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(Obtenido de Pedrocchi, C., 1988. Otros vertebrados. En: Pedrocchi, C. (coor.): Ecología de Los Monegros. La paciencia como estrategia de supervivencia. Ed. I.E.A./Centro de Desarrollo de Los Monegros. Huesca)
En el anterior capitulo justificamos la amplia extensión de la Clase Aves, frente al del resto de los vertebrados, debido a la notable representación de ese grupo y su fácil estudio. Ciertamente es hasta tal punto así, que ante las pocas especies conocidas y presentes con certeza, hay grupos enteros prácticamente desconocidos. Los micromamíferos prácticamente no han sido estudiados, los anfibios lo han sido escasamente, no existen citas de quirópteros, etc.. De todos modos, cierto es que no son muchas especies y en buena parte son triviales, desde un punto de vista biogeográfico. Sin embargo, grupos enteros, como los anfibios, presentan una capacidad de adaptación al medio realmente sorprendente y digna de ser estudiada. En los siguientes apartados mencionaremos las especies conocidas y sobre todo las estrategias de supervivencia en el árido entorno de Los Monegros.
Los pecesTodos los cuerpos de agua de Los Monegros son temporales en mayor o menor grado, de modo que, no existiendo peces capaces de sobrevivir en seco, enterrados en el légamo, sea en forma de adulto, como los dipnoos, o en forma de huevo, como sucede en algunos ciprinodóntidos de las Pampas argentinas, puede decirse que no existen peces. Sin embargo, la Valcuerna, en contacto con el Ebro, siempre ha podido recargarse, después de épocas de sequía, de peces que soportan elevada salinidad. También, aunque de forma un poco forzada, una vez mas recurrimos al hecho de que buena parte de los limites de Los Monegros son fluviales y por lo tanto desde Los Monegros se puede pescar. Dos caminos de bello recorrido por Valcuerna y la val de Liberola, terminan en sendos refugios de pesca. Por ultimo, siempre hay gentes que, con mas buena voluntad que buen tino, repueblan con peces las balsas de abrevar. Las repoblaciones de las balsas monegrinas son bastardas, pues quien las hace no conoce el interés de la flora y la fauna que en ellas se refugia. Además, casi siempre son repobladas con especies muy agresivas, que no dejan títere con cabeza, o incluso, en el caso del cangrejo americano, no dejan ni los restos del títere. Es por eso, que los peces pueden alcanzar importancia trascendental en Los Monegros. La especie mas frecuente por las balsas, es el carpín dorado o pez rojo (Carassius auratus), que soporta baja concentración de oxigeno, alta salinidad y elevada temperatura. Es notable su densidad en los Pozos de Candasnos, circunstancia que ya puede haber variado, debido a lo efímero de esas poblaciones. También, en ocasiones se han introducido alevines de tenca (Tinca tinca) para ser pescados. Así sucedió en las balsas de Farlete, tras ser instalada la red municipal de agua de uso de boca. Tras una sequía, las tencas han desaparecido. Muy interesante y actual, es la repoblación con pez fraile (Blennius fluviatilis) de la balsa buena de Candasnos. Ese pez, conocido del río Ebro (pero en épocas pasadas), resiste mejor la salinidad que la contaminación y por lo tanto es muy probable que proceda de la Valcuerna. El black-bass (Micropterus salmoides), pez americano, esta introduciéndose actualmente en las mejores balsas, como las de Castejón de Monegros. A partir de su introducción, ninguna otra especie animal colea, hasta el punto de depredar libélulas cuando se acercan al agua para poner. Otra especie con frecuencia repoblada en balsas y estanques con el fin de destruir las larvas de mosquito es la gambusia (Gambusia affinis), importada de América del Norte, es un pez ovovivíparo, muy voraz. Como agente antipalúdico, no ha tenido ningún éxito, perjudicando notablemente, por el contrario, las poblaciones de crustáceos acuáticos o de peces autóctonos. Y para colmo de la destrucción de flora y fauna los experimentos de introducción de cangrejo americano, que ha convertido en autentico pudridero alguna balsa de Monegrillo. No es el mejor lugar donde decirlo, pero desde estas líneas, agradeceríamos a las personas que acarrean peces de un lugar a otro, que dejen de hacerlo, pues no saben el daño que consiguen hacer a determinados ecosistemas. Los cuerpos de agua, ríos, o balsas en la zona monegrina sujeta a regadíos, han sufrido innumerables agresiones de este tipo, sobre todo en los últimos 20 años, en los que el negocio de la pesca se ha internacionalizado. En ocasiones con plena intención y por lo tanto desprecio para la fauna autóctona, en ocasiones, como ya se ha mencionado, con mejor voluntad que tino, pero los hechos son que en la actualidad, desde Los Monegros pueden localizarse estas especies:
La introducción de nuevas especies no puede compensar la desaparición de numerosas especies autóctonas, sea por competencia, contaminación o construcción de grandes presas, sin escalas para peces. Entre las especies desaparecidas, es notable la anguila (Anguilla anguilla), la madrilla (Chondrostoma toxostoma), se está extinguiendo o se ha extinguido ya en la zona. Aunque no sea un pez, el cangrejo de río (Austropotamobius pallipes), ha sido prácticamente eliminado de la Península Ibérica, primero, por la contaminación de nuestros ríos y a continuación por el parásito Aphanomices astaci, introducido junto a Procambarus clarckii.
Los anfibios.Dependiendo del agua para reproducirse, los anfibios únicamente aventajan a los peces en la posibilidad de poder prescindir del agua temporalmente. Su supervivencia es por lo tanto precaria y han tenido que seleccionar estrategias mas o menos complejas para colonizar los distintos enclaves monegrinos. Porque, así como en otros grupos de vertebrados, mas independientes del medio, o con mayor facilidad para trasladarse en cualquier circunstancia, puede hablarse de sus poblaciones en general, parece que los anfibios diferencian con finura distintos aspectos abióticos, hasta el punto de tener una distribución heterogénea, en tan breve y aparentemente homogénea superficie geográfica. Ante todo hay que decir que no hay muchos datos sobre los anfibios de Los Monegros , y que el desconocimiento de los mecanismos de supervivencia de las distintas especies es en general bajo, sobre todo en aquellas que son nocturnas y poco asequibles salvo en época de reproducción. Los libros sobre anfibios avanzan en aspectos como la distribución de las distintas especies, pero en otros como su biología, comportamiento etc, se limitan a repetirse avanzando muy poco en tales conocimientos y convirtiendo en tópicos algunos errores. Con excepción de la rana común (Rana perezi) que es diurna (y también nocturna, siempre que la temperatura sea suficiente) y vive, en general, próxima al agua, el resto de anfibios acude a ella con el único fin de reproducirse, alejándose después. Si tenemos en cuenta que los anfibios carecen de tegumentos impermeables, evitando la desecación a duras penas a base de proteger su piel con mucilagos, que evitan en parte la evaporación, se entiende que su supervivencia lejos del agua es un prodigio de adaptación en conducta, ya que no lo hay en anatomía. Ya que un anfibio cualquiera, apartado de su ambiente, colocado sobre el suelo seco y pulverulento, al sol, tarda en morir pocos minutos, horas en el mejor de los casos, ya que el polvo seco se adhiere a los mucilagos formando una costra que no solo dificulta los movimientos, sino que también actúa de evaporador, acelerando la desecación del animal. En general se habla de los anfibios refugiándose bajo piedras, con la excepción del sapo de espuelas (Pelobates cultripes), que ayudado por sus callosidades (espuelas) excava en suelos sueltos para enterrarse "hasta un metro de profundidad". Nuestra experiencia en terrarios indica que la mayor parte de especies de anfibios (probablemente todas las ibéricas), recurren a tal estratagema, en suelos sueltos y no tan sueltos, profundizando sin limite, hasta el lugar en que la saturación de agua capilar prometa un ambiente con un 100% de humedad. En Los Monegros en general, se añade el problema de la presencia de sales en concentraciones elevadas en el suelo y en el agua. Muy posiblemente ese aspecto condicionará a aquellas especies que no puedan compensar la presión osmótica creada por las salmueras. En determinadas condiciones de humedad y temperatura, queda garantizada de algún modo la supervivencia en superficie de los individuos, entonces hay una emergencia masiva con dos finalidades posibles: la alimentación y la reproducción. Es entonces cuando se llenan de ranas y sapos los campos, en general de noche y en ocasiones la emergencia, tras años de abundancia, puede ser tal que dice la gente que han llovido. En tales circunstancias, lo mas normal es que haya un número inusual de anfibios durante la noche en las carreteras, detectado por el iniciado, ya que el conductor normal no prestara atención a ese hecho. Es evidente que también habrá un numero inusual de anfibios campeando por toda la comarca, pero eso no se constata fácilmente, debido a la dificultad de prospectar en el campo en noches lluviosas. Esos días es cuando se observan dos hechos sorprendentes: hay anfibios, incluyendo ranas, por todas partes, por alejadas que estén de los cuerpos de agua mas cercanos y además hay muchas mas especies de las que habitualmente se ven. Son los momentos adecuados para la prospección. Sin embargo, a pesar que lo anteriormente descrito parece que uniformiza el comportamiento de los anfibios, queda claro que dentro de una estrategia general, hay diferencias suficientes como para establecer clases. Cada especie tiene un comportamiento propio y unas características fisiológicas y etológicas suficientemente distintas como para establecer diferencias claras de estrategia de supervivencia en cada especie. Y en un lugar extremo tanto por salinidad como por sequía como pueden ser Los Monegros, las estrategias de los anuros quedan bien definidas. Algunas observaciones pueden ayudarnos a discriminar tres modelos de comportamiento: a) Comportamiento Rana : La única especie de rana, Rana perezi, que coloniza Los Monegros, es constante en todas las balsas de agua dulce, en general artificiales, de la comarca. Es diurna y ofrece un cierto aspecto de sedentaria, tranquila en su balsa de nacimiento. Sin embargo ha de tener estrategias de colonización y supervivencia en secano, ya que no es muy plausible que su dispersión por todas las balsas de ganado (y por lo tanto artificiales) sea de origen antrópico. Su presencia en agosto de 1993 en la Balsa Buena de Bujaraloz, tras muchos años de sequía, permite pensar en una dispersión fortuita o en parte fortuita, a partir de balsas productoras de gran numero de descendientes, que se dispersarían en los momentos adecuados. b) Comportamiento Bufo calamita : Omnipresente en todo el territorio monegrino, muy abundante. Pone en cualquier lugar, desde las lagunas saladas y las hoyas, hasta las balsas de agua dulce, o charcos de agua de lluvia, independientemente del resultado, muy generalmente nefasto para la totalidad de la puesta, debido a la salinidad creciente, por evaporación o simplemente, debido a la desecación. Al parecer está disperso por toda la comarca, en numero elevado. Así parece demostrarlo el hecho que apareciera abundante en la laguna de Escobedo, laguna que, según el pastor de la zona, no había contenido agua en mas de 20 años y que está distante a mas de nueve kilómetros de la mas próxima de agua dulce permanente. Esa laguna, que se llenó en agosto de 1993 a partir de una descomunal tormenta, permitió la metamorfosis de alrededor dos millones de crías de sapo corredor en menos de un mes (mas de cien por metro cuadrado, en las orillas, mientras en el agua pululaban renacuajos). Lo sucedido en la laguna de Escobedo, parece mostrar que Bufo calamita es una especie oportunista, estratega de la "r", que prueba fortuna en cualquier tipo de agua y en cualquier época del año, permitiendo la supervivencia de la especie el éxito de un pequeño tanto por ciento de los intentos de reproducción. Ciertamente se observa que esa especie es capaz de reproducirse en cualquier época del año y que, si la temperatura es alta, realiza la metamorfosis en unas tres semanas, produciendo una descomunal masa de sapillos de poco mas de 7 mm. El hecho de que se localice a gran distancia del agua, permite suponer que se dispersa al azar, pasando quizás muchos años emergiendo para alimentarse, pero sin reproducirse. c) Comportamiento Pelobates cultripes : El sapo que según la bibliografía general esta mejor adaptado a los ambientes esteparios, es en comparación con otros un sibarita. El sapo de espuelas cría en aguas dulces muy persistentes y no lo hemos observado nunca realizando pruebas descabelladas en lugares salinos o en encharcamientos efímeros. El lugar habitual de cría del sapo de espuelas, son las charcas habilitadas por el hombre para recoger agua dulce para él o para el ganado. El numero de renacuajos en tales charcas no es en general muy elevado (se describen situaciones excepcionales, algunos años), pero el tamaño de cada individuo es descomunal, alcanzando los quince centímetros de longitud en general. Tal desarrollo es lento y la metamorfosis produce sapillos de varios centímetros de longitud, ya provistos de espuelas, que se entierran con muchas probabilidades de supervivencia en cuanto abandonan el agua. Parece, en contraposición a lo descrito para la anterior especie, que esta asegura la supervivencia de sus crías, siendo por lo tanto mas próxima a una estrategia de tipo "K". Además de esos tres modelos descritos para los anfibios de las áreas mas áridas y salinas de Los Monegros, existen otras especies de anfibios en la comarca. No muy abundante, el sapo común (Bufo bufo) ha sido hallado en la zona de Sariñena, de Monegrillo, de Valfarta, de Valcuerna y de Liberola. Muy recientemente, en la cima de la Sierra de Alcubierre, en las charcas de agua para uso humano, hemos observado abundantes puestas de Pelodytes punctatus. En charcas de abrevar el ganado, en la zona de Monegrillo, pero ya entre la arboleda de la sierra, unos renacuajos de color muy amarillento, con la cresta de la cola prolongándose hasta la altura de los ojos, me permiten indicar la posible existencia de la ranita de San Antonio (Hyla arborea), por lo menos en la sierra de Alcubierre. En la zona de regadíos al norte de la Sierra, se ha observado en varias ocasiones esa especie. El sapo partero (Alytes obstetricans), ha sido hallado, algo abundante, en la zona de Serreta Negra y pinares del SE monegrino. En lugares próximos a Los Monegros, en relación al corredor de agua dulce que significa el río Ebro, sobre todo cerca de Zaragoza, se han citado otras especies de anfibios, como Triturus helveticus y Triturus marmoratus. Es francamente improbable la existencia de tales anfibios, por lo menos en el corazón árido de Los Monegros. Cabe repetir, en relación con los anfibios, pero extensible a reptiles, aves, y mamíferos, un hecho patético, debido a la modernización de muchas de las balsas y aljibes de la zona, que se construyen en la actualidad con cemento y de paredes verticales, dejando únicamente abiertas las embocaduras a las agüeras. Allí se lanzan atraídas por el agua grandes cantidades de anfibios para reproducirse, y reptiles, quizás también atraídos por la humedad. Luego salir es imposible y allí se ahogan tanto los padres como la descendencia generada. No es raro ver pájaros, que sin duda en un descuido, mojan sus plumas y quedan allí atrapados. A partir de la publicación en una revista de este hecho, se ha puesto en alguna de tales balsas, rampas de red metálica que resuelven el problema, en Balsa Roya, he visto balsas hechas con botellas de plástico de cierre hermético, sin duda puestas con mejor voluntad que eficacia, donde trepaban las crías de sapo de espuelas. Pero sigue siendo penoso, algunos días de primavera, ver docenas de sapos agonizar en tales balsas, sin posibilidad de salvación.
Los reptilesEl primer experimento, totalmente lleno de éxito de la evolución, cuando pretende independizar a los vertebrados del agua, se obtiene con los reptiles. Provistos de un sistema excretor que expulsa una pasta de ácido úrico, sin apenas perdida de agua y un recio tegumento que impide la evaporación, los reptiles forman un grupo capaz de independizarse totalmente del agua liquida, siendo por lo tanto capaces de colonizar los lugares mas áridos de la Tierra. No es de extrañar, por lo tanto, que la herpetofauna monegrina sea no solo abundante, sino que también interesante biogeográficamente. No obstante, como en otros grupos de vertebrados y, mas aun, de invertebrados, mucho falta por estudiar en ese grupo, prácticamente desconocido si se ha de juzgar por la literatura que hay sobre el. La primera sorpresa que recibimos, es cuando el primer grupo que debemos citar como típicamente monegrino, es el de los quelonios. Tradicionalmente, el barranco de La Valcuerna, ha sido el lugar de Aragón mas típico, donde se han ido a ver galápagos leprosos (Mauremys caspica). También en Candasnos, es abundante en el barranco de los Pozos y en algunos rincones del embalse de Mequinenza. Según la bibliografía, en el embalse de Caspe también se halla el galápago europeo (Emys orbicularis ). A pesar que en el párrafo anterior hemos dicho que el galápago leproso es abundante, la escasez de lugares en que se encuentra y su dispersión, convierten en muy frágiles a sus poblaciones que en la actualidad sufren grandes agresiones, ya que al barranco de los Pozos se le extrae agua para regar, desecándose las charcas donde viven, mientras que La Valcuerna ve muy incrementado su caudal , que es utilizado como azarbe. Las poblaciones a orillas de los embalses del Ebro, pueden ser las únicas que sobrevivan en un futuro demasiado próximo. En Candasnos, don Francisco Pueyo, al que he tenido la suerte de conocer, me contaba historias de la flora y la fauna de la Serreta Negra, remontando su memoria a principios del siglo, cuando los lobos bajaban en otoño, tras el ganado trashumante. En alguna ocasión, había encontrado tortugas en la sierra, bien lejos del agua. A cualquiera le gustaría pensar en una población de Testudo, aunque no sea mas que una especulación...* Las dos salamanquesas ibéricas son abundantes en Los Monegros, la salamanquesa costera (Hemydactylus turcicus) es muy antropófila, colonizando fundamentalmente los mases y pueblos. Sus hábitos muy nocturnos, pueden ser los responsables de la escasez de observaciones a pesar que la bibliografía la cita como muy abundante. La salamanquesa común (Tarentola mauritanica) es también algo antropófila y mas crepuscular que nocturna. Es muy fácil de observar, de noche en la proximidad de farolas donde acude ante la abundancia de insectos, que atraídos por la luz, resultan presa fácil. Muy poco conocidos, ambos eslizones pueden hallarse en Los Monegros. Por lo menos hay citas en Sariñena, para el eslizón tridáctilo (Chalcides chalcides) y en Leciñena y SE de la comarca para el eslizón ibérico o común (Chalcides bedriagai) . Pero como sucede con la mayoría de reptiles subterráneos, la falta de observaciones los convierte en animales fantásticos (que son citados en la prensa periódicamente, redescubriendo monstruos, para rellenar paginas cuando no hay mejores noticias) y es imposible hablar de biotopos preferenciales o de abundancias, dejando únicamente constancia de su existencia. Algo parecido a lo que sucede con los eslizones, podría suceder con la culebrilla ciega (Blanus cinereus), hallada en repetidas ocasiones en localidades muy próximas a Los Monegros. El ultimo saurio ápodo, el lución (Anguis fragilis), es una especie centroeuropea, que coloniza lugares húmedos. Siendo característica del piso montano húmedo de los Pirineos, desciende por los frescos sotos del Ebro hasta por debajo de Zaragoza, hallándose por lo tanto, rara, en los limites monegrinos. Pero los saurios típicos de Los Monegros, son los que mas afinidades tienen no solo con el sur de la Península Ibérica, sino, sobre todo, con el norte de Africa. Por ejemplo la familiar lagartija ibérica, (Podarcis hispanica), es común por todas partes de la comarca, pero mas en lugares ruderales, donde la proliferación de dípteros parece favorecer a sus poblaciones. También es frecuente el lagarto ocelado (Lacerta lepida), que ha colonizado los frecuentes acúmulos de piedras, resultado del despedregamiento de los cultivos en la llanura entre Bujaraloz y Sástago. Es precisamente en la zona sur de esa llanura, entre los mases del Pez y la salina del Rebollón, donde lo hemos observado con mas frecuencia, tratándose de ejemplares de descomunal tamaño y de colorido y gallardía dignos de la mejor de las fotografías. Magnifica presa, no solo para el águila culebrera, sino que también para los ratoneros, en cuyos nidos aparecen sus restos con frecuencia. Típicos de las estepas, perfectamente adaptados a carreras de sorprendente velocidad entre las esparteras de albardín, o en los romerales mas erosionados, tres especies dan carácter a las zonas áridas del Valle del Ebro. La lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus) encuentra en Los Monegros las ultimas estepas donde se refugian sus poblaciones mas septentrionales. A partir de esas, pequeños núcleos se forman a lo largo de las pistas de tierra, que asemejan los lugares de escaso recubrimiento vegetal que coloniza. Así alcanza la máxima altitud de la Sierra de Alcubierre, muy cerca de la ermita de San Caprasio o ensaya la colonización, mas al norte, de los solanos de la Sierra de Guara, ya en el Pirineo. La lagartija colilarga (Psammodromus algirus), alcanza hacia el norte las estribaciones meridionales de la Depresión Media pirenaica, en el mirador de San Boto, en la Sierra de San Juan de la Peña, sin embargo, sus mejores tamaños y coloridos los alcanza cuanto mas al sur. Se observa en espartales de albardín, pero gusta mas de lugares poblados con matorral, aunque ese sea tan pobre como un romeral. Por ultimo, la lagartija cenicienta (Psammodromus hispanicus), es un endemismo ibérico, que alcanza el sur de Francia siguiendo la costa mediterránea. Se observa con cierta frecuencia en los retazos de estepa que perduran en Bujaraloz, en el Saso de Osera, espartal de La Laguna en Sariñena, que representa la localidad mas norteña, etc. Si poco conocidos son los saurios, el mundo de los ofidios, en Los Monegros, es casi misterioso. Tanto la culebra de escalera (Elaphe scalaris), como la bastarda (Malpolon monspessulanus) son frecuentes entre los cultivos de secano y estepas, mientras que la culebra viperina (Natrix maura) es de presencia constante en el Barranco de la Valcuerna y en la mayoría de charcas de abrevar que se distribuyen por la comarca. Bastante mas escasa es la culebra de collar (Natrix natrix), citada de Sariñena y otras localidades del Valle del Ebro. La culebra lisa meridional (Coronella girondica) se ha hallado en la zona de Ontiñena, Fraga, y Mequinenza, siempre en relación con charcas y la culebra de herradura (Coluber hippocrepis), raramente citada en Aragón, es la especie mas abundante en los pinares del sureste. Falta la víbora hocicuda (Vipera latastei), citada como lugar mas próximo en Valmadrid. Es ciertamente interesante una cita de culebra de cogulla (Macroprotodon cucullatus), hallada en la localidad, próxima a Los Monegros, de Peñaflor. Podría suponer la existencia de una población aislada, ya que otras poblaciones únicamente se encuentran en el sur de la península o en Baleares, pero el hecho de que no aparezcan nuevos ejemplares, niega esa posibilidad.
Los mamíferos.Poco conocidos y pobremente representados, valdría la pena dedicar algo de trabajo al estudio de los mamíferos en Los Monegros. Quizás, en su escasa densidad, podrían encontrarse aspectos interesantes en sus poblaciones, ya sea directamente en las especies propiamente dichas, como en los efectos que producen sobre el medio. Al menos parece importante las excavaciones que producen algunos de ellos, que en algunos casos sirven de permeabilizadores del suelo, mientras que en otros alteran los procesos edáficos mediante formación de crotovinas. Los mamíferos gastan agua, mas que reptiles y aves, ya que producen una orina liquida, con urea en disolución, que nada tiene que ver con la pasta de ácido úrico excretada por los grupos antes mencionados. Además, se consigue la homeotermia mediante un metabolismo activo, que en caso de precisar refrigeración, recurre (como en otros grupos), a la evaporación de agua, ya sea por sudoración, ya por respiración. Los animales de mayor tamaño, sobre todo los herbívoros, acostumbran a beber, si bien no es necesario que lo hagan todos los idas. Lo normal es que acudan periódicamente a bebedero, para abrevar, aunque luego se dispersen en amplias superficies. Sin embargo, aun en lo mas árido de Los Monegros, las charcas de agua dulce, mantenidas por los pastores, son frecuentes y acceder a ellas cotidianamente no representa un gran esfuerzo. Pero los animales mas pequeños no tienen acceso a ellas. Así que con mucha frecuencia el agua que utilizan no es mas que la que contiene el alimento. Pequeños roedores, cuando el alimento fresco escasea, parece que tienen posibilidad de utilizar agua metabólica, en general a partir de alimentos ricos en grasas y con un gasto energético muy elevado. Entre los insectívoros, muy raro, hemos encontrado restos de erizo común (Erinaceus europaeus) en el barranco de Los Pozos de Candasnos, mientras que en egagrópilas cogidas en el palacio de los condes de Sástago, en la salina La Playa, aparecen escasos restos de musaraña común (Crocidura russula) abundante no solo en los pinares y sabinares monegrinos sino que también en las estepas, siendo francamente abundante incluso en los bordes de las saladas, entre la escasa vegetación halófila. La musarañita ( Suncus etruscus), ha de hallar en los bosques monegrinos un hábitat optimo, si bien no hay citas concretas. El musgaño de Cabrera (Neomys anomalus), se distribuye a lo largo del Ebro y sus afluentes, no faltando por lo tanto en los sotos que limitan el territorio estudiado. No hay citas de topos (Talpa europaea, T. caeca). El orden quirópteros, tras preguntar a expertos en ese grupo, queda totalmente desconocido. Al parecer la zona ofrece alimento estival excedente, no consumido o escasamente consumido debido a la falta de refugios adecuados para los quirópteros. En ocasiones alguna obra humana, con características de temperatura y humedad adecuadas, permite el establecimiento de colonias de cría de cientos y miles de individuos, tal como el acueducto que cruza el río Sosa en Monzón. Los conejos (Oryctolagus cuniculus) fueron abundantes, tras recuperarse parcialmente de la mixomatosis. Al norte de la Sierra de Alcubierre, en Lastanosa y a lo largo de la Clamor de Terreu, llegaban a ser plaga, cazándose con permisos especiales todo el año, aportando buenos dividendos a los vecinos de dichos lugares. En ningún lugar de Los Monegros era escaso, y de ellos se alimentaban, casi exclusivamente, los depredadores , en especial las aves rapaces. Una nueva enfermedad vírica, la enteritis hemorrágica, ha hecho de nuevo retroceder a la especie, con los perjuicios que ello conlleva para sus depredadores y para otras especies de caza, como la misma perdiz, que carga ella sola con todos los afanes venatorios de los cazadores, que de otro modo y con poco esfuerzo, quedaban satisfechos "con unos cuantos conejos". La liebre también está pasando por momentos de baja demografía, sin que se sepa a ciencia cierta que es lo que le ocurre. En la actualidad únicamente se cazan las liebres mediterráneas (Lepus capensis), mientras que antiguamente, en invierno, se cazaban ejemplares de Lepus europaeus. Don Francisco Pueyo, al que menciono en párrafos anteriores, me contó que las liebres grandes aparecían simultáneamente, junto a los rebaños trashumantes y los lobos. Sin embargo, parece ser que estas no bajaban desde el Pirineo, sino que existen poblaciones cerca de Fraga, que en invierno se dispersan. Además hay quien distingue una tercera liebre, el matacán, veloz como el relámpago y castigo de lebreles y galgos, a los que "reventaba" en las persecuciones (de ahí lo de mata- can). De hocico mas ancho y patas posteriores mas largas, el matacán luce una estrella blanca en la frente. Estudiados algunos ejemplares de Candasnos y Ontiñena, el matacán es simplemente una liebre joven. Las ardillas (Sciurus vulgaris), son raras en los bosques de pino carrasco, donde se detecta por la abundancia de escamas de piña presentes en el suelo, cuando las corta para alimentarse de los piñones. Mucho mas abundante en bosques de pino o de sabina, entre matorrales, en parideras etc, los lirones caretos (Eliomys quercinus) hacen sus voluminosos nidos en orificios de pájaro carpintero, en ramas de las mas espesas sabinas, bajo las tejas de construcciones abandonadas o no, etc.. En los llanos cerealistas y en las estepas, no faltan los topillos (Pitymys duodecimcostatus), excavando sus galerías, sobre todo allí donde la vegetación es algo mas fresca, como los fondos de las hoyas, que colonizan tan pronto pasan los periodos de inundación. Así lo hemos observado en la hoya de Los Berzas, invadida casi antes que la vegetación necesaria para su alimentación. Al parecer, posteriormente, durante los periodos de inundación, los agujeros cavados por los topillos se llenan de la abundante materia orgánica que se produce en el agua, quedando por lo tanto tales moldes diferenciables por su distinta composición. Estas formaciones son muy frecuentes en las estepas de Europa oriental, si bien se deben a distintas especies de excavadores, y reciben el nombre de crotovinas. Fuera de las lagunas, la formación de crotovinas es mas difícil, quedando los orificios huecos durante muchos años. En ocasiones la abundancia de ellos, debidos a varias especies, permite pensar en un papel muy importante en la permeabilidad del suelo. No hay noticia sobre la rata de agua, (Arvicola amphibius), que por lo menos se hallará abundante en los sotos fluviales. La rata común (Rattus norvegicus) es frecuente en poblados y también en carrizales de grandes charcas, etc. La rata campestre (Rattus rattus) es mas antropófila, no siendo rara en los pueblos y sus alrededores. El ratón común (Mus spretus) es comensal del hombre, pero también se halla en cualquier ruina, paridera o mas, apareciendo como muy frecuente en las egagrópilas de las rapaces nocturnas. También presente por doquier, el ratón de campo (Apodemus sylvaticus), se halla en las egagrópilas con frecuencia. Probablemente será la especie mas frecuente en los bosques monegrinos. Entre los carnívoros, realmente frecuente y fácil de observar, el zorro (Vulpes vulpes ) destaca por ser muy diurno. Campeando con parsimonia por las planicies de Los Monegros, su distancia de fuga es algo menor que en otras partes, con lo que su observación reposada es frecuente. En ocasiones lo hemos observado achantándose, como las aves esteparias, en un intento de pasar desapercibido sin recurrir a la huida. Puede observarse en cualquier paisaje monegrino, estepario o forestal. La comadreja (Mustela nivalis), coloniza, no muy abundante, todos los biotopos monegrinos, sean paisajes humanizados, como cultivos y mases, como los mas tranquilos bosques, en relación con la oferta de alimento. Algo parecido sucede con el tejón (Meles meles), cuya presencia está mas regulada por la persecución de los cazadores que por otros aspectos de su territorio. Por el contrario, otros carnívoros, por necesidades ecológicas únicamente colonizan los bosques. Es el caso de la fuina (Martes foina), poco abundante, pero presente en los mas tranquilos pinares tanto del sudeste como de la sierra de Alcubierre y del gato montés (Felis catus), raro, pero quizás menos de lo esperado, ya que los bosques monegrinos, sin tener una estructura de ecosistema muy maduro, ofrecen a los carnívoros, además del necesario alimento en forma de pequeños vertebrados, una tranquilidad y baja densidad demográfica que no encuentran en otros lugares. La jineta (Genetta genetta), muy arborea, no está citada en los bosques monegrinos, si bien no me cabe duda de su presencia en la Sierra de Alcubierre y Serreta Negra. Mucho mejor conocidos por constituir piezas de caza tradicionales, el jabalí (Sus scrofa) es cada vez mas abundante en los montes arbolados y sotos fluviales, causando problemas en ocasiones en algunos cultivos. El ciervo (Cervus elaphus), puebla tradicionalmente la Serreta Negra y actualmente parece que tiende a extenderse por la Sierra de Alcubierre, si bien su aparición o travesía por áreas deforestadas es pronto abortada por furtivos. Antiguamente, los ciervos poblaban, prácticamente, todos los pinares amplios monegrinos. Como colofón del capitulo, es conveniente insistir una vez mas en la falta de estudios sobre la fauna de la zona, lo que la deja desprotegida ante amenazas medioambientales, al no constar oficialmente su existencia, ni ninguna figura de protección, con excepción de leyes generales. |
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