cl-SO4-Na-Mg, en el de los castellanos, presentando todos ellos salmueras de la clase III. Juan José Pueyo y José Andrés De la Peña (Los lagos salinos españoles. Sedimentología, hidroquímica y diagénesis, 1991)
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El complejo endorreico de Monegros presenta un conjunto de singularidades geomorfológicas, florísticas y faunísticas que desde la perspectiva cultural y científica apoyan el interés de su conservación. El paisaje ha sido históricamente degradado por la práctica de los usos tradicionales (pastoreo y agricultura). En la actualidad, esta degradación puede convertirse en destrucción por la puesta en marcha del plan de regadíos, desapareciendo así un sistema endorreico único en Europa. César Pedrocchi y Mª Angeles Sanz (El sistema endorreico de Monegros: un ecosistema en vías de extinción, 1991)
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En las playas de los Monegros la halita precipita durante el verano, siendo la culminación del proceso de cristalización fraccionada que se verifica en sus salmueras superficiales. La sal presenta dos morfologías: la "hopper", producida en la superficie de la salmuera y la cúbica (0,5 cm. de arista) que precipita en el fondo de la salmuera, a profundidad centimétrica. Estos precipitados son, sin embargo, efímeros y no pasan al registro fósil de las lagunas, constituido exclusivamente por materiales detríticos y yesíferos. Juan José Pueyo (Cloruros, facies y geoquímica, 1991)
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Los Indices de Saturación de las especies minerales presentes en el sistema (calcita, dolomita, yeso, anhidrita, thenardita y halita) muestran que la espectacular precipitación de sales observada en el fondo de las lagunas sólo se consigue, de acuerdo con la serie de desmuestre tratada, cuando la evaporación está ya bastante avanzada y con Fuerzas Iónicas mayores de 3. De todas las opciones de cálculo analizadas, la que proporciona unos resultados más acordes con lo observado en el medio natural es la correspondiente al SOLMINEQ.88 con el desarrollo de ecuaciones de Pitzer, aunque también el WATEQ4F muestra concordancias en cuanto a las tendencias. I. Garcés, J.M. Tena, L. Auqué, M.J. Gimeno y J. Mandado (Variación de los índices de saturación en función del cálculo de coeficientes de actividad. Su aplicación a las fases mineralógicas de las lagunas de Monegros (Zaragoza, España), 1991)
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À la fin de notre étude, particulièrement de sa partie géobotanique, on peut affirmer que la zoneà irriguer des Monegros se situe dans un cadre naturel de caractère steppique qui est unique dans le sud de l'Europe. La grande valeur scientifique et paysagiste de quelques aires à l'interieur du territoire dont l'arrosage est prévu (Saladas de Bujaraloz, Montes de la Retuerta de Pina et, surtout, Serreta Negra de Fraga) nous amènent à proposer la sauvegarde de leur patrimoine naturel par la création de régions protegées dans le cadre légal que les autorités jugeront le mieux approprié mais qui, de notre avis, devrait être celui de Parcs Naturels. J. Molero, C. Blanché y A.M. Rovira (Les Monegros (vallée de l'Ebre, Espagne): Un endroit d'extraordinaire valeur biogéographique menacé. Propositions pour sa conservation, 1991)
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En efecto, en este momento yo no trabajo en los Monegros, si bien me han interesado mucho desde el punto de vista de funcionamiento como sistema biogeoquímico sus humedales, sus comunidades, especialmente las microbianas etc. como vestigio de biosferas pretéritas. Todo ello en el marco de un estudio de los humedales peninsulares. Con este motivo he tenido ocasión de reaccionar varias veces denunciando la absurda política de destrucción de varios de estos humedales, ocasionalmente y con motivo de visitas a Zaragoza, por ejemplo. Como sabrás ello me ha valido la propuesta por miembros del PAR de ser declarado "persona-non-grata" en su Parlamento, cosa que se frustró y me alegro por ellos |