Sin duda hoy la valoración del paisaje árido de Los Monegros es mayor cuanto más lejano
es el lugar de origen del observador y, así, la sensación de belleza que ante la
conjunción de ocres y grises perdiéndose en el horizonte puede sentir un centroeuropeo,
es difícilmente comprendida por muchos de los habitantes de esta comarca
Porque es cierto
que las gentes desdeñan los paisajes esteparios en una apreciación compartida por
nuestros gestores, que únicamente en su remisión y transformación encuentran la manera
de mejorar el difícil vivir de sus habitantes. Y es que, haciendo bueno el aforismo
"sólo se ama aquello que se conoce", no los conocemos. Y ese
desconocimiento va desde el urbanita para el que los Monegros es sólo una zona atravesada
por una autopista, pasando por el político que se escandaliza de que haya ciudadanos que
defiendan los "secarrales", hasta la misma Ciencia, que tiene ante sí unos
ambientes sólo parcialmente estudiados.
No obstante, el
conocimiento y reconocimiento científico y social del paisaje de Los Monegros ha echado
ya a andar y se está en condiciones de poder afirmar que nos encontramos no ante unos
espacios degradados, sino ante ecosistemas maduros con una fauna y flora propias y
originales que son, simplemente, diferentes.
Es por ello
necesaria una importante tarea de divulgación y es en ese contexto en el que se enclava
esta página, que pretende ser sólo herramienta útil que acerque esta tierra a los
interesados para, conociéndola, llegar a quererla.