El paisaje de los Monegros

 

 

(Modificado de Pedrocchi, C., 1988. Delimitación del área de estudio y análisis del paisaje. En: Pedrocchi, C. (coor.): Ecología de Los Monegros. La paciencia como estrategia de supervivencia. Ed. I.E.A./Centro de Desarrollo de Los Monegros. Huesca)

     El interés intrínseco que tiene la gea, la flora y la fauna monegrina, puede verse empañado por una antigua fama de terreno desolado, donde el viajero podía pasar una mala experiencia.

     Tras la construcción de la carretera Nacional II, los primeros coches que la recorrieron entre Lérida y Zaragoza, sufrieron tantos calentones en su radiador, como pudieron sufrirlos en cualquier otro lugar del Valle del Ebro, o de la meseta si el destino era Madrid. La diferencia es que entre Fraga y Osera solo se cruzan cinco pueblos en 82 Km. Concretamente entre Bujaraloz y Osera hay 36 Km, en aquel tiempo sin manantial ni río, únicamente la posada de Santa Lucía, podía aliviar al viajero . El que en aquellos tiempos se quedó sin agua en el radiador, sobre todo en un día cálido de julio, seguro que no lo olvidará nunca.

     Pero actualmente, eso son anécdotas. Los motores actuales no se calientan y entre Fraga y Osera hay una gran cantidad de paradores, restaurantes y postes de gasolina. El trafico es tan denso que junto a la Nacional II, se ha construido una autopista y ya está delimitado el trazado del tren de alta velocidad. Además existen teléfonos móviles y toda suerte de adelantos tecnológicos que hacen imposible una mala experiencia para el viajero que cruza Los Monegros.

     Sin embargo, por lo menos desde un punto de vista simple, aun se dice que Los Monegros son un mal rato a pasar (sin aire acondicionado) entre Lérida y Zaragoza.

     Con esta premisa, ¿que opinión se tendrá del paisaje?. Mas aun del paisaje visto desde la carretera y por lo tanto degradado por su construcción.

Intentemos analizar de forma más racional ese paisaje.

 

El paisaje subjetivo

     Actualmente nos gusta lo que nos venden. Antaño nos gustaba lo que mejor resultado daba a la hora de ganarse el pan de cada día.

     Recordemos nuestros conceptos estéticos, desde la Venus de Willendorf, prototipo genésico neolítico, la Venus de Milo, en una cultura algo mas depurada que la del renacimiento holandés de Rubens y la enjundia de sus personajes, para llegar a las figuras estilizadas del arte actual, con personajes que en ocasiones rayan la anorexia.

     Lo que en el neolítico era señal de prosperidad y abundancia (comida abundante todos los días), en la actualidad es un problema de estética y colesterol en niveles inaceptables.

     Algo similar sucede con los paisajes. Para los habitantes de países nórdicos, un paisaje mediterráneo, deforestado y soleado es lugar adecuado para establecer el paraíso. Para nosotros, los que durante toda nuestra vida hemos sido cegados por el azul del cielo mediterráneo, el paisaje deseado es el alpino, con prados verdes alternados con bosques, vaca frisona y pastora rubia y de ojos azules: un tópico para fotografía de calendario.

     Un cierto cambio de tendencias se observa en la actualidad: la monotonía de la vida en las grandes urbes despiertan el deseo de aventura y se eligen otros paisajes, distintos de los tópicos para pasar las vacaciones. En consecuencia, el Sahara y otros parajes áridos se han puesto de moda. Por lo menos en un sector de la población, cambia el sentido de la estética, sabiéndose apreciar otros paisajes que los prados con vaca.

 

Los paisajes de Los Monegros

Cuatro unidades paisajísticas pueden diferenciarse, de modo subjetivo, en Los Monegros.

a) Los Bosques

b) Los Cultivos

c) Las Estepas

d) Las Saladas

     Cada uno de esos paisajes sufre brutales cambios estacionales, de modo que podría hablarse de más de cuatro unidades. Simplificando, se puede considerarlo siguiente:

Los bosques son importantes, hasta el punto que dan nombre a la comarca: Los Montes Negros, por su uniforme recubrimiento de coníferas (pinos y sabinas) antes de su deforestación. En la actualidad únicamente quedan retazos forestales en lugares con relieve, pues todo aquello, productivo o no, que pueda labrarse, ha sido labrado.

     Son bosques muy cálidos y secos en verano, que sin embargo ofrecen sombra. De olor inolvidable a resina y plantas aromáticas. En invierno la sensación que producen es la de cualquier bosque de coníferas. Si están en las orillas del embalse de Mequinenza, los mas tópicos dicen que "parecen fiordos". En conjunto, el paisaje forestal monegrino es agradable y se aproxima mas al paisaje tópico verde alpino.

Los cultivos son los que actualmente mayor superficie ocupan. Destruida en buena parte la heterogeneidad, su principal característica es la monotonía.

     Estacionalmente sufren grandes variaciones, en primavera, representan a un pastizal verde, inmenso campo de golf, que desorienta al que cree que se va a topar con un paisaje árido. Tras la cosecha, es desolado, quizás desértico y tremendamente homogéneo. Puede ser el que mas se mantenga en el tópico aceptado de "paisaje monegrino".

Las estepas son escasas en Los Monegros, ya que con excepción de las totalmente improductivas, las demás han sido labradas. Constituyen un paisaje con elevada heterogeneidad, muy áspero, pero de gran personalidad y belleza. Las primaveras lluviosas, cuando florecen en todo su esplendor presentan un colorido que unido a su perfume y a la transparencia de la atmósfera, forman un conjunto de belleza difícil de encontrar.

Las saladas son, desde el punto de vista estético, algo especial. En invierno llenas de agua o en verano, totalmente secas, son de una belleza difícil de describir, opuesta a cánones impuestos.

     En verano, secas de agua, pero llenas por el espejismo que produce la reverberación, recorridas sus orillas por torbellinos de polvo, debidos a pequeños procesos térmicos, se convierten en mágicas. Trascienden del paisaje a observar para convertirse en espectáculo a vivir.

 

Valores subjetivos del paisaje

     En la valoración estética del paisaje de Los Monegros, vamos a tener en cuenta únicamente la llanura cultivada, por ser el elemento de mayor importancia cuantitativa y por considerar suficientes los apuntes dados anteriormente sobre los demás elementos del paisaje.

     Tendremos en cuenta dos grupos de factores: los componentes del paisaje y las sensaciones que el paisaje provoca en las personas que lo observan. Los resultados que a continuación se describen corresponden a numerosos intercambios de opiniones y a una encuesta realizada en los ayuntamientos de la zona. Tienen por lo tanto cierto valor, a pesar que no son mas que subjetivos.

     En cuanto a los componentes del paisaje, son simples. Domina el horizonte, a una distancia indefinida, encima la bóveda del cielo, ocupándolo todo, con un color azul intenso, del cielo mediterráneo. Si el día es tormentoso, la bóveda es amenazadora y se acerca al suelo hasta casi tocarlo.

     Bajo la bóveda, el relieve casi inexistente, una llanura brevemente ondulada. A lo lejos, siempre alguna muela, testigo de antiguos relieves, sirve de brújula al experto. El que no lo es, no sabe verlas. Según los lugares, alguna sabina o incluso algún grupo de ellas, rompe la monotonía y hace al paisaje mas amable.

     Los colores del suelo varían. En invierno, pero sobre todo en primavera, el tapiz verde del cereal, que llega hasta donde se pierde la vista, carece de personalidad o tiene la de un campo de golf. Es en verano cuando el paisaje recoge todos los ocres, entre el amarillo y el rojo, a veces casi negro. La calima se encarga de darles un tono pastel y es entonces cuando el paisaje monegrino se muestra en su óptima riqueza.

     Las sensaciones que produce ese paisaje dependen del origen del observador. El habitante de campo del mediterráneo, acostumbrado a las zonas deforestadas, con las pestañas quemadas por un exceso de luz, considerará ese paisaje como pobre y poco sorprendente. Viéndolo en primavera, como un campo de golf, lo hallará bello (quizás), pero sobre todo rico.

     El hombre de ciudad, no sabrá orientarse y sobre todo en verano se asustará: el binomio soledad y silencio, mas un paisaje sin referencias, le dará miedo. Puede apreciar, como elemento estético, las grandes torres metálicas de las líneas eléctricas, que por lo menos le sirven de referencia.

     Para el centroeuropeo, ese paisaje será comparable (por desconocimiento) al gran erg. Apreciará el sol, el colorido, la soledad. Considerará que está viviendo una aventura africana.

     Es tierra de recogimiento y meditación, buena para la construcción de cartujas y eremitorios. Incluso para redactar memorias doctorales y preparar oposiciones.

     Hacer una síntesis de la estética del lugar es difícil, pero puede concluirse en que es muy elevada, casi sorprendente, por lo singular e irrepetible.

     También es difícil representarla. Pocos son los pintores que se atreven a plasmar los múltiples ocres de una llanura monótona. Al igual que los fotógrafos, sin embargo mas generosos a la hora de trabajar en la comarca.

 

El paisaje objetivo.

     Ya en 1985, con el fin de estructurar las poblaciones de rapaces del Bajo Cinca, en un estudio aun inédito, ensayamos una técnica sencilla de análisis del paisaje, a partir de fotogramas de la fotografía aérea convencional.

     El método se basa en marcar una serie de transecciones sobre cada fotograma y sobre ellas medir una serie de variables. Así se obtiene una matriz que puede utilizarse directamente o bien a la que posteriormente se le puede aplicar cualquier tipo de análisis estadístico.

 

Planteamiento del análisis de componentes principales

     La primera tarea que debe realizarse, es la de averiguar el numero de transecciones que debe realizarse sobre cada fotograma y que dependerá de la heterogeneidad del paisaje. por lo tanto se deberá buscar un pequeño numero de fotogramas tomados al azar, en los que se irán haciendo transecciones en las que se medirán las distintas variables elegidas. El número de fotogramas a partir del cual al añadir mas transecciones, no se incremente la información, será el óptimo a utilizar. En nuestro caso tres transecciones, tomadas de este a oeste, en puntos equidistantes de cada fotograma, fueron suficientes.

Las variables elegidas fueron,

Cultivos de secano Balsas
Cultivos irrigados Frutales
Bosque Casco urbano
Lagunas Canales
Huertas de ribera Ríos
Matorral (estepa) Sotos

 

      De dichas variables, fue calculada la media aritmética y el tanto por ciento, para cada fotograma. Para calcular el tanto por ciento, se consideró como 100% los 228 mm que miden los fotogramas.

     Para las variables simplificables a entes unidimensionales (caminos, carreteras), se contó el numero para cada transección y posteriormente. la media aritmética para cada fotograma.

     La pendiente tuvo un tratamiento especial. Se realizó su calculo contando el numero de curvas de nivel por Km2 de cada uno de los mapas. Después fue hallada la media de curvas de la siguiente manera:

nºde curvas de nivel por superficie de fotografía
____________________________________________
superficie de la fotografía

     El mayor numero de curvas de nivel por Km2 corresponde a 24 curvas , de modo que consideramos ese numero como el 100 % de pendiente.

     Los datos obtenidos de las mediciones antes descritas, se tabularon y, para seleccionar aquellas variables que explican la mayor parte de la varianza de las medidas realizadas, y para ordenar las unidades de muestreo (fotografía aérea), se procesaron los datos con un análisis de componentes principales (PCA). Antes de aplicar dicho análisis, se transformaron todas las variables logarítmicamente, mediante la formula siguiente:

y=log (x+1)

     En la interpretación de la ordenación de las unidades de muestreo se ha tenido en cuenta las variables con mayor carga en cada factor.

     Las variables con mayor carga en cada factor son, como podemos observar en la tabla anterior, las siguientes

Factor 1: Cultivos, Huertas, Ribera, Carreteras.

Factor 2: Bosque, Lagunas., Pendiente.

     La ordenación de las unidades de muestreo, está representada en la Figura y la Tabla , donde se especifican las coordenadas de cada una de las unidades de muestreo.

 

Análisis de componentes principales. Entre doce posibles paisajes, el análisis de componentes principales considera únicamente cinco, añadiendo los regadíos al paisaje fundamental. El análsis selecciona matemáticamente una posible reserva biológica no traumática.

Diagnóstico

     El estudio de la figura, nos revela la posición relativa de cada una de las unidades de muestreo con respecto a las demás, de modo que se observa que no aparecen grupos claramente diferenciados.

     En el Factor 1, el programa agrupa las variables carreteras, huertas y ribera en una megavariable, debido a la humanización de la zona, debido a la cual, el numero de carreteras es muy elevado y actúa como aglutinante, contraponiéndola a los cultivos de secano.

     En el Factor 2 se contrapone lagunas a bosque y pendiente, obteniéndose un gradiente claro, ya que en las zonas llanas se sitúan las lagunas y la mayor parte de los cultivos y al aumentar la pendiente disminuye progresivamente la superficie de cultivos, incrementándose las zonas de bosque.

     Esos datos, permiten agrupar las unidades de muestreo en cuatro zonas: huertas y regadíos, bosque, cultivos y lagunas. Observamos pues, que el resultado del análisis es fiable, pues huertas y regadíos no se solapan con las demás, mientras que las lagunas aparecen dentro de la zona de cultivos en llano, solapándose con el bosque el los lugares de mayor pendiente.

     Así, automáticamente, se discriminan una serie de paisajes de modo objetivo, que son los que componen el conjunto de Los Monegros y que pueden ser base de una ordenación territorial basada en componentes sencillos y no manejados.

     En la figura, representamos en la transparencia superior, los mapas 1:50000 del Ejercito y en el esquema inferior cada uno de los fotogramas o unidad de muestreo coloreado según lo definido por nuestro análisis.

     Puede observarse que los regadíos aparecen bien definidos al norte de la Sierra de Alcubierre y las huertas en las zonas de ribera. La zona de bosque corresponde a la Sierra de Alcubierre, la Retuerta de Pina, el Vedado de Fraga y los bajantes al Ebro. Por ultimo las lagunas aparecen al sur de Bujaraloz, incluidas en las superficies de cultivos de secano.

     Las zonas esteparias no aparecen en los resultados del análisis estadístico como unidad representativa, debido a que se localizan principalmente en llanuras de pendiente media o baja (cabezos, sasos), solapándose con los márgenes del área forestal, o bien solapándose con cultivos en zonas de poca entidad donde aflora la roca madre. Las estepas, en la actualidad tienen tan poca entidad en Los Monegros, que en el análisis estadístico, quedan absorbidas por otras unidades. Queda la descripción subjetiva para dar entidad a las dos unidades esteparias de mayor importancia: Villanueva de Sigena y Saso de Osera.

 

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