(Tomado de Brugués Domenech, M., 1988.
Los musgos. En: Pedrocchi, C. (coor.): Ecología de Los Monegros. La paciencia como
estrategia de supervivencia. Ed. I.E.A./Centro de Desarrollo de Los Monegros. Huesca)
En las saladas y en las hoyas que
encontramos en las depresiones de los Monegros, así como en las pendientes que las rodean
cuando no estén cultivadas, es donde podemos observar los briófitos más interesantes y
característicos de esta comarca.
Las condiciones climáticas que afectan a
los Monegros favorecen muy poco el desarrollo de los briófitos. No obstante, se conocen
alrededor de 90 especies de las cuales 10 corresponden a hepáticas y las restantes a
musgos. Las hepáticas están pues muy poco representadas y tres de las que figuran en el
catálogo se encontraron en una pared artificial de una acequia. Las dos especies de
Fossombronia, F. caespitiformis y F. wondrackzekii, se desarrollan en
primavera, durante un periodo muy corto, cuando el suelo está húmedo en pequeños
rellanos protegidos por la vegetación arbustiva y desaparecen rápidamente dejando
únicamente las esporas. Riella helycophylla, R. notarisii y Riccia
crustata, hepáticas talosas, hidrófilas y halófilas, son los briófitos más
representativos de los Monegros.
La mayor parte de los musgos corresponden
a especies acrocárpicas, pequeñas plantas que crecen erectas con el esporófito apical,
de las cuales el 76 % pertenecen a la familia de las Pottiáceas. Esta familia comprende
la mayor parte de las especies xerófilas más representativas de los suelos calcáreos
secos de todo el mundo y es donde encontramos la mayor parte de las adaptaciones típicas
de los briófitos que viven en ambientes áridos. Mientras que los musgos pleurocárpicos,
rastreros con el esporófito de desarrollo lateral, están muy poco representados en toda
la comarca e inexistentes en los alrededores de las saladas. Hay que buscarlos en la base
de las sabinas y corresponden a Rhynchostegium megapolitanum, Hypnum cupressiforme y
Homalothecium sericeum
Los briófitos han desarrollado mecanismos
que afectan a la forma de crecimiento y a su ciclo vital, así como al desarrollo de
estructuras para favorecer la retención de agua o para protegerse de la intensa
iluminación y de las elevadas temperaturas. La mayoría de las especies que habitan en
los Monegros tienen un ciclo de vida muy corto, se desarrollan después de las lluvias, a
principios de primavera y rápidamente fructifican en abundancia produciendo gran cantidad
de esporas. Es en fase de esporas como pasan la mayoría de las especies el largo periodo
desfavorable que corresponde, a la mayor parte del año. Otras permanecen deshidratadas
con los filidios enroscados al caulidio y cubiertas de polvo y arena, prácticamente
invisibles hasta que llega el periodo húmedo
En la familia de las Pottiaceas, tan bien
representadas en los Monegros, y en las especies del género Grimmia, mucho más
escasas, es donde podemos observar la mayoría de las adaptaciones de los briófitos a la
aridez. Los pelos hialinos, que encontramos en la terminación de los filidios de muchas
especies de los géneros Grimmia, Crossidium, Pterygoneurum, Tortula etc.,
constituyen una adaptación a estos ambientes ya que reflejan la luz, muy intensa en esta
zona, y además parecen estar relacionados con la absorción de gotas de rocío, cuando
los filidios debido a la sequedad general no están extendidos. La forma de crecimiento en
almohadillas densas, que encontramos en Grimmia, Tortula revolvens, Pterygoneurum
ovatum y distintas especies de Crossidium entre otras, favorece también a
estas plantas , ya que están menos expuestas al viento y a la insolación y pueden
conservar durante más tiempo la humedad.
Otro carácter que se repite en muchas
especies xerofíticas es la formación de lamelas o filamentos sobre los nervios. Estas
estructuras aumentan la superficie fotosintetizadora de la planta, facilitando un
crecimiento rápido en épocas húmedas y por otra parte, facilitan el transporte externo
de agua. Este papel también lo realizan los bordes involutos o revolutos, que forman
pequeños canales por donde circula el agua. Un número muy elevado de las especies que
encontramos en los Monegros tienen las células papilosas o bien paredes engrosadas,
especialmente la pared correspondiente a la parte dorsal de los filidios más expuesta al
exterior.
La brioflora que conocemos actualmente de
los Monegros comprende especies cosmopolitas como Tortula muralis, Bryum argenteum
y Funaria hygrometrica, 25 % de especies cuya distribución se extiende por las
zonas templadas como Grimmia pulvinata, Didymodon vinealis, Barbula unguiculata o
Trichostomum crispulum y más del 50% corresponde a especies de distribución
mediterránea como Grimmia pitardi, Riella helycophylla, R. notarisii, Riccia crustata
y un número elevado de Pottiaceas. En este grupo también se incluyen especies esteparias
como Tortula caninervis y Entosthodon hungaricus. La primera propia de las
estepas del Asia Occidental se encuentra en toda la zona calcárea seca del centro, este y
sur de la península. Funaria hungarica se encuentra en las estepas centroeuropeas
con disyunción en la zona oriental de España.
Briófitos de las saladas
En el interior de algunas saladas,
especialmente en las que conservan agua un periodo largo del año o incluso que no llegan
a secarse, pueden encontrarse, entre distintas especies de Cianofíceas, dos hepáticas
halófilas del orden de las Esferocarpales de morfología muy particular y característica
que pertenecen al género Riella. Tienen el aspecto de alga ya que constan de una
lámina monoestratificada lateralmente unida a lo largo de un caulidio. Riella
helicophylla y R. notarisii desde el borde de las saladas penetran hacia el
interior formando céspedes laxos y extensos que pueden cubrir el fondo. Debido a cambios
de drenaje y al aumento de la mecanización en el sistema de cultivo que ha sufrido este
zona en los ultimos años, algunas de las depresiones están enteramente cultivadas
incluyendo las lagunas y estas dos especies citadas han desaparecido. En alguna de estas
hoyas como en el Basal se pueden encontrar, al cabo de varios años de estar cultivada,
sobre el limo cubierto de Cianofíceas entre los cereales cultivados formas terrestres de
estas dos hepáticas.
Sobre el suelo arcilloso de los bordes de
las saladas, a medida que se va evaporando el agua entre las plantas del matorral de
halófitos crasos del Suaedetum verae, pueden observarse pies rastreros de las especies de
Riella junto a plantas diminutas de Pterygoneuroum subsessile y rosetas de Riccia
crustata. Esta hepática es más frecuente entre plantas de esparto de la vegetación
circundante más alejada del agua.
Las dos especies de Riella que se
encuentran en los Monegros, lo mismo que las restantes citadas en la península ibérica,
tienen una distribución muy localizada y están consideradas como amenazadas con grave
peligro de extinción; lo mismo ocurre con las especies de este género en los países
mediterráneos donde han sido citadas. Riccia crustata es también una especie
mediterránea pero tiene una distribución mucho más amplia en la península. Se
encuentra en distintas localidades del centro y del levante peninsular, siempre asociada a
una vegetación halófila continental. Pterygoneurum subsessile, Pottia pallida y
Entosthodon hungaricus son tres especies de musgos halófilos que a nivel de la
península se consideran vulnerables en cuanto a su grado de amenaza ya que crecen en
ambientes muy determinados, siempre en zonas halófilas continentales, que fácilmente
pueden desaparecer con el aumento de riegos y en los sistemas de cultivo.
Briófitos gipsícolas
En los rellanos más o menos arcillosos
que se encuentran en el dominio del Rhamno-Quercetum cocciferae, se desarrollan,
junto con líquenes, céspedes de pequeños musgos acrocárpicos característicos de
suelos calcáreos y gipsícolas. Tortula revolvens var. obtusata, T.
brevissima, Aloina bifrons, Pottia lanceolata, Weissia triumphans var. pallidiseta
son especies comunes en los yesos de la península ibérica; Crossidium crassinerve,
Phascum floerkeanum, Tortula atrovirens, Acaulon triquetrum, Phascum curvicolle y Tortula
caninervis lo son de suelos calcáreos en general. Cabe destacar Perygoneutum
sampaianum, musgo de muy pequeñas dimensiones que crece en forma de yemas dispersas,
que se desarrolla antes de que empiecen a aparecer los primeros céspedes de Pterygoneurum
ovatum. Esta especie no se ha recolectado durante los últimos años en Portugal de
donde fue descrita por Machado y se considera rara en España, lo mismo que Crossidium
aberrans y C. laevipilum.